Prólogo I

Autor:Edison Paul Tabra Ochoa
Cargo del Autor:Doctor y Master en Gobierno y Cultura de las Organizaciones por la Universidad de Navarra, España
Páginas:29-31
 
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Se suele considerar –y con razón– que un libro ampliamente documentado y escrito con rigor científico, es excelente. Menos aprecio suelen tener hoy, lamentablemente, aquellos cuya profundidad conceptual es destacada, pero no van tan acompañados de una batería de citas científicas. Lo difícil es reunir ambas virtudes, y eso es lo que encontramos en esta obra de Edison Tabra.

Impresionante el aparato científico, que muestra un trabajo largo, serio y riguroso. Pero no menos impresionante la base conceptual, la cual se destaca tanto en la concepción general de la obra, como en la finura y amplitud de los análisis de ideas centrales. Esta es la obra de alguien que se maneja con igual facilidad en el ámbito de la empresa, en el jurídico, en el de los organismos internacionales, y en el filosófico. Algo decididamente muy difícil de encontrar, sobre todo si a ello se añade una pluma clara y precisa, que convierte la lectura de un texto que podría por su contenido ser costoso, en un verdadero placer.

La idea de fondo es sumamente atrayente, relevante y actual. Nuestro mundo está necesitado de una fuerte inyección de solidaridad, es decir, precisa urgentemente ser «humanizado». La falta de humanidad no sólo es nociva para las personas débiles, y para las sociedades en general, sino sobre todo y aunque no lo parezca para los que podrían ejercitarla y no lo hacen. Esta idea está en lo hondo del pensamiento de Edison Tabra, e impregna su planteamiento.

Ante la falta de humanidad, la escasez de cohesión social, las injusticias y la hoy tan extendida corrupción se puede reaccionar de forma pasional, radical y violenta, con el resultado conocido de empeorar la situación precisamente de los débiles –aunque con frecuencia no de los caudillos de esos débiles–. Por eso el enfoque de Edison Tabra está impregnado a la vez de impulso solidario y de realismo político y económico. La prudencia es virtud

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principal del gobernante, pues sin ella no alcanzará a cumplir su cometido de hacer justicia. Pero la prudencia presupone un conocimiento detallado teórico y práctico de aquello que se va a gobernar.

Si queremos una sociedad más solidaria lo primero que hemos de hacer –y son muy pocos los que lo han podido hacer como Edison Tabra– es no dar por supuesto, sino estudiar el concepto mismo de solidaridad. La parte primera del libro, dedicada a ello y de lectura interesantísima, es una auténtica demostración de conocimientos filosóficos e históricos...

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