Propiedad pública

Autor:Steven Shavell
Cargo del Autor:Director John M. Olin Center for Law, Economics & Business
Páginas:121-150
 
ÍNDICE
EXTRACTO GRATUITO

Page 121

Gran parte de la propiedad es pública en los estados modernos, de modo que empezaremos este capítulo preguntándonos acerca de la justificación de la existencia de propiedad pública para tratar a continuación la adquisición de propiedad por parte del Estado tanto mediante compraventa como mediante su potestad unilateral de expropiación.

1. Justificación de la propiedad pública
1.1. Definiciones y justificaciones generales

Por propiedad pública nos referimos a terrenos, edificios o bienes muebles que pertenecen al estado. La propiedad pública está disponible para su libre uso si una persona puede entrar y disfrutarla sin verdaderas restricciones. Cla-ramente, muchas de las propiedades públicas están disponibles para ser usadas libremente: carreteras, aceras, parques, ríos y lagos, espacio aéreo, colegios y bibliotecas a menudo son de acceso abierto para todos. Algunas propiedades pú-blicas, sin embargo, solo están disponibles para el uso mediante el pago de una tarifa: se puede gravar a una persona por conducir en una autopista de peaje, por talar árboles en terrenos públicos o por entrar en un museo. Hay otras propieda-des públicas en las que solamente se permite su uso a los sujetos autorizados. Las bases militares o las estaciones de bomberos, por ejemplo, caen dentro de esta categoría.

Page 122

Trataremos de explicar en esta sección por qué tiene sentido que propieda-des como las descritas en estos ejemplos hayan de ser públicas, y por qué tales propiedades deberían o no deberían ser de uso público gratuito. Las principales razones que justifican la existencia de propiedad pública son tanto que el sector privado no sería capaz de obtener suicientes beneficios como para verse movi-do a suministrar determinados tipos de bienes cuando sería socialmente deseable que así fuera, como que un oferente privado de un bien cargaría un precio demasiado alto por él desalentando inadecuadamente, por tanto, su uso.

1.2. Es deseable desde el punto de vista social que se suministre gratuitamente el uso de ciertos tipos de bienes

Suponga que, una vez que se incurre en el coste de desarrollar o de reservar para algún propósito una determinada porción de propiedad, no haya ningún coste añadido al hecho de que un individuo utilice dicha propiedad. Supon-ga, por ejemplo, que una vez que se construye una carretera, que sea utilizada por una persona no absorbe recursos adicionales.1Por tanto, una vez que el bien existe o está en funcionamiento, será socialmente deseable que su uso esté disponible libremente, habida cuenta de lo cual debería producirse dicho bien siempre que la suma del valor que proporcionaría a todos los individuos que lo usarían exceda el coste de suministrarlo.2

1.3. No es probable que la provisión privada de este tipo de bienes sea adecuada

¿Es probable que el sector privado suministre bienes –por los cuales, por supuesto, cargaría un precio– cuyo uso debería ser suministrado gratuitamente?

Page 123

Hay dos razones para pensar que los particulares podrían no ser capaces de obtener suicientes beneficios como para suministrarlos.

En primer lugar, para ganar algo, un suministrador privado de tales bienes simplemente tendría que poder evitar que aquellos que no pagan por su uso los utilicen. Pero esto puede resultar difícil o caro; para excluir del uso de una carretera a quienes no paguen se requeriría controlar el acceso a la misma. El coste de exclusión de los bienes que idealmente deberían suministrarse puede significar que los suministradores privados no encontrasen rentable su provisión (o que la escala de suministro fuese subóptima).

En segundo lugar, una razón menos evidente consiste en que incluso si un su-ministrador privado pudiera de modo relativamente asequible excluir a los que no pagan y cargar un precio por el uso de los bienes, los ingresos que el suministrador podría a obtener normalmente serían menores que el valor total que la gente con-cede a su uso. Supongamos que los valores que diez personas conceden al uso de un bien son 1, 2 y así sucesivamente hasta 10, de modo tal que su valoración total asciende a 55, y supongamos que el precio que el suministrador cargará asciende a
5. Entonces, dado que aquellos individuos que valoren su uso en menos de 15 no usarían el bien, el ingreso que el suministrador recibiría de los usuarios no relejaría la suma de las valoraciones de los individuos que no están dispuestos a pagar 5 (a saber, 1 + 2 + 3 + 4, o 10). Es más, el ingreso recibido de aquellos que sí pagan 5 no relejaría completamente sus valoraciones (estas seis personas pagan 30, pero su valoración total es 5 + 6 + 7 + 8 + 9 + 10, o 45). Dado que los ingresos de un suministrador privado tenderán a ser menores que la valoración total que la gente hace de los bienes, el suministrador privado podría no ganar lo suiciente como para cubrir el coste de su suministro, incluso aunque la valoración total supere su coste.3

1.4. Aun cuando los bienes cuya provisión es socialmente deseable son suministrados por individuos particulares, subsisten dos problemas

Supongamos que, a pesar de los factores que acabamos de exponer, el sector privado considera que merece la pena suministrar los bienes cuya provisión es

Page 124

socialmente deseable. En ese caso, hay dos factores que implican que aún existirán desventajas asociadas a la provisión privada de dichos bienes. El primero es que los costes soportados por los suministradores privados para excluir a los sujetos que no pagan por el uso representan un despilfarro social. Si una empresa privada gasta dos millones de dólares en construir verjas y cabinas de peaje para recabar ingresos por el uso de una carretera, los dos millones constituyen un despilfarro social porque las barreras de entrada en la carretera no aumentan la utilidad de la carretera ni satisfacen ninguna necesidad social; su único propósito es permitir al propietario de la carretera obtener ingresos de la misma.

El segundo factor es que el bien será utilizado por un número demasiado pe-queño de individuos porque su uso no es gratuito. Los individuos que conceden a su uso un valor por debajo del precio establecido no usarán el bien aunque sería de-seable que lo hicieran. Los individuos que conceden al uso de la carretera un valor positivo que es inferior al precio que se cobra para acceder a ella no la utilizarán, aunque todos aquellos que conieren un valor a su uso deberían poder utilizarla.

1.5. Provisión pública de bienes cuya utilización debe ser suministrada gratuitamente

El Estado no se enfrenta a los problemas asociados a la provisión privada de bienes que deben ser provistos y puestos a disposición para su uso gratuito. En primer lugar, el Estado puede, en principio, comparar el coste de provisión de dicho bien, como una carretera, con el valor total que se le concede, y suministrarlo si el valor total supera al coste. A diferencia del sector privado, el Estado no tiene que incurrir en costes para excluir a quienes no pagan por una carretera, por ejemplo, por la sencilla razón de que no necesita inanciar el bien mediante ingresos procedentes de su utilización –el Estado puede inanciarlo mediante ingresos procedentes de los impuestos (ver la sección siguiente). En segundo lugar, si el Estado acomete la provisión de un bien que tiene que estar disponible para su uso gratuito, puede sencillamente autorizar que el bien se use gratis. Por consiguiente, cabría pensar que se producirá el resultado ideal desde el punto de vista social si el Estado actúa como potencial suministrador de este tipo de bienes.

1.6. Problemas de la provisión pública

Hay, no...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA