Resolución de 13 de septiembre de 2000 (B.O.E. de 24 de octubre de 2000)

Autor:Ricardo Cabanas Trejo - Rafael Bonardell Lenzano
Páginas:237-241
RESUMEN

1. -Si el término «laboral» no aparece como adjetivo que califica específicamente el tipo societario, es utilizable por cualquier sociedad, aunque no tenga aquel carácter. 2.- Con mayor razón podrá mantenerlo en su denominación una SRL que lo incorporó a ella antes de la entrada en vigor de la actual Ley de Sociedades Laborales.

 
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COMENTARIO

Curiosa Resolución, que plantea un interesante problema, no tanto de adaptación, como de interpretación de la normativa vigente. En esencia, se trataba de una SRL que incorporaba a su denominación el término «laboral»; más precisamente aquélla era «Laboral Al-mar, Sociedad Limitada». Al tiempo de su constitución, sólo la SA podía merecer el calificativo de laboral, con lo cual no le afectaba la limitación denominativa del art. 3.11 Ley 15/1986, de 25 de abril («las sociedades reguladas por esta Ley, una vez constituidas, son las únicas autorizadas para usar la denominación de Sociedad Anónima Laboral»). Dentro de plazo, esta SRL decide adaptarse a la Ley 2/1995, aunque, lógicamente, manteniendo su denominación, y es aquí donde surge el conflicto. Ahora está en vigor la nueva Ley 4/1997, de 24 de marzo, de sociedades laborales, que tanto se refiere a la SA como a la SRL, y cuyo art. 3.2 dispone lo siguiente: «el adjetivo laboral no podrá ser incluido en la denominación por sociedades que no hayan obtenido la calificación de Sociedad Laboral». Adviértase, no obstante, que habla de «laboral» como un adjetivo que «califica» algo, en este caso a una SA o a una SRL; así se desprende con claridad del primer párrafo de dicho artículo: «en la denominación de la Sociedad deberán figurar la indicación de Sociedad Anónima Laboral o Sociedad de Responsabilidad Limitada Laboral, o sus abreviaturas SAL o SLL, según proceda». Es evidente que el término laboral puede desempeñar una función gramatical distinta, como adjetivo sustantivado («lo laboral) o, lo que es más probable, no desempeñar función alguna; una denominación social puede ser una simple combinación de términos sin conexión gramatical aparente, que simplemente se agrupan, pero sin formar una oración. En un caso así, «laboral» no sería adjetivo, y menos aún del tipo societario. Pues bien, esto es lo que ocurre en nuestro caso. Con gran acierto destaca la DGRN que si el término se emplea al principio de la denominación, «únicamente habrá de rechazarse cuando por constituir propiamente indicación de la forma social (en el presente caso, v. gr., si la denominación fuera Sociedad Limitada Laboral Al-mar), pueda dar lugar a dichas confusión o ambigüedad». Así las cosas, la denominación no pugnaba con la nueva legislación vigente en el momento de la calificación.

Al margen de lo anterior, y aunque muy levemente, también se plantean problemas ya tradicionales en materia de adaptación...

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