Ribot García, Luis. El Arte de gobernar. Estudios sobre la España de los Austrias. Alianza Editorial, Madrid, 2006. 312 pp.

Autor:Carmen Losa Contreras
Páginas:947-953
 
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Fruto del rigor intelectual que caracteriza su trayectoria investigadora y académica,1

Luis Ribot publicaba la obra que aquí presentamos en 2006. Escrita en una amena y clara prosa castellana, El Arte de gobernar, es la reunión en una cuidada selección de ensayos con los aspectos más representativos de las líneas de investigación que durante años ha venido desarrollando el autor. Ribot elige tres grandes temas: organización y desarrollo del ejército, el difícil engarce territorial de la Monarquía, y el reinado de carlos II, para ofrecernos una nueva perspectiva de los siglos XVI a XVIII. Así, cuestionando la vigencia de muchos mitos historiográficos que han rodeado esta época, el autor muestra su convencimiento de que la «virtud, disposición y habilidad» de los integrantes del aparato administrativo de la Monarquía española hizo posible, aún con problemas, mantener a flote con «cautela, maña y astucia» el maltrecho barco español en las procelosas aguas del siglo XVII.

Para demostrar esta tesis final, la obra se ha construido sobre la base de una meditada estructura interna dispuesta en tres grandes bloques temáticos, donde los ensayos que la forman se ordenan de manera impecable, de modo que el primero de ellos, siempre presenta el planteamiento general de un problema que nos permite entender y valorar las cuestiones particulares que se desarrollarán en el resto de los ensayos de dicho bloque.

I. El ejército, instrumento fundamental de expansión y conservación territorial de los nuevos estado europeos, se nos muestra como el gran protagonista de estos convulsos siglos en la primera parte del libro. El ensayo titulado: Los ejércitos en la Europa moderna. El caso español (pp. 17-55) nos presenta la evolución en la profesionalización del ejercito en toda europa, utilizando el modelo español como referente obligado; pues no en vano ayudó, en el siglo XVI, a convertir a la Monarquía española en la potencia dominante. Así, desde el reinado de los reyes católicos, asistimos a una serie de novedades técnicas y organizativas2 que darán lugar en toda europa a una verdadera «revolución militar» donde las armas hispanas tuvieron un papel protagonista.

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Los efectivos que componían los ejércitos europeos, a partir del XVI, se duplican en número por la necesidad de tener en todo momento unidades permanentes prestas a una rápida intervención. En estos nuevos ejércitos la modernización de la técnica militar propició la sustitución de la caballería armada pesada por unidades más ligeras, mien- tras que la infantería adquiría un papel esencial, como lo demuestran el protagonismo de los arqueros ingleses, piqueros suizos y, sobre todo, de los lansquenetes alemanes. A ello se unió la utilización de la artillería y, paulatinamente, se dotó de armas de fuego a las tropas regulares (arcabuceros). El nuevo concepto de guerra, donde el asedio ganaba la partida a grandes enfrentamientos a campo abierto, hizo necesaria una extensa y costosa red de fortificaciones, que debían dotarse de un considerable número de efectivos para presidiar las plazas. El autor remarca la importancia de los factores políticos en la revolución militar. En efecto, los ejércitos ya no eran sólo patrimonio de la nobleza, sino que, ante la necesidad de aumentar significativamente el número de efectivos, los gobernantes dieron dan cabida en su seno al pueblo llano. Sin grandes ejércitos, apoyados en una correcta organización administrativa y logística, no era posible llevar a cabo una política exterior de expansión o defensa; para vencer al enemigo se requería un ejército numeroso, acudién- dose a todos los medios posibles de allegar tropas. En el siglo XVI asistimos a la gran eclosión de los mercenarios, reclutados en los lugares más deprimidos de europa y que conforman un ejercito por naciones; junto a ellos voluntarios3, o reclutados forzosos (delincuentes, vagos, maleantes). A su vez, el reclutamiento administrativo dio lugar a una poderosísima clase de empresarios militares e intermediarios que, en toda europa, se enriquecieron extraordinariamente, asumiendo, en ocasiones, la obligación que los estados tenían: crear un aparato burocrático que gestionara con eficacia los ejércitos. La excesiva presión fiscal y las continuas demandas de efectivos durante el siglo XVII, hicieron que, junto a castilla otros territorios de la Monarquía, especialmente los italianos, debieran contribuir cuantiosamente al esfuerzo bélico. El fracaso de la unión de armas, agudizó el reclutamiento forzoso; desocupados, bandidos, delincuentes sin ningún compromiso ideológico y sin formación militar, formaban unidades donde eran frecuentes las deserciones. Ante ese panorama, se recurrió a las milicias o a allegar recursos para contratar a mercenarios experimentados. Así, en el siglo XVII, asistimos al auge de los ejércitos estatales, donde las nuevas formas de reclutamiento prefiguraron el sistema de conscripción, y, sobre todo, se consagró la superioridad del ejercito francés4, modelo que españa, en su decadencia, imitó como pudo.

Ribot coincide con G. Parker, en que el siglo XVIII culmina la revolución militar; unida a una serie de innovaciones técnicas5, la leva masiva, como la que tuvo lugar en plena revolución francesa (1793), llevó al límite la tendencia al servicio militar universal, dando paso a un nuevo tipo de estado, de sociedad y de guerra en la historia de occidente.

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La visión sobre el desarrollo del ejército en la Monarquía, se completa con dos excelentes artículos que explican en paralelo la solución al angustioso problema del reclutamiento de efectivos en momentos de verdaderos apuros económicos. En ellos comprueba como, desde mediados del siglo XVII, la extenuante presión por reclutar efectivos y financiarlos, soportada mayoritariamente por castilla, se intentó aligerar con la contribución de otros territorios de la Monarquía, en especial, los de la italia meridional.

En Las milicias en Castilla. Reclutamiento y «composición» de un ejército de reserva (pp. 57 a 91), ribot analiza la formación de estas...

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