La protección contra cláusulas contractuales abusivas preformuladas unilateralmente. La armonización del derecho europeo y las experiencias alemanas con la Ley sobre CGC de 1976

Autor:Prof. Dr. Peter Ulmer, Heidelberg
Páginas:291-305
Cargo del Autor:Universidad de Heidelberg
RESUMEN

I. II. III. IV.

 
ÍNDICE
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    La versión castellana del texto alemán ha sido realizada por la traductora Sra. Waltraud Ball. Texto publicado en el libro del Prof. Peter Ulmer. Editorial Marcial Pons.


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Señoras y señores, apreciados colegas

I

Quisiera expresar mi agradecimiento por poder hablar ante este ilustre círculo sobre las experiencias adquiridas con la AGB, o sea la Ley que regula las condiciones generales de la contratación en Alemania, y que data del 9 de diciembre de 1976. Estas experiencias jurídicas abarcan un período superior a los veinte años, dado que la Ley entró en vigor el 1 de abril de 1977. Podemos decir que que la Ley ha cumplido, en lo esencial, las expectativas puestas en ella. Por parte de los usuarios de las Condiciones generales de la Contratación (CGC) ha superado, incluso con creces, las objeciones que existían en principio contra esta regulación. Es interesante constatar que esto es válidoPage 292 sobre todo de cara a los contratos celebrados entre comerciantes o empresarios, a los que se refiere la mayor parte de las sentencias promulgadas.

Las bases de la Ley y el alcance de su contenido parecían quedar clarificados ya en la primera década después de su entrada en vigor debido al elevado número de decisiones del Tribunal Supremo alemán. Todavía hoy existe un gran número de fallos dictados al respecto, con más de 100 sentencias publicadas al año, de manera que en casi todas las revistas jurídicas sobre Derecho Civil se encuentran sentencias del Tribunal Supremo sobre el régimen de contratación bajo CGC. El comentario más importante por su actualidad y divulgación sobre las CGC ha conocido mientras tanto un total de ocho ediciones y se ha convertido en un volumen de 1800 páginas.

No sería correcto interpretar estas cifras como expresión de una hipotética inseguridad jurídica provocada por la Ley sobre CGC, con los correspondientes costes para las partes contratantes; al contrario expresan el extraordinario impacto de esta Ley, que en la actualidad ya ha alcanzado todos los ámbitos del Derecho Contractual alemán.

En este contexto, cabe subrayar la importancia que la jurisprudencia sobre las CGC ha tenido en la evolución del Derecho de contratos del Código civil. Como ejemplos podríamos citar, entre otros el contrato bancario o el de leasing, los contratos de alquiler o el derecho de transmisión en garantía. Pero del impacto de estas consecuencias hablaré más tarde.

Las explicaciones subsiguientes las quisiera subdividir en tres partes. En la primera parte intentaré presentarles una breve visión sobre los tipos de protección existentes en Europa contra las condiciones contractuales abusivas, tomando como trasfondo los diferencies ordenamientos jurídicos de los estados miembros de la Unión Europea. Se diferencian claramente, en cuanto a su ámbito de aplicación, personal o material, de la protección jurídica contra las cláusulas contractuales, con lo cual se explican el largo periodo preparatorio y las considerables diferencias de contenido que caracterizan la elaboración de la Directiva de Bruselas sobre las cláusulas abusivas en contratos celebrados con consumidores. La segunda parte está dedicada a la armonización en España y Alemania, como reacción a la Directiva de Bruselas. En este caso vemos, a pesar de los puntos de partida bien diferenciados, un paralelismo interesante después de la promulgación de la Ley española sobre las condiciones generales de la contratación en abril de este año. La tercera y última parte la constituirá, finalmente el resumen de las experiencias adquiridas con las CGC alemanas. Entre otros aspectos se tratará de demostrar lasPage 293 amplias consecuencias desencadenadas por el control judicial de contenido sobre el derecho de contratos obligatorios, basándose en la cláusula general del § 9 de la Ley alemana.

