Radiodifusión pirata comercial

Autor:Francisco José Montes Fernández
Cargo:Universidad Complutense de Madrid fjmontes @ telefónica .net
Páginas:717-777
RESUMEN

La importancia de las estaciones piratas comerciales en el contexto europeo fue tan grande que sus emisiones hicieron cambiar toda la programación de la radiodifusión de nuestro continente, pasando a difundir una programación basada en la música ligera (una presentación, aunque no siempre, de un disco y una cuña publicitaria) los locutores dejaron de llamarse de este modo para recibir el nombre,... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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I Definición

Aguilera atribuye el origen de la denominación al «carácter marítimo e ilegal de la primera emisora inglesa, al Acta 1 de emisiones marítimas, promulgada por el gobierno laborista británico, que excluía a estas radios de la legalidad, y también al hecho de enarbolar la bandera pirata en los mástiles de los barcos que albergaron a algunas de ellas» 2.

Jurídicamente, con el Reglamento de Radiocomunicaciones a la vista, son estaciones ilícitas y públicamente apatridas -es en este sentido por el que cabe denominarlas «piratas»- las siguientes:

a) Las instaladas a bordo de barcos, aeronaves, islas artificiales y otros objetos flotantes o firmes que se encuentren fuera de los territorios nacionales 3.

b) Las que efectúen transmisiones sin señal de identificación o utilicen una señal falsa 4. A estos efectos, el Reglamento de Radiocomunicaciones precisa que el indicativo debe ser de tal naturaleza «que pueda permitir la identificación internacional sin confusión posible». Es uso tradicional de la radiodifusión que tal indicativo haga referencia a la matrícula de la emisora (por ejemplo, «EAJ5-1») y a su nombre («Radio Barcelona»), con Page 718 estos datos queda explícita o implícitamente notificada su denominación, nacionalidad, ubicación, la identidad del concesionario, señal o sintonía característica, etc.6

c) Las que funcionen sin la correspondiente licencia7 o las que operando con ella se presentan al público confusamente haciendo creer que están instaladas en un territorio para el que, sin duda, no están autorizadas a funcionar.

Las estaciones piratas comerciales pueden encasillarse en los tres órdenes (están instaladas en buques o islas artificiales situados fuera de territorios nacionales, su identificación no es completa porque induce o permite confusión y operan sin licencia); las políticas son básicamente del tipo b) y aunque cabe presumir que disponen de licencia en el territorio desde el que emiten, resultan internacionalmente ilícitas por falta de su frecuencia a la IFRB de la UIT. En efecto, el Reglamento de Radiocomunicaciones determina que «deberá notificarse a la Junta Internacional de Registro de Frecuencias toda asignación de frecuencia relativa a una estación... de radiodifusión..., b) si la frecuencia se utiliza para la radiocomunicación internacional» 8. Es evidente que la difusión internacional de programas desde un país a la población de otro constituye una radiocomunicación internacional.

II Los comienzos

Collin 9 afirma que «las primeras estaciones piratas fueron las que pusieron en funcionamiento los alemanes opositores al nacismo, a partir de enero de 1937, que fueron rápidamente acorralados por la Gestapo y que, a pesar de ser muy móviles, terminaron por morir al cabo de algunos meses. En mayo de 1938 otra estación emitió en la región de Page 719 Horn, en Austria, exhortando a las tropas austríacas a la resistencia contra sus jefes nazis. Perseguida, la estación fue obligada a refugiarse en la frontera checa, y después de los acuerdos de Munich la policía la acalló definitivamente. Entre las estaciones que jugaron un papel decisivo en la lucha antifascista no es posible olvidar a R. Londres. Es cierto que la propaganda gaullista ha magnificado el papel de esta estación en su lucha contra la Alemania nazi y ha hecho de la difusión del llamamiento del 18 de junio de 1940, escuchado sólo por algunas decenas de oyentes, centenares en el mejor de los casos, un mito del que nació la resistencia francesa. Pero no es menos verdadero que estas emisiones de R. Londres con destino a la Francia ocupada han jugado un indiscutible papel en la reconstitución de una conciencia nacional francesa, seriamente puesta en duda por las victorias militares alemanas y la propaganda nazi. Esta estación se convirtió en un verdadero órgano de enlace entre los combatientes del interior y las Fuerzas Francesas Libres de Londres. Cada día R. Londres difundía los famosos «mensajes personales» codificados, conteniendo instrucciones para los responsables de la resistencia. El 5 de junio de 1944 «los largos sollozos de los violines...» anunciaron el desembarco aliado en Normandía a los grupos locales de las Fuerzas Francesas del Interior».

III Tipos de radiodifusión piratas

Las estaciones piratas pueden ser, en opinión del autor: comerciales, políticas y libres.

