Prohibición de la renuncia a la legítima futura en el Código civil

Autor:Paloma de Barrón Arniches
Páginas:177-251
RESUMEN

I. Planteamiento. II. El principio de intangibilidad cualitativa y cuantitativa de la legítima. 1. Configuración de la legitima en el Código civil. 1.1. Por el contenido del derecho: legítima pars bonorum. 1.2. Por su función: sistema negativo o de freno a la libertad de testar. 2. La protección al legitimario y la intangibilidad cualitativa. 2.1. Principales manifestaciones de este principio en... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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I Planteamiento

Tras el análisis de la regulación foral, me adentraré a continuación en el régimen sucesorio del Derecho común.

He puesto de relieve el tratamiento y plena vigencia del pacto sucesorio de renuncia a la legítima en algunas de las legislaciones forales, un instrumento jurídico de características peculiares que desarrolla una función flexibilizadora en el reparto sucesorio del patrimonio. Por su parte el Código civil español, aplicable al elevado número de personas que en nuestro país ostentan la vecindad civil común, prohibe radicalmente este pacto de non succedendo. Y ello en función de dos principios básicos reflejados, a su vez, en dos reglas jurídicas bien determinadas: el principio de protección a determinados parientes del causante llamados a suceder, salvaguardado a través de la intangibilidad cualitativa y cuantitativa de sus legítimas, y el principio de protección al propietario de los bienes y a su libertad testamentaria, a través de la prohibición de la sucesión paccionada. En tercer lugar, el artículo 1271,2 Ce considera que la herencia futura no es objeto adecuado para un contrato ínter vivos.

En este capítulo pretendo detenerme en dicho régimen sucesorio común mostrando, asimismo, sus abundantes quiebras. En efecto, las numerosas reformas de que ha sido objeto el Código civil a lo largo de este siglo, han modificado también poco a poco su lógica interna. Los principios con los que partía en el siglo XEX ya no son tan váKdos y, por otra parte, el planteamiento actual de la familia y de sus necesidades a la hora del reparto sucesorio, recla-Page 178ma unos instrumentos jurídicos flexibles, que concedan un margen más amplio de libertad a las partes intervinientes en el fenómeno sucesorio. Todo ello afecta de manera especial a la regulación de las legítimas y a los modos de delación hereditaria. Cabe plantearse si, en nuestros días, el causante sometido al régimen del Código civil puede pactar con alguno o algunos de sus legitimarios, la renuncia a su legítima futura a cambio de una contraprestación.

Para poder dar respuesta a este problema, es necesario penetrar en el funcionamiento de los mencionados principios sucesorios del Código civil, desmenuzando los artículos a través de los cuales se ponen de manifiesto, e interpretándolos según unos criterios acordes con la realidad social imperante.

En primer lugar, analizaré hasta qué punto permanece vigente el principio de la intangibilidad cualitativa y cuantitativa de la legítima castellana, cuestión directamente relacionada, a su vez, con la naturaleza jurídica que se le atribuya y con los mecanismos de protección que se otorguen al legitimario para defender su derecho. En segundo lugar, me detendré en el fundamento de la prohibición general de los pactos sucesorios y, concretamente, de la renuncia o transación sobre la legítima no deferida. Por último, traeré a colación algunas de las soluciones arbitradas en el mismo Código civil para flexibilizar el rígido sistema sucesorio castellano.

II El principio de intangibilidad cualitativa y cuantitativa de la legítima
1. Configuración de la legitima en el Código civil

Muchos autores se han planteado la debatida y compleja cuestión de la naturaleza jurídica de la legítima castellana, la cual ha ido también perfilándose a la luz de numerosas resoluciones jurisprudenciales que se han detenido en su análisis y descripción. No es fácil por ello, delimitar un concepto de legítima relativamente unánime1.

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El criterio más empleado por la doctrina es el del contenido del derecho, así como el de la función que realiza la legítima dentro del proceso sucesorio. Teniendo en cuenta estos dos factores describiré la legítima castellana tal y como es entendida mayoritariamente en nuestros días.