II
  1. Empiezo, pues, con una visión panorámica de la evolución y el estado actual de la protección jurídica contra cláusulas contractuales abusivas en los ordenamientos jurídicos europeos. La comparación de las diferentes legislaciones nos muestra que la promulgación de normas jurídicas de protección contra cláusulas contractuales unilateralmente preformuladas y con contenido abusivo constituye un fenómeno jurídico muy difundido cuya regulación jurídica "estaba por caer", después de que los Estados Unidos e Israel se habían adelantado en los años sesenta con una normativa propia. En Europa, este tema adquirió una cierta envergadura a partir de los años setenta. Al primer país en actuar en 1971, Suecia, siguió pronto Dinamarca en 1974, Alemania en 1976 Gran Bretaña en 1977, con normas precursoras en el marco del Fair Trading Act del 1973, Francia y Finlandia en 1978, Austria en 1979 e Irlanda en 1980. Como ustedes saben, España se adhirió en los años ochenta y lo mismo cabe decir de Luxemburgo y Portugal. En los noventa, finalmente, todavía antes de la promulgación de la Directiva de Bruselas, si bien ya de cara a ella, siguieron Bélgica, los Paises Bajos y Grecia. Sólo Italia renunciaba en principio a una regulación específica, ya que en el año 1942 había acogido unos cuantos - pocos - preceptos referentes a la incorporación e interpretación de las CGC al Códice civile.

    La coincidencia temporal de este desarrollo y su difusión a través de toda Europa no pueden ocultar, sin embargo, que los objetivos jurídico-políticos que motivaron estas regulaciones eran bien distintos y que por este motivo las normativas nacionales demostraban diferencias remarcables incluso en su contenido. Simplificándolo mucho, se pueden reducir los motivos jurídicos a dos posturas; por un lado, la protección de la parte adherente contra la utilización unilateral de la libertad de facto en el diseño del contrato por parte del predisponente, y por otro lado, la tutela del consumidor.

    El primer aspecto pretende contrarrestar la pérdida de confianza en la autonomía privada de los contratantes vinculada a la utilización de las CGC, dado que ya no se podía considerar garante de la adecuación del contenidoPage 294 de las condiciones contractuales o garantía de la exactitud del contrato celebrado. Esta pérdida de confianza tiene su origen en la tendencia - que se puede detectar en las modernas transacciones en masa -de los predisponentes que preformulan las condiciones estándar para simplificar la celebración de contratos a aprovecharse de sus posiblilidades de diseñar contratos para trasladar los riesgos a la parte adherente, poniéndola en desventaja. La tutela del consumidor se basa por lo contrario, en el hecho de que, en el momento de celebrar un contrato con un proveedor industrial de bienes o servicios, el consumidor acostumbra a ser la parte más débil. La protección tiene por objeto emprender medidas contra cláusulas abusivas en los contratos celebrados con consumidores, ya que mientras la competencia entre los proveedores parece idónea para asegurar niveles de precio adecuados al mercado, no ha conseguido - y por ello por muchas razones - llevar al mercado a establecer acuerdos secundarios correctos.

    El diseño del contenido de los ordenamientos jurídicos nacionales refleja fielmente estos diferentes motivos. De esta manera encontramos, por un lado, normas que en el aspecto personal demuestran tener un vasto campo de aplicación, o sea que no se limitan a contratos celebrados con consumidores sino que abarcan también a contratos celebrados entre industriales, pero que en el aspecto material se limitan a las condiciones estándar, o sea a condiciones contractuales o CGC preformuladas por el predisponente o por orden suya para un sinnúmero de futuras aplicaciones. Lo dicho es válido para los EE. UU. e Israel, pero también para Alemania y Gran Bretaña; estas leyes tienen por primer motivo regulador el peligro que corre la autonomía privada por un uso abusivo de la libertad de diseño contractual en caso de establecimiento unilateral de CGC. Por otro lado existen, como en el caso de Francia, Suecia y Dinamarca, regulaciones centradas en la tutela del consumidor que se caracterizan por el hecho de no incluir las transacciones comerciales sino de regular ampliamente los contratos celebrados con consumidores incluso en el caso de no haber sido diseñados como contratos estándar o preformulados unilateralmente sino sobre la base de una negociación individual. España, finalmente, con la Ley de 1984 se ha decantado por un camino intermedio, ya que en el aspecto personal se limita a la regulación de...

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