Privilegios fiscales en el ahorro privado para la jubilación

Autor:Rocío Gallego Losada
Cargo:Profesora Titular de Universidad. Universidad Rey Juan Carlos
Páginas:285-315
RESUMEN

Los Planes de Pensiones son el principal instrumento establecido en España para complementar las pensiones públicas de la Seguridad Social. A pesar de sus ventajas de exención tributaria en el momento de la aportación, los planes de pensiones han tenido un desarrollo muy limitado. Conscientes de ello, y en un entorno de grave crisis económica, el gobierno ha introducido en la Ley de Reforma... (ver resumen completo)

 
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1. Introducción

Los Planes de Pensiones son el principal instrumento establecido en España para complementar las pensiones públicas de la Seguridad Social. A pesar de sus ventajas de exención tributaria en el momento de la aportación, los planes de pensiones han tenido un desarrollo muy limitado. Esto se debe principal-mente a dos causas. La primera es que las pensiones públicas en España son muy generosas, con una alta tasa de sustitución de esa pensión pública respecto al último salario. La segunda causa es que este tipo de productos financieros

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favorecen a las rentas más altas y medias-altas, las únicas que tienen capacidad de ahorro y posibilidades de reforzar las pensiones públicas, pero no son muy atractivas para las rentas menores, que es la que tienen la mayor parte de la población. Conscientes de ello, en línea con las recomendaciones de la OCDE y del comité de sabios a los que se encargó elaborar un informe de reforma fiscal2, y en un entorno de grave crisis económica, el gobierno ha introducido en la Ley de Reforma Fiscal de 2014 una nueva alternativa para complementar la cada vez más reducida pensión pública, con la figura de los Planes de Ahorro a Largo Plazo. Se trata de un instrumento financiero que puede adoptar la forma depósito o seguro, y cuyos rendimientos estarán exentos si la inversión se mantiene un mínimo de cinco años. Se prevé que este nuevo producto competirá directamente, además de con los Planes de Pensiones, con otras fórmulas de previsión que existen en la actualidad en España como los Planes de Previsión Asegurados, los Planes Individuales de Ahorro Sistemático, y los Planes de Jubilación.

Sin embargo, este nuevo plan de ahorro a largo plazo ofrece serias dudas de que pueda dinamizar el mercado de la previsión privada para la jubilación. Por ello, en este trabajo se plantea la revisión de uno de modelos que se estuvieron barajando en el citado informe de reforma fiscal para articular en España, “las cuentas de ahorro-jubilación” al estilo norteamericano, y se analizará cómo sería su aplicación en nuestro país. En concreto, se analizan los planes de ahorro existentes en Estados Unidos desde 1981. El objetivo último de este artículo es revisar si esta propuesta de cuentas-jubilación permitiría dar un impulso al sistema complementario de pensiones para que pueda cubrir a una mayor cantidad de personas, especialmente a aquellos trabajadores que están en los tramos inferiores de renta, así como incrementar la eficiencia de los distintos instrumentos complementarios de previsión social actualmente existentes.

El artículo se organiza del siguiente modo. En primer lugar, se estudia breve-mente como la grave crisis económica que se inició en 2007 está afectando a las cuentas de la Seguridad Social y, por tanto, a la pensión pública de jubilación tanto presente como futura, lo que en definitiva significa la búsqueda urgente de fórmulas complementarias y privadas de financiación en la etapa de jubilación. Posteriormente, se analiza una de las soluciones que se plantean para abordar el problema de la insuficiencia de la pensión pública, el desarrollo de la previsión privada individual en España. Concretamente, se revisan los éxitos y fracasos de este instrumento a lo largo de estos años, incidiendo en los motivos por las que su desarrollo ha sido inferior al deseado. A continuación, el tercer apartado aborda las novedades y modificaciones recientemente aprobadas en la reforma fiscal de 2014, relacionadas con los Planes de Pensiones, concretamente los Planes de Ahorro a Largo Plazo junto con otros instrumentos y medidas de ahorro para la jubilación aprobadas en el mismo documento. Posteriormente

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se estudia uno de los instrumentos que se estuvieron barajando en la reforma fiscal para articular en España las cuentas de ahorro-jubilación de manera más efectiva, los planes Individual RetirementArrangement (IRAs) norteamericanos, analizando sus ventajas e inconvenientes para el hipotético caso que se implantara en nuestro país. Finalmente, se cierra el artículo con las reflexiones finales.

