Retos para la formación universitaria en competencias y habilidades comunicativas en Ciencias Sociales

Autor:Selina Serrano Escribano
Páginas:33-47
 
ÍNDICE
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1. Introducción

Las competencias y habilidades comunicativas aparecen valoradas en los listados de competencias genéricas que recogen los Libros Blancos para las distintas titulaciones. En el área de las Ciencias Sociales las competencias comunicativas no son un complemento a la formación, sino que ocupan un lugar destacado en el desarrollo académico y sobre todo en el profesional. La integración de las competencias comunicativas en los planes de estudio, se ha realizado sin que en muchos casos se tuvieran las herramientas para facilitar su dominio. El docente juega un papel esencial en la adquisición de esta habilidad, a través de la enseñanza y también del entrenamiento de destrezas que en algunos casos necesitará de talleres o seminarios para reforzar o complementar las actividades realizadas en clase.

Para el diseño de los recursos que puedan ser de utilidad en el desarrollo de las competencias comunicativas, vamos a exponer las diferentes extensiones que se encuentran dentro de éstas habilidades. Después nos centraremos en el grado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos y analizaremos los parámetros comunicativos y lingüísticos para alcanzar los objetivos del título. Seguidamente desarrollaremos los instrumentos utilizados para adquirir las competencias comunicativas en los estudiantes del grado, en nuestro caso enfocadas a una de sus salidas profesionales, la de graduado social.

El debate sobre la enseñanza basada en competencias sigue estando vigente, si bien es el momento de reflexionar, una vez implantados los títulos de grado adaptados al Espacio Europeo de Educación Superior,

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sobre la consecución de esas habilidades que capacitan para el desarrollo de determinadas destrezas profesionales. La enseñanza basada en competencias va a depender de multitud de factores, fundamentos y agentes, entre los que se encuentra la capacidad del alumno para adaptarse a un modelo de aprendizaje activo que lo capacitará para aprender a lo largo de la vida, siendo el eje fundamental del modelo de educación superior en el que estamos inmersos.

El proyecto Tunning, elaborado por un grupo de universidades junto con la Comisión Europea, pretendía determinar puntos de referencia para las competencias genéricas y las específicas de cada disciplina en una serie de ámbitos temáticos. En este proyecto se describen las competencias como puntos de referencia en la elaboración y evaluación de los planes de estudio, vinculados a los perfiles profesionales para los que preparan. Emanado del ámbito de la formación y la gestión profesional, el concepto de competencia ha saltado durante los últimos años al terre-no de la educación en general. Eurydice publicó en 2002, un estudio en el que se hacía referencia a que todos los países de la Unión Europea incluyeran referencias implícitas o explícitas al desarrollo de competencias en sus políticas educativas1. En este marco de adaptación de los estudios y programas al Espacio Europeo de la Educación Superior (EEES), se propone formular los objetivos de enseñanza como resultados de aprendizaje, expresados en términos de competencias vinculadas a los perfiles profesionales para los que preparan los estudios. Sin embargo existen diferentes formas de definir las competencias. Los docentes, por ejemplo, definen las competencias desde su ámbito pedagógico en términos de logros, indicadores de logros, capacidades y conocimientos; los empresarios, en cambio, las abordan desde el ámbito laboral, en términos de desempeño, productividad, eficiencia y profesionalidad y desde un punto de vista teórico en términos de nociones y conceptos.

La visión constructivista de competencia, integra los cuatro pilares básicos descritos en el Informe Delors: saber, saber hacer, saber ser y saber estar. Estos términos se han concretado en que una persona sabe si demuestra que tiene conocimientos sobre un determinado ámbito profesional, que sabe hacer si conoce y utiliza los procedimientos adecuados para solucionar problemas nuevos, que sabe estar si es capaz de relacionarse con éxito en su entorno y que sabe ser si actúa conforme a unos valores y criterios reales, democráticos y responsables2. Hay que diferenciar el con-

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cepto de competencia de otros conceptos afines, que si bien guardan relación con él, no son equivalentes, como es el caso de las aptitudes y los rasgos de personalidad. Estos últimos permiten caracterizar a los individuos y explicar la variación de sus comportamientos en la ejecución de tareas específicas, mientras que las competencias afectan a la puesta en práctica integrada de aptitudes, rasgos de personalidad y también conocimientos adquiridos para cumplir bien una tarea compleja en un contexto determinado y dentro del espíritu de una estrategia y cultura identificadas.

