Previo. Justificación y oportunidad de este estudio. Objeto y sistemática empleada

Autor:García Caba, Miguel María
Cargo del Autor:Doctor en Derecho. Abogado. Asesor Jurídico de la Liga Nacional de Fútbol Profesional
Páginas:23-33
RESUMEN

1. A modo de introducción - 2. Justificación y oportunidad de este estudio - 3. Objeto y sistemática empleada

 
ÍNDICE
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1. A modo de introducción

Para el fundador de los Juegos Olímpicos de la era moderna, «el deporte es parte de la herencia de cada hombre y cada mujer y su ausencia no puede ser compensada»1. Otros autores consideran, además, que «el rápido desarrollo del gusto y la práctica de los deportes en todos los países, en todas las clases, es uno de los rasgos más característicos de la vida social contemporánea»2.

Decía Albert Camus que después de muchos años en los que el mundo le había permitido tener múltiples experiencias, lo que sabía con más certeza respecto a la moralidad y a las obligaciones se lo debía, precisamente, a un deporte, en concreto, el fútbol3. El mismo Ortega y Gasset afirmaba en su ensayo «El origen deportivo del Estado», que se debía considerar a la actividad deportiva «como la primaria y creadora,

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como la más elemental, seria e importante en la vida, y la actividad laboriosa como derivada de aquella, como su mera decantación y precipitados. Para añadir posteriormente de forma más maximalista que «vida propiamente hablando es sólo la de cariz deportivo, lo otro es relativamente mecanización y mero funcionamiento»4.

El Presidente, en la época, de la Liga Nacional de Fútbol Profesional, Antonio Baró, llegó a significar acertadamente que «Es un hecho indudable que el deporte en general y el fútbol en particular constituye una de las actividades sociales más destacables de nuestra época, con una inmensa capacidad de convocatoria y un elemento vertebrador muy significativo. Junto a su importancia cultural y educativa, como manifestación de la utilización activa y participativa del tiempo de ocio en la sociedad moderna, el fútbol tiene también una significación económica y social de primera magnitud5».

Pero ante todo y sobre todo, el deporte es un sentimiento, es una identificación con una tierra, con unos valores, con unos colores y con la Sociedad y es que, por encima del entramado económico que envuelve hoy en día el deporte, el deporte, valga la redundancia, es parte de la vida de las personas y un componente social de primera magnitud6.

Cazorla Prieto ha afirmado que «puede decirse que vivimos en la era del deporte»7. Jeu considera al respecto que dado el lugar que ocupan las actividades físicas y deportivas dentro del ocio, éstas adquieren una importancia mayor al considerar que estamos totalmente inmersos en la civilización del ocio8.

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El deporte atrae a los ciudadanos de todo el globo, quienes, en su mayoría, participan en actividades deportivas con regularidad. Genera importantes valores, como el espíritu de equipo, la solidaridad, la tolerancia y el juego limpio, y contribuye al desarrollo y la realización personales. Fomenta la contribución activa de los ciudadanos a la Sociedad y, de este modo, ayuda a impulsar la ciudadanía activa. El deporte9,

pues, es un fenómeno social y económico en expansión que contribuye en gran medida a los objetivos estratégicos de solidaridad y prosperidad de la Sociedad. El ideal olímpico de impulsar el deporte para promover la paz y el entendimiento entre las naciones y culturas, así como la educación de los jóvenes, nació en Europa y se ha extendido bajo los auspicios del Comité Olímpico Internacional y los Comités Olímpicos Europeos.

Por otro lado, con la fórmula de «responsabilidad social de la empresa» (de ahora en adelante, designada como «RSE»), se agrupan el conjunto de acciones orientadas hacia la satisfacción de actividades o prestaciones diversas, desde la pura función de mecenazgo hasta el establecimiento de compromisos sociales heterogéneos, pasando por acciones concretas de tutela del medio ambiente y derechos humanos, siempre en el marco de una cultura asociativa caracterizada por los objetivos de transparencia, flexibilidad e innovación y la contínua implantación de elementos de buen gobierno en sus actividades10.

En la actualidad, resulta un hecho notorio e indubitado que las prácticas de buen gobierno constituyen un requisito ineludible para el reco-

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nocimiento por la Sociedad de cualquier proyecto asociativo. Dichas prácticas, en el estricto ámbito de la organización deportiva, deben ir enfocadas hacia la efectiva implantación de una mejor transparencia y ética en el gobierno de las asociaciones deportivas lo que, obviamente, redunda en beneficio último del deporte y permite hacer frente al reto de alcanzar la excelencia organizativa, mediante la conciliación de los beneficios deportivos, económicos, éticos y sociales.

Por tanto, la incorporación voluntaria y contínua de prácticas de buen gobierno en el ámbito de las entidades deportivas profesionales debe constituir un objetivo fundamental y prioritario para cualquier asociación deportiva que aspire a alcanzar la máxima diligencia organizativa y a desarrollar satisfactoriamente su RSE. Lo que, obviamente, redunda en beneficio último del deporte y permite hacer frente al reto de alcanzar la excelencia organizativa, mediante la conciliación de los beneficios deportivos, económicos, éticos y sociales.

En consecuencia, es preciso plantearse las siguientes cuestiones: ¿cuál es la situación del buen gobierno en las entidades deportivas profesionales en España?, ¿tiene sentido implantar prácticas de buen gobierno como elemento de RSE en el ámbito deportivo?...11. Para tratar de responder a dichas cuestiones, cabe manifestar que la idea de que el objetivo esencial de una entidad mercantil, no sea sólo incrementar los beneficios de sus propietarios o accionistas, sino satisfacer los intereses de los stakeholders y del espacio social en el que se inserta, se ha abierto paso en la teoría económica reciente hasta constituir en nuestros días un tópico habitual en el marco de la actividad asociativa12.

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Descendiendo a la perspectiva jurídica y, más específicamente, al Derecho Deportivo y al Buen Gobierno, en los que se centra este trabajo, la idea de la RSE representa una novedad significativa13. En cuanto fenómeno de nuestros días, las raíces de la RSE, al menos desde un planteamiento de corte eminentemente jurídico como el aquí adoptado, han de ser buscadas en ese amplio y heterogéneo conjunto de ideas que, no obstante su relieve, no se ha llegado a plasmar en la realidad jurídica de las entidades asociativas deportivas con la misma intensidad del fenómeno que nos ocupa. Además, el propósito de lograr una entidad deportiva socialmente responsable se predica de todo tipo de empresas, e, incluso, de todo tipo de organizaciones, con independencia de su dimensión, de su titularidad o de su naturaleza jurídica14.

Desde luego, el propósito del «ánimo de lucro» aparece recogido en nuestro Código de Comercio como un fin característico de la actividad

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económica de las sociedades mercantiles, entre las que se encuentran, como se estudiará, diversas entidades deportivas profesionales15. Ahora bien, frente a estas ideas, comienzan a existir otros planteamientos orientados a lograr una constitución pluralista de las empresas16o, en su caso, de las entidades deportivas profesionales, que resaltan la función cuasipública de dichas instituciones y que presentan el común propósito de afirmar y alcanzar una visión superadora de su entendimiento como estructuras al servicio exclusivo del interés, exclusivamente económico, de sus propietarios o socios17.

2. Justificación y oportunidad de este estudio

El presente estudio aspira a introducir la perspectiva de la aplicación de elementos de buen gobierno deportivo como ejercicio de acción socialmente responsable en el quehacer...

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