2. Crisis económica y de la seguridad social

La severa crisis económica que vive nuestro país desde hace varios años está obligando a reconsiderar de manera prioritaria la actual estructura del Estado de Bienestar. Concretamente, el sistema de pensiones públicas es uno de los pilares del Estado del Bienestar que parece estar en mayor peligro durante los próximos años debido a dos circunstancias; la primera, debido al previsto impacto demográfico derivado del envejecimiento de la población; y la segunda es que durante la crisis se están deteriorando aceleradamente las cuentas de la Seguridad Social, lo que afecta tanto a las pensiones presentes como a las futuras.

Respecto al envejecimiento, según las estimaciones de la Comisión Europea sobre las personas mayores de la UE27 (2010-2060), las tendencias demográficas de los últimos veinte años muestran que la población europea está envejeciendo y que la relación de dependencia pasará en 2010 de la existente uno de cada cuatro a uno de cada dos en 20603. En España, el envejecimiento es aún más acusado ya que actualmente el 17,4% de la población tiene más de 64 años, y se prevé que en 40 años este porcentaje ascienda al 37%, lo que supondrá más de 15 millones de personas4y el aumento de las tasas de dependencia de las personas mayores.5Este imparable proceso de envejecimiento de la población española se debe a la combinación de haber alcanzado una de las tasas de esperanza de vida más altas del mundo (con datos de 2012, las españolas son las

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mujeres más longevas de Europa con 85 años de expectativa al nacer) acompañada de una drástica reducción de la natalidad (debido, en buena medida, a la incorporación de la mujer a la actividad laboral)6.

Respecto a la crisis y su influencia en el deterioro de las finanzas públicas, la Seguridad Social venía teniendo desde varios años antes de la crisis, superávits continuos superiores al 1% del PIB, hasta alcanzar el 1,4% en 2007, coincidiendo con el periodo económico favorable y de crecimiento de empleo y de cotizaciones. Incluso en 2008, año en el que la economía creció un 0,9% y el empleo se redujo un -0,6%, el superávit de la Seguridad Social fue del 1,3% del PIB, cifra superior a la presupuestada. Lo mismo ocurrió en 2009 y 2010, cuando a pesar de la reducción del PIB y del empleo, la Seguridad Social todavía presentó superávits del 0,8% y 0,2% del PIB. Pero en el año 2011, y por primera vez desde 1999, la Seguridad Social volvió a los números rojos, con un déficit del -0,1%, situación que se ha repetido en los años 2012(-0,55%), 2013 (-1,16% al cierre provisional) y 2014 (-1,1% según previsiones).7En este contexto, el Fondo de Reserva de la Seguridad Social se ha convertido durante estos años en un colchón fundamental para poder afrontar el pago de las nóminas de las pensiones.Como es sabido, este Fondo fue constituido como un mecanismo de ajuste para garantizar el pago de las pensiones. Actualmente, y según el informe económico-financiero que acompaña a los Presupuestos para 2015 de la Seguridad Social8, a día 15 de septiembre de 2014 el Fondo de Reserva tenía 49.598 millones de euros, que equivale al 4,7% del PIB. Y según las previsiones de utilización de activos del Fondo para 2014 y 2015, y aun teniendo en cuenta que se contará con entradas de capital por la rentabilidad de esos activos, lo más probable es que a finales de 2015 se sigan haciendo disposiciones hasta llegar a los 35.000 millones de euros cuando hace sólo tres años tenía más de 65.000 millones de euros. El total de las pensiones en los Presupuestos de 2015 ascenderá a 131.658 millones y, lo que es más importante, representará el 37,9 por ciento de todos los gastos del Estado central. Esta rúbrica comprende los 115.000 millones de pensiones contributivas que se financian con cotizaciones y los 13.000 millones de clases pasivas, más 2.400 millones de prestaciones no contributivas que se financian con impuestos. Por tanto, el Fondo de Reserva representa en la actualidad apenas un 38% de los gastos anuales en prestaciones de la Seguridad Social.9

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Basándose en tales estimaciones y realidades, puede afirmarse sin duda que nuestro país se enfrenta actualmente a un grave problema de financiación de su sistema público de pensiones. Desde su origen, este sistema está fundamentado en un criterio de reparto, ya que la arquitectura de los welfare es la de sociedades jóvenes demográficamente, muy distintas de las actuales. Ello exige introducir reformas en el sistema, tal y como señala el Libro Blanco de la Comisión Europea donde se afirma que “ahora es más urgente que nunca diseñar y poner en práctica estrategias globales para adaptar los sistemas de pensiones a las cambiantes circunstancias económicas y demográficas”10. Por ello, a lo largo de estos últimos años se vienen planteando en España una serie de medidas que afectan a la dimensión del sistema, tanto en su cobertura como en su financiación. Estas medidas se pueden agrupar en dos grandes tipos; las primeras, las reformas paramétricas de las características del propio sistema con el objetivo de reducir su coste...

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