Prólogo

Autor:Irene Belmonte Martín
Páginas:27-29
 
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Sería el mes de julio de 1983 cuando, recién incorporado a las tareas de responsable de Hacienda de la Diputación de Alicante, viajé a Barcelona a unas jornadas sobre recaudación. Fue allí donde adquirí conciencia de los cambios que se avecinaban en el sistema de recaudación de los ayuntamientos y de la necesidad de empezar a trabajar en el nuevo modelo. En esas jornadas conocí a Jesús Alemán y quizá también a Fernando Martín que, como yo, eran responsables de Hacienda de sus diputaciones (Albacete y Vallado-lid, respectivamente). Los tres, en agosto de 1986, y tras muchos encuentros previos, elaboramos un "papel" en Valladolid para presentarlo al entonces Secretario de Política municipal del PSOE, Enrique Múgica. Ese papel sería decisivo para que las diputaciones socialistas, mayoría entonces en España, apoyaran el modelo de cooperación de las diputaciones con los ayuntamientos en materia de gestión tributaria. Es verdad que luego ha habido de todo, pero al menos se favorecieron las medidas legislativas que facilitaron ese modelo y quienes realmente creímos en él, no encontramos obstáculos legales para implantarlo.

Fue una tarea apasionante que pude desarrollar inicialmente gracias al entonces presidente de la Diputación, Antonio Fernández Valenzuela, que confió sin límites en este nuevo empeño. Hubo momentos complicados, en los que tuve la sensación de que el suelo se abría bajo mis pies como cuando, en 1987 y a quince días de empezar la recaudación voluntaria, adquirimos conciencia de que el programa informático que habíamos comprado, no funcionaba. Gracias a la pericia como recaudador de Pepe Barros -a veces tosco, pero siempre leal-, bajo la inteligente dirección de Agustín Coloma y con la inestimable colaboración del departamento de informática de la diputación de Alicante, fuimos capaces de montar un "sistema paralelo" que nos permitió salir adelante y salvar la primera recaudación voluntaria del nuevo servicio provincial de recaudación.

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Mentiría si dijera que tenía en la cabeza el modelo actual. Suma es resultado de la tarea colectiva de mucha gente, y su concepción fue evolucionando con el tiempo. Inicialmente sólo pensábamos en la recaudación ya que era el hueco que había que cubrir ante la decisión de la Administración Central de dejar de prestar dicho servicio a través de los antiguos Servicios de Recaudación de Contribuciones e Impuestos del Estado. Teníamos dos ideas en la cabeza: no fraccionar aún más los...

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