La regulación como impulso de la administración digital

Autor:Mario Alguacil Sanz - Agustí Cerrillo i Martínez - Sandra González Aguilera - M. Ascensión Moro Cordero
Páginas:40-49
 
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La administración digital tiene carácter poliédrico (Cerrillo i Martínez, 2008). Es el resultado de la combinación entre tecnología, organización y regulación. De hecho, así lo manifiesta la conocida expresión, "la tecnología es un facilitador, pero no una solución" (OECD, 2003a). Igualmente, la Comisión en su comunicación sobre "El papel de la administración electrónica en el futuro de Europa" afirmó que "el énfasis no debe ponerse en las TIC propiamente dichas, sino en su utilización combinada con los cambios organizativos y con nuevas aptitudes encaminadas a mejorar los servicios públicos, los procesos democráticos y las políticas públicas" (Comisión Europea, 2003). Más allá del uso de la tecnología por las Administraciones públicas, el desarrollo de la administración digital exige cambios organizativos y procedimentales que deben ser impulsados por un liderazgo político y técnico claro y decidido que determine el alcance del uso de la tecnología.

La administración digital es poliédrica: combina tecnología, organización y #regulación

Asimismo, para avanzar en el desarrollo de la administración digital es necesaria una regulación del uso y el impacto de los medios electrónicos en las Administraciones públicas que garantice tanto los derechos de los ciudadanos en sus relaciones con las Administraciones públicas a través de medios electrónicos como la seguridad jurídica de las transacciones electrónicas que se lleven a cabo. La regulación de la administración digital constituye un elemento de gran importancia para el desarrollo del uso de los medios electrónicos en el funcionamiento y la actividad de las Administraciones públicas.

De hecho, históricamente se ha identificado esta relación entre el desarrollo tecnológico y la evolución de la normativa. Como un ejemplo de esta relación es frecuente referirse a la Real Orden de 12 de febrero de 1900 por la que se instaba a todas las oficinas públicas a admitir las instancias y documentos que se presentasen escritos con máquinas de escribir en los mismos términos y con los mismos efectos de los escritos o copiados a mano al ser más fácil y clara su lectura.

La regulación de la administración digital presenta ciertas particularidades respecto a la regulación del régimen jurídico de las Administraciones públicas desde una perspectiva tradicional porque debe dar respuesta a problemas que no existen en el mundo físico y a situaciones que presentan una dimensión diferente respecto al mundo físico. Asimismo, esta regulación se lleva a cabo a través de diferentes instrumentos que van más allá de la tradicional reglamen-

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tación de la actividad y el funcionamiento de las Administraciones públicas a través de leyes y reglamentos.

Además, la regulación de la administración digital debe adaptarse a la rápida velocidad con la que se producen los cambios en la tecnología y, por ende, en las necesidades de la ciudadanía cuando se relaciona con las Administraciones públicas a través de los medios electrónicos. Con frecuencia, estos cambios se producen muy rápidamente mientras que el procedimiento de elaboración de normas es bastante más lento, con las consecuencias que ello puede tener para la seguridad jurídica.

La extensión de los dispositivos móviles entre la ciudadanía ha llevado a las Administraciones públicas a potenciar el uso de estos dispositivos, que permiten una mayor personalización de los servicios electrónicos. Sin embargo, un estudio de la Comisión Europea muestra como en 2015 un 73% de los servicios públicos en web no disponen todavía de una versión para móvil (European Commission, 2015).

Por todo ello, en la actualidad la regulación de la administración digital está conformada por una pluralidad diversa de instrumentos (desde leyes hasta normas técnicas) de distinto origen (desde la Unión Europea hasta los propios destinatarios), lo que da lugar a una variada pluralidad de instrumentos de regulación de la administración digital. Esta situación, conocida como pluralismo jurídico, se basa en la pluralidad de regulaciones que parte de la existencia de una multiplicidad de centros de poder capaces de adoptar normas vinculantes relativas a la administración digital.

1.1. Del código a la norma Las normas técnicas, los estándares abiertos y el programario libre

El desarrollo de la administración digital puede venir determinado por diferentes instrumentos que de una manera u otra definen y condicionan los usos de los medios electrónicos en las relaciones entre las Administraciones públicas y la ciudadanía así como los derechos y las obligaciones de cada sujeto en ellos.

Cuando se habla de regulación, se hace referencia a los instrumentos mediante los que los poderes públicos pautan la actuación de las Administraciones públicas y establecen los requerimientos para la actividad de la ciudadanía. Con frecuencia, se relaciona la regulación con las normas jurídicas o los actos administrativos. Sin embargo, en el ámbito de la administración digital,

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la regulación está conformada también por otros instrumentos cuyo contenido incide en ella.

En esta dirección debe hacerse una mención especial a la propia tecnología. Al respecto, Lessig afirmaba hace unos años que la regulación de Internet parte de la regulación de sus entrañas, de su funcionamiento:

"El ciberespacio es regulable en la medida en que su propia estructura, su código estructural, lo que condiciona su funcionamiento, es regulable. Regular el código, la arquitectura de Internet, es regular el ciberespacio. En este sentido el código es, en la realidad virtual, la ley. Ley que lo puede ser en formato jurídico (intervención o regulación administrativa) o en forma de normas técnicas autoimpuestas (autorregulación). Ley, por otro lado, que rige más allá de las fronteras físicas o, mejor, que no las conoce y que regula por lo tanto un espacio global". (Lessig, 1998)

"El hardware y el software que hacen del ciberespacio lo que es constituyen a su vez un conjunto de restricciones acerca de cómo uno puede comportarse en él. La sustancia de cada una de estas restricciones puede variar, pero todas se experimentan como condiciones para acceder al ciberespacio". (Lessig, 2001)

La tecnología, el código en palabras de Lessig, constituye un elemento importante para la regulación de Internet y, por ende, de la administración digital. Algunos aspectos de la administración digital son más regulables que otros, por lo que el papel del Derecho en su concreción será mayor. Sin embargo, otros aspectos vendrán estrechamente determinados por el desarrollo de la tecnología, lo que puede condicionar el...

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