Reinhardt, Elisabeth, La dignidad del hombre en cuanto imagen de Dios.

Autor:Argüello, Santiago
Cargo:Reseña de libro
 
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REINHARDT, Elisabeth, La dignidad del hombre en cuanto imagen de Dios, Tomás de Aquino ante sus fuentes, Eunsa, Pamplona, 2005, 244 págs.

En su Étienne Gilson Lecture Marcia Colish sostiene que uno de los grandes logros del tomismo contemporáneo fue hacer caso de aquella pretensión gilsoniana acerca de la intrínseca pertenencia de la filosofía de Tomás a la teología de Tomás. En otras palabras, lejos de disminuir la racionalidad tomista, la reflexión sobre la sacra pagina no hace más que aumentarla. El libro de Reinhardt es una excelente demostración de ello; y lo es en una materia ciertamente central: conforme al libro del Génesis, el ser humano es imagen de Dios.

El texto filosófico-teológico principal a interpretar es la q. 93 de la Prima Pars de la Summa theologiae. Combinando sobriedad hermenéutica, precisión argumentativa, claridad redaccional, y adecuado marco histórico-contextual, la autora es capaz de desarrollar en 13 capítulos una variedad de cuestiones de todo punto de vista fundamentales a una, para usar la expresión de Wolfhart Pannenberg, antropología en perspectiva teológica.

En su estudio sobre la vida y obra de Tomás de Aquino, Jean Pierre Torrell ha advertido cuán equivocado seña pensar que Tomás ha sido gradualmente más aristotélico en la misma proporción que era menos agustiniense. De nuevo --porque ello está claramente constatado en los análisis de Reinhardt-- habría que aplicar aquí el principio antes mencionado: para ser fiel a Agustín de Hipona, el Aquinate sintió una imperiosa necesidad de ser tanto o más aristotélico que Averroes; por la sencilla razón de que, contrariamente a lo que podría enjuiciar algún ingenuo fascinado por algunas referencias de sentido directo en sus Confesiones, en su peregrinar mental a Dios, S. Agustín no se ahorra en registrar todo tipo de detalles que describan el paisaje de sus pensées. Hoy en día no hay necesidad de recorrer las 22 analogías entre Dios y lo creado, determinadas en el De Trinitate, sin el uso tomista de la brújula aristotélica. Y es del todo inútil en este caso...

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