IV La radiodifusión pirata comercial

Tienen las tres características citadas anteriormente:10

  1. Están instaladas en buques o islas artificiales situados fuera de los territorios nacionales.

  2. Su identificación no es completa porque induce o permite confusión.

  3. Operan sin licencia.

El objetivo prioritario de estas estaciones es el lucro. Page 720

Durante los años inmediatamente posteriores a la segunda guerra mundial, la radiodifusión de la vieja Europa sufrió una fuerte corriente nacionalista que presentó caracteres distintos a uno y otro lado del telón de acero. En el Este apareció con las formas y el estilo de su comunismo militante; esto es, subordinando el medio a las necesidades propagandísticas de su rígida política, siguiendo con ello el modelo de las emisiones soviéticas. En Occidente, su origen fue también político, aunque su fin le hizo radicalmente distinto: se trataba de asegurar la neutralidad y objetividad de sus programas, tan influyentes en la opinión pública y en los Estados de conciencia de las grandes masas, así como para salvaguardar los intereses económicos de una prensa obligada a plantear su financiación sobre las circunstancias más problemáticas de su historia. Para cumplir estos propósitos se dieron muy diversas fórmulas, aunque, en síntesis, se utilizó la fórmula de reconocer el monopolio de las emisiones de radiodifusión a una sola empresa, pública, privada o mixta, financiada en su mayor parte por el producto de la tasa de uso y tenencia de receptores, de larga tradición y contrastada eficacia desde que este sistema fue implantado en el Reino Unido en 1922 para subvenir a las necesidades del servicio 11. Fruto de este planteamiento fue un hecho singular en el opulento horizonte de los países ribereños de los mares Báltico, Norte y Atlántico hasta el Golfo de Vizcaya. En Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Alemania Federal, Gran Bretaña, Holanda, Bélgica y Francia no se dio un solo caso, en las décadas de los años cuarenta y cincuenta, de emisoras de radiodifusión o televisión que difundieran programas, mensajes o cuñas publicitarias comerciales. Sobre este fondo apareció un nuevo y lucrativo negocio. Page 721

En efecto, en el mes de agosto de 1958, según la revista Life Internacional 12, nació la primera estación «pirata de radio en Europa, instalada en el mar fue iniciativa de una mujer sueca, la señora Britt Waduer, que, en 1958, compró un barco y comenzó a emitir programas radiofónicos en competencia con el monopolio de radiodifusión en Suecia. El país puso fuera de la ley este procedimiento en 1962 y encarceló a la señora Waduer en 1964. Los admiradores de la dama inundaron la celda de ésta con frutas y flores, y organizaron manifestaciones callejeras que casi degeneran en tumultos pidiendo libertad.

Durante el mismo 1958 la costa danesa del estrecho de Sund, y especialmente Copenhague, se vieron cubiertas por unas emisiones radiofónicas, en onda media, difundida desde un pequeño buque anclado en el estrecho que separa Suecia de la isla danesa de Zealand, el paso más frecuente del Báltico al Norte, sumamente angosto entre el castillo de Elsinor y la ciudad sueca de Halgsingborg y más abierto entre Copenhague y Malmoe. Las emisiones eran alegres, principalmente dirigidas a la juventud, patrocinadas por marcas multinacionales y danesas. Como la nave se encontraba en aguas internacionales y las leyes del mar protegen la navegación de buques abanderados -y el portador de la emisora lo estaba- nada podía hacer el gobierno danés para impedir aquellas emisiones que ponían en entredicho el monopolio no mercantil de la Danmarks Radio. Poco después otro estrecho internacionalizado, el Gran Belt, sirvió de base a «R. Mercur» 13, «un año después la radio tenía unas entradas publicitarias de ciento cincuenta mil dólares» 14, otra emisora «pirata» comercial dedicada a la audiencia danesa en general y en especial a Odense y Aarhus. Page 722

El descubrimiento estaba hecho, el éxito asegurado, la audiencia conquistada -la realización radiofónica europea se hallaba dormida sobre el colchón de plumas de los monopolios nacionales- y los anunciantes satisfechos del impacto y de los ecos de las sugestivas cuñas publicitarias lanzadas al aire por los locutores más animados de la radiodifusión nórdica. En aquellas circunstancias nacieron múltiples continuadores e imitadores. Toda una filosofía no desaparecida después de dieciocho años, y tuvo que crearse otra filosofía y un detallado y preciso andamiaje legal para destruirlas.

Otras estaciones importantes, de las diez que flanquean las Islas Británicas, fueron «R. London», «R. England», «Britain Radio» y «R. 390» 15.

R. London

operaba a bordo de un barco a lo largo de la costa del sureste de Inglaterra. Apareció en diciembre de 1964, emitía en 1125 kHz. y después en 1129,5 kHz. La potencia de la estación era del orden de 20 kw, aunque, según algunas informaciones, se dobló la potencia. Ocasionaba grandes perturbaciones en dos estaciones belgas de 1124 kHz 16.

R. 390

fue visitada por el reportero jefe de la oficina de Life en Londres...

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