Las competencias genéricas o transversales, están referidas a la capacidad de aprender a aprender y constituyen una parte fundamental del perfil profesional y formativo de la mayoría de las titulaciones. Se pueden transferir a través de diferentes tareas o funciones y capacitan al estudiante para integrarse en la vida laboral y social. Son necesarias para desempeñar de manera adecuada el nivel requerido por el empleo, al tiempo que permiten una continua adaptación al cambiante mundo laboral. Se caracterizan porque aumentan las posibilidades de empleo, al favorecer en las personas el cambio de un trabajo a otro; favorecen la gestión, consecución y conservación del empleo; permiten la adaptación a diferentes entornos laborales; no están ligadas a una ocupación en particular; se consiguen mediante procesos sistemáticos de enseñanza y aprendizaje; su adquisición y desempeño puede evaluarse de manera rigurosa.

El aprendizaje basado en competencias se fundamenta en la selección de aquellos aspectos esenciales que la universidad desea para la formación de sus estudiantes, junto con el análisis de las exigencias profesionales que ayudarán a definir y priorizar las competencias fundamentales requeridas en una determinada área profesional. La formación en competencias ha permitido que se incorporara un modelo de diseño de los estudios diferente al habitual, consistente en no solo enseñar conceptos sino en aplicarlos a situaciones prácticas3.

Entre estas competencias genéricas se encuentra la competencia comunicativa y es común incluirla dentro de las competencias que han de desarrollar los estudiantes en la educación obligatoria y en las propuestas de educación permanente o aprendizaje a lo largo de toda la vida. La competencia lingüística, siempre refiriéndonos a la lengua materna, se plantea como el conjunto de conocimientos, habilidades y destrezas que requiere el uso adecuado, correcto, coherente y estético tanto del código oral como del escrito (comprensión y expresión, análisis y síntesis, identificación, comparación, creación, recreación de mensajes), centrándola en escuchar y hablar, leer y escribir de forma competente.

También en las disposiciones relacionadas con la verificación de títulos oficiales de grado, máster y doctorado podemos destacar las más sig-

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nificativas relacionadas con las competencias comunicativas (RD 861/2010 por el que se modifica el RD 1939/2007 de 29 de octubre por el que se establece la ordenación de las enseñanzas universitarias oficiales):

— «que los estudiantes tengan la capacidad (…) para emitir juicios que incluyan una reflexión sobre temas (…) (objetivos de grado),

que los estudiantes sepan comunicar sus conclusiones y los conocimientos y razones últimas que las sustentan (…) (objetivos de máster), y

que los estudiantes sepan comunicarse con sus colegas, con la comunidad académica en su conjunto y con la sociedad en general acerca de sus áreas de conocimiento (…) (objetivos de doctorado)».

2. Las competencias comunicativas y sus diversas dimensiones

La comunicación es un proceso clave del aprendizaje y una condición indispensable para la vida humana. Desde que nacemos estamos inmersos en procesos comunicativos que son la base de nuestro desarrollo como personas, tanto más en el aprendizaje dentro de la educación superior. En cuanto a la conceptualización de la competencia comunicativa, en la actualidad, se entiende como la capacidad lingüística y extralingüística para adecuar un texto a una determinada comunidad de habla. Esto conlleva no solo conocer y saber utilizar una serie de convenciones y reglas gramaticales, también las reglas del uso de la lengua, es decir, aquellas relacionadas con los aspectos socioculturales y pragmáticos de la misma.

Noam Chomsky introduce el concepto de competencia dentro de su teoría de la gramática generativa transformacional y bajo la denominación de competencia lingüística, la cual se refiere al conocimiento de las reglas o principios abstractos que regulan el sistema lingüístico, conocimiento que se evidencia en las actuaciones y desempeños lingüísticos individuales. Otra línea disciplinar está dada por la psicolinguística y la psicología cultural que enfatizan en la competencia como un concepto que está en la base de la interacción de la persona con el entorno. En este sentido, están las elaboraciones de Hymes, quien plantea el concepto de competencia comunicativa como el empleo efectivo del lenguaje y de la lingüística en situaciones específicas de comunicación, teniendo en cuenta las demandas del entorno. así una persona competente en el lenguaje es aquella que lo emplea en un contexto de relación con los otros, entendiendo y haciéndose entender. Por otro lado, Canale considera que la...

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