Responsabilidad y disuasión: teoría general

Autor:Steven Shavell
Cargo del Autor:Director John M. Olin Center for Law, Economics & Business
Páginas:195-228
 
ÍNDICE
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A continuación, y a lo largo de toda la Segunda Parte, consideraremos un modelo de accidentes en el que se ven implicados dos tipos de individuos: agraviante o causante del daño y víctima o agraviado. Pensemos, por ejemplo, en causantes de daños tales como los conductores de automóviles y en víctimas tales como los ciclistas, o en causantes de daños tales como los sujetos que llevan a cabo operaciones de bombardeo y en víctimas tales como los peatones.1Los que causen daños pueden ser considerados legalmente responsables de los accidentes que causen, y estudiaremos el efecto de esta posibilidad en su comportamiento, en el de las víctimas, y en los niveles de bienestar social, en diferentes versiones cada vez más generales del modelo de accidentes. Nuestro análisis se centrará en las dos reglas principales de responsabilidad por accidentes, responsabilidad objetiva y responsabilidad por culpa (y ciertas variaciones de las mismas).2

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Partiremos del supuesto de que los accidentes y la consiguiente respon-sabilidad surgen de modo probabilístico. Con el fin de analizar de la forma más simple los efectos de los regímenes de responsabilidad en un escenario incierto, con frecuencia supondremos que los individuos son neutrales al riesgo. Un sujeto neutral al riesgo toma decisiones en función de los correspondientes valores descontada la probabilidad, o valores esperados. Por ejemplo, una persona neutral al riesgo que se enfrenta a una indemnización por responsabilidad de 100.000 dólares con una probabilidad del 10 por ciento considerará que este pago incierto es equivalente a un pago cierto de su valor esperado de 10.000 dólares.3Una interpretación de esos 10.000 dólares a los que asciende el importe esperado de la indemnización por responsabilidad es que constituyen el pago que la persona haría por término medio si se enfren-tara repetidamente a un riesgo del 10 por ciento de tener que hacer un pago de 100.000 dólares.

1. Los accidentes unilaterales y el nivel de cuidado

En una primera versión del modelo de accidentes, supondremos que estos son de naturaleza unilateral: solo afecta a los riesgos de accidente la adopción de precauciones por parte del causante del daño; el comportamiento de las víctimas no influye en dichos riesgos. Cuando un avión se desploma sobre un edificio, por ejemplo, o cuando la rotura de una cañería provoca una inunda-ción en un sótano, las víctimas probablemente no podrían haber hecho gran cosa para evitar el daño. En estos casos, los accidentes pueden considerarse casi literalmente unilaterales. Otras clases de accidentes podrían considerarse prácticamente unilaterales si las víctimas tienen un papel muy pequeño; pensemos, por ejemplo, en los accidentes entre un coche y una bicicleta en los que las actuaciones de los ciclistas revisten pequeña importancia en términos de reducción de riesgos.

El objetivo social aquí será la minimización de la suma de los costes de precaución y de los perjuicios esperados del accidente. Esta suma constituirá los llamados costes sociales totales.

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1.1. El bienestar social óptimo

Antes de determinar cómo actuarán los causantes del daño bajo diferentes regímenes de responsabilidad, identifiquemos el nivel de cuidado que minimiza los costes sociales totales. Este nivel socialmente óptimo de cuidado claramente relejará tanto los costes de prestar cuidado como la reducción de riesgos de ac-cidente que ese cuidado conseguiría. Consideremos el siguiente ejemplo:

Tabla 8.1. Diligencia de los causantes del daño y riesgo de accidentes.

Ejemplo 1. Supongamos que los accidentes que causan perjuicios de 100 ocurren con la probabilidad que se describe en la tabla 8.1. Para comprender por qué ejercer un cuidado moderado minimiza los costes sociales totales, observemos, por una parte, que aumentar el nivel de cuidado de ninguno a moderado reduce los perjuicios esperados de los accidentes en 5, pero implica costes de solo 3; por tanto, rebaja los costes sociales totales. Por otra parte, aumentar el cuidado más allá del nivel moderado reduciría en solo 2 puntos más los perjuicios esperados de los accidentes, mientras que implica unos costes adicionales de 3; en consecuencia, no merecería la pena.

Hay que destacar que el ejemplo ilustra el argumento evidente de que el nivel óptimo de cuidado perfectamente puede no dar como resultado el menor nivel posible de perjuicios esperados fruto de los accidentes (para lo que se requeriría el nivel más alto de cuidado).4Examinemos ahora cuánto cuidado se verán inducidos a ejercitar los causantes de daños en ausencia de responsabilidad y bajo distintos regímenes de responsabilidad.

1.2. Ausencia de responsabilidad

Si no hay responsabilidad por los accidentes, los causantes de daños no ejercitarán ningún cuidado, porque hacerlo llevaría aparejados costes pero no les

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generaría beneficio alguno. Los costes sociales totales, entonces, con carácter general excederán el nivel óptimo; en el ejemplo 1, por ejemplo, los costes sociales totales será de 15 en lugar de 13.

1.3. Responsabilidad objetiva

Bajo un régimen de responsabilidad objetiva, los causantes del daño deben, por definición, pagar por todos los perjuicios que provoquen fruto del acciden-te.5Por tanto, los costes totales para los causantes igualarán a los costes sociales totales; y dado que los causantes de los daños buscarán minimizar sus propios costes, su objetivo será idéntico al objetivo social de minimizar los costes sociales totales. En consecuencia, la responsabilidad objetiva induce a los causantes a escoger el nivel de cuidado que es socialmente óptimo. En el Ejemplo 1, la responsabilidad objetiva conduce a los causantes a ejercitar el nivel de cuidado óptimo, que es el nivel moderado.

1.4. Responsabilidad por negligencia

Al amparo de la regla de la negligencia, alguien que causa daños es encontrado responsable de los perjuicios ocasionados por accidente solo si fue negligente, es decir, solo si su nivel de cuidado o diligencia fue menor que el llamado cuidado debido, que especifican los tribunales. Si el causante actuó con un nivel de cuidado igual o superior al cuidado debido, no será catalogado de responsable. La regla de la negligencia a veces se llama regla de la culpa, porque la responsabilidad se establece solamente si el causante tuvo la culpa, en el sentido apuntado de haber sido encontrado negligente.

Si los tribunales fijan que el nivel de cuidado debido es igual que el nivel de cuidado socialmente óptimo, entonces los causantes del daño se verán inducidos a poner el cuidado debido y, por lo tanto, el resultado será socialmente óptimo. Para ver por qué, reconsideremos primero el ejemplo 1. Si los tribunales definen que el cuidado debido sea el socialmente óptimo, el nivel moderado, la responsabilidad esperada para un causante de daños sería igual a los costes sociales totales cuando no se pone ningún cuidado y sería cero cuando se pone

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un cuidado moderado o alto. Cuando se adopta al menos un cuidado moderado, los costes totales para el causante del daño son exactamente iguales al coste de poner cuidado (ver la tabla 8.2). Por consiguiente, los causantes del daño estarán sin duda mejor si ejercen un cuidado moderado.

Tabla 8.2. Responsabilidad por negligencia.

Con carácter más general, hay dos razones por las que necesariamente los causantes de daños se verán inducidos a poner el cuidado debido en caso de que los tribunales establezcan que sea igual que el nivel óptimo. Primera, los causantes simplemente no adoptarían más que el cuidado debido porque adoptando meramente este nivel de cuidado ya evitarán...

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