Los retos tecnológicos de la empresa moderna, y su proyección sobre el funcionamiento de las notarías

Autor:Pedro José Garrido Chamorro
Páginas:39-68
 
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Seminario pronunciado el 21 de Noviembre de 2016 por

D. Pedro José Garrido Chamorro

Notario de Madrid

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El cambio tecnológico y empresarial en la economía actual

La necesaria adaptación de la gestión notarial al entorno económico que nos plantea la revolución digital resulta ajena a la preocupación diaria de la mayoría del notariado, pero será sin duda decisiva para el futuro de la organización de la seguridad jurídica preventiva en España. Hay práctica unanimidad entre los grandes protagonistas de la vida económica en el mundo, en la percepción de que nos enfrentamos en estos tiempos a la cuarta revolución industrial1. En un horizonte de cambio de 15 a 20 años, el mundo experimentará una transformación mayor que la que ha sufrido en los últimos dos siglos, debido a la confluencia en el tiempo y mutua potenciación de varios factores, principalmente tecnológicos, pero también sociológicos.

Estos cambios están ya afectando profundamente a la forma en que las empresas operan, evolucionan, y triunfan o fracasan, así como al valor y al papel del trabajo humano en las distintas actividades económicas, y de forma muy especial en las actividades profesionales. Hace unos dieciséis años se celebró en este Colegio Notarial un Simposio Notarial sobre Notariado y Economía, impulsado por un Consejo General del Notariado que de forma muy clarividente indujo a una reflexión sobre los principales temas que en el futuro condicionarían la organización de la seguridad jurídica preventiva: economía, nuevas tecnologías, responsabilidad social. Actualmente creo llegado el momento de que nos planteemos la proyección económica del notariado pasando el foco de la demanda (el valor económico de los servicios que prestan los Notarios en España tanto para los usuarios como para la sociedad por vía de externalidades) a la oferta (qué servicios ponen los Notarios en el mercado, su calidad y su coste de producción, el cual tendrá un indudable impacto en el precio de los mismos y en el margen que del mismo resulte, que debe ser adecuado para la futura sostenibilidad de la profesión notarial). No hacerlo puede determinar la

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marginalización de una función notarial que, al no adaptarse al entorno económico y a las exigencias de los restantes mercados de producción de otros bienes y servicios, acabe convirtiéndose en poco útil o rentable para la sociedad, y por consiguiente en prescindible.

Debe a la vez observarse desde el principio que la implantación de modernas herramientas tecnológicas está generando en numerosos sectores una profunda transformación que les permite producir bienes y servicios personalizados y adaptados a los particulares deseos y necesidades de cada cliente. Del mismo modo, en el terreno de los servicios notariales la adecuada utilización de esas herramientas tecnológicas por el Notario y por todo su despacho hará posible una vuelta a la tradicional figura del notario, tal como fuera concebida por los notarialistas clásicos: asesor personal, receptor de la voluntad concreta de los otorgantes para redactar el documento que les permita obtener sus concretos objetivos, controlando adecuadamente la capacidad de los otorgantes y la legalidad del negocio formalizado. En otras palabras, el impulso tecnológico del trabajo de las Notarías, si se organiza adecuadamente, no dificulta sino que precisamente potencia la configuración tradicional y más llena de valor de la función notarial.

Pues bien, los factores tecnológicos (en nuestra esfera, principalmente inteligencia artificial, Blockchain, big data, internet de las cosas, computación en la nube) que en los últimos años están madurando y comenzando a ofrecer toda su potencialidad se unen a otros sociológicos (la globalización de la economía, la interculturalidad y las presiones migratorias principalmente) y económicos (la creciente concentración de poder tecnológico, económico y de información, con todos los problemas éticos, políticos y sociales que esto conlleva). Todo ello, insistimos de nuevo, anuncia en los próximos 15 a 20 años un cambio en las sociedades occidentales que previsiblemente será mayor que el que experimentaron durante los siglos XIX y XX, provocando una verdadera disrupción en la mayoría de los sectores productivos2. Son así cada vez más frecuentes los fenó-

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menos de innovación disruptiva, con el ingreso desde fuera de un operador que, apoyado en medios tecnológicos de gran penetración en el mercado, accede al núcleo del mismo, minimiza sus costes, y acaba expulsando del mercado a los operadores tradicionales del mismo. Fruto de todo este proceso de acelerada innovación-sustitución, la esperanza de vida media de las mayores empresas en USA, según la lista Fortune 500, en el último medio siglo ha descendido de 75 a 15 años, y de las 500 mayores compañías que esa lista incluía en 1955 sólo un 12% continúan vivas hoy en día.