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1.1. Por el contenido del derecho: legítima pars bonorum

Las legislaciones de tipo romano suelen representar a la legítima como uña cuota de haberes determinada en función de la cuantía del caudal, y libre delPage 181 pasivo hereditario2. Existe, por tanto, a favor del legitimario un condominio sobre los bienes integrantes de la masa relicta, que le permite accionar el juicio de testamentaría y participar en la partición de la herencia, salvo que el testador ya la hubiera verificado o hubiera encargado esta actividad a un contador-partidor. Mientras la legítima no esté totalmente satisfecha, todos los bienesPage 182 hereditarios están afectos a su pago. Igualmente, puede considerarse pars bonorum el suplemento de legítima, o porción de la herencia que el legitimario puede redamar si el causante no le ha dejado lo suficiente para cubrir su legítima3.

El derecho del legitimario se traduce, para el causante, en una limitación a su libertad de disposición post mortem, pues sólo puede repartir un tercio de la herencia entre personas ajenas a la familia. Ahora bien, dicho límite legal no lleva consigo la obligación del nombramiento de heredero, pues tanto la legítima como su suplemento pueden ser atribuidos, según la dicción del artículo 815 Ce, por cualquier título4.

Queda sentado este principio en el régimen civil común, el causante puede instituir a su legitimario como heredero si lo desea o, en otro caso abonarle su derecho mediante legados o cualquier otra atribución mortis causa, o incluso inter vivos5. Por tanto, dispone en cierto modo del contenido de la legítima, y goza de libertad en cuanto a su configuración jurídica6.

Así, se entiende que no hay delación forzosa ni vocación legal de la legítima en el Código civil, porque nuestro régimen sucesorio sigue la línea general del Derecho romano y no la del Derecho germánico, a pesar de la influencia que éste haya podido ejercer en el régimen castellano. La Ley no instituye herederos forzosos, sino que únicamente les confiere derecho a percibir, por el título que sea, su legítima7. Quedan delimitadas las figuras del legitimario yPage 183 del heredero: éste sucede por derecho propio, aquél por la voluntad del testador o en su defecto, por la ley; la legítima es un activo relicto, mientras que el heredero sucede en el activo y en el pasivo; el legitimario puede percibir anticipadamente algo a cuenta de su legítima para ser imputado en su día, en cambio sobre la herencia nada puede recibirse anticipadamente, ni es objeto de tráfico, cuenta o partición; el legitimario puede impugnar todos los actos que haya realizado su causante en contra de su legítima o con fraude. Herencia y legítima son dos aspectos distintos dentro de la sucesión, pueden aceptarse o renunciarse independientemente una de otra8.

Por consiguiente, la expresión herederos forzosos del artículo 806 Ce es equívoca y no refleja la verdadera condición de los legitimarios sometidos al régimen del Código civil, pues su derecho se traduce en una cuota líquida de los bienes de la herencia después de restadas las cargas de la misma, y añadidas las donaciones9. Señala el artículo 807 Ce que son legitimarios tos hijos y descendientes respecto de sus -padres y ascendientes, en su defecto, tos padres y ascendientes respecto de sus hijos y descendientes y, finalmente, el viudo o la viuda con determinadas condiciones.

Los hijos tienen derecho a las dos terceras partes del haber hereditario de sus padres, dividido en partes iguales, pero dicha legítima queda modalizadaPage 184 por la existencia de la mejora, a través de la cual el causante puede repartir desigualmente uno de los dos tercios entre sus descendientes10. Los padres, por su parte, recibirán la mitad del haber hereditario de sus hijos, salvo si concurren con el cónyuge viudo, en cuyo caso sólo tienen derecho a un tercio de la herencia. La legítima del cónyuge se traduce en un derecho de usufructo sobre el tercio de mejora, sobre la mitad o sobre dos tercios de la herencia, en función de la existencia o no de otros legitimarios.

Por último, respecto a las formas de pago de la legítima, su condición de pars bonorum impone la regla general de que sea abonada a los legitimarios con bienes de la herencia. No obstante, desde la reforma del Código civil por Ley de 13 de Mayo de 1981, se...

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