Es un entorno semejante, se hace imprescindible que el Notariado se preocupe por adoptar una visión estratégica análoga a la que las empresas necesitan tener para sobrevivir, mirando más allá de los problemas inmediatos del día a día. En este sentido, el Notariado en su conjunto funciona como una empresa que compite con otras del mismo sector de los servicios jurídicos (los despachos de abogados low cost y otros más cualificados, las empresas dedicadas a la notificación y conservación de documentos jurídicos como tercero de confianza, las de firma electrónica, etc.), y por tanto necesita planificar su futuro teniendo en cuenta los grandes retos que le esperan, y los grandes cambios que deberán afrontarse para responder a ellos.

Resulta en este sentido interesante el planteamiento de los profesores Vijay Govindarajan y Hylke Faber3, cuando plantean cómo cualquier empresa, para desarrollar una correcta estrategia de futuro, necesita en primer lugar, obviamente, maximizar la eficiencia y utilidad de los procesos productivos actuales. Pero si se limita a eso, en escasos años será superada por otras que con sus innovaciones consigan ofrecer al mercado otros productos más competitivos. Por ello, en segundo lugar necesita revisar continuamente sus ideas, prácticas y actitudes, para abandonarlas cuando hayan perdido eficiencia. Y en tercer lugar, un proceso de desarrollo continuo de nuevas ideas y productos, para encontrar aquéllos que puedan alcanzar un papel más decisivo en el futuro. Todo ello resul-

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tará sin duda especialmente difícil en las empresas más consolidadas. Y no cabe duda de que el Notariado, y la función notarial en España, presenta unos muy acusados caracteres de estabilidad y solidez, lo que agrava el peligro de incapacidad de adaptación a los inminentes cambios y desafíos a que se va a enfrentar. En este sentido, Clayton M. Christensen, Michael Raynor y Rory McDonald, apuntan cómo las empresas o sectores más consolidadas se ven frecuentemente entorpecidos, para la rápida adaptación exigida por un entorno cambiante, por unas infraestructuras físicas o por un personal altamente cualificado que son difíciles de reajustar4, elementos éstos que sin duda se presentan en el sistema de prestación de servicios del notariado moderno en la mayoría de los países.

Para lograr esa imprescindible adaptación, señalan los dos citados profe-sores, se hace imprescindible crear una cultura de revisión crítica del presente, para abandonar aquello que no funcione, ya que superar el pasado es una parte esencial del doing business. Es bueno, en este punto, recordar las tantas veces repetidas palabras de Jack Welch, máximo ejecutivo de General Electric: “cuando la velocidad del cambio exterior supera a la velocidad del cambio interior, el fin está cerca”5. La incesante renovación de las 500 mayores compañías americanas prueba la veracidad de esos planteamientos, y sería un error fatal pensar que la Vieja Europa, y su históricamente sólido notariado, se puedan quedar al margen de este proceso de vertiginosa innovación al que estamos asistiendo.

Las innovaciones tecnológicas y los servicios profesionales

Conviene, pues, que comencemos con una panorámica de las principales áreas donde el cambio previsiblemente afectará a la prestación de servicios relacionados con la seguridad jurídica: la inteligencia artificial, el Blockchain, el futuro de los trabajos y de las profesiones, etc.

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La inteligencia artificial está siendo la tecnología que, previsiblemente, inducirá los mayores cambios en la economía. La confluencia en los últimos tiempos de una gran capacidad de computación y de almacenamiento, con el big data, el machine learning y la estadística computacional han permitido el desarrollo de algoritmos y programas que funcionan de una manera novedosa. Ya no hay un programa que se diseña de forma estructurada para que sea capaz de realizar una serie de tareas prediseñadas a imagen del razonamiento humano. Lo que se está logrando hacer es sentar las bases del programa diseñado para realizar una tarea compleja (se ésta conducir un vehículo, jugar al Go, o extraer información de una inmensa base de datos desestructurada), y se deja al ordenador que empiece a trabajar, aprenda mediante procesos de acierto y error, y análisis estadísticos de la información que se va generando, y termine desarrollando por sí mismo unos algoritmos que serán capaces de realizar cualquier tarea de un modo mucho más preciso, rápido y barato que el ser humano, y lo que es más importante, en el seno de un proceso de continuo aprendizaje y mejora autónoma de esas tareas.

Para comprender la potencialidad de estos sistemas basta con observar cómo el programa AlphaGo fue capaz de vencer con toda...

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