Algunas disfunciones concretas de las sociedades postindustrializadas o informatizadas y su proyección sobre la orientación delincuencial (continuación)

Autor:César Herrero Herrero
Cargo del Autor:Doctor en Derecho, Graduado Superior en Criminología, Licenciado en Ciencias Policiales y de Seguridad. Facultativo Jurista del M. D. I. (Jubilado) Profesor de Derecho Penal y de Criminología
Páginas:63-78
 
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CAPÍTULO CUARTO
ALGUNAS DINSFUNCIONES CONCRETAS
DE LAS SOCIEDADES POSTINDUSTRIALES
O INFORMATIZADAS Y SU PROYECCIÓN SOBRE
LA ORIENTACIÓN DELINCUENCIAL (Continuación)
A. INTRODUCCIÓN
Acabamos de ver, de forma abstracta, en el Capítulo prece-
dente, que todos los acontecimientos humanos (políticos, socia-
les, económicos y culturales), de la categoría en él descritos, en
unión de las correspondientes ideologías y axiologías acompa-
ñantes, son ocasión (no siempre, ni mucho menos, causas en
sentido estricto) del surgimiento de disfunciones individuales y
sociales que, desde luego, dejan su impronta en las figuras, for-
mas y modos de obrar, con relación a de la delincuencia, hecha
presente tras el advenimiento y asentamiento de aquéllos.
En el presente apartado vamos a abordar, denominándolas
concretamente, algunas de esas disfunciones, relevantes para el
estudio de la criminalidad.Y, de forma inmediata, trataremos de
constatar cuáles son los tipos delictivos o comportamientos gra-
vemente antisociales, o ilícitos, que caen bajo la influencia, más
o menos destacada, de las mismas. Vamos a verlo.
B. DISFUNCIONES RELEVANTES
CON RESPECTO AL MECIONADO PROCESO
DE INDUSTRIALIZACIÓN
Enumeramos como frecuentes, con más o menos conti-
nuidad:
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El paro o desempleo. Además, sobre todo al inicio de
estos procesos, en volumen muy relevante. Ocasionado, funda-
mentalmente, por la amplia suplantación , en cuanto al esfuer-
zo físico, habilidad e, incluso, «inteligencia», de los seres
humanos en edad de trabajar, y con capacidad para el trabajo,
por los diversos artefactos surgidos en las distintas fases de
aquéllos. Ello sería consecuencia, pues, de la aplicación opera-
tiva a las distintas actividades laborales humanas de, por ejem-
plo: La automoción mecánica, la electricidad, la telefonía, la
radiofonía, los transportes motorizados, la energía nuclear, la
electrónica, la informática, la robótica…), según las aportacio-
nes propias de cada uno de los mencionados procesos. Sin des-
deñar, por otra parte, la entrada, prácticamente masiva, de la
mujer en el ámbito del trabajo «ad extra». Y, con aquélla, su
implicación en un amplio abanico de actividades y relaciones
sociales. A lo que, como personas, por supuesto, tenían dere-
cho. Sin hacer mención, a este respecto, del «feminismo radi-
cal» que, al amparo de las ideologías y «revoluciones» descri-
tas, empezó también a tomar cuerpo 1.
Inducción imperiosa al consumismo material en
exceso. Todo ello derivación directa de la producción en serie
y a gran escala y de la publicidad multiplicada por los nuevos
medios de comunicación. Potenciada, asimismo, metodológi-
camente, por la programación psicológica de la propaganda.
Derivándose, así, la correspondiente creación artificial de
necesidades. Y es un hecho observado constantemente, en
las distintas sociedades, que el excesivo hedonismo tiende a
asfixiar el campo del espíritu y, con él, la capacidad de renun-
1 «El feminismo —escribe el ya citado F. RAJAEE— es la otra voz que ha
lanzado un desafío a la dominación occidental y al imperialismo. Particular-
mente, sobre todo, ha lanzado un desafío al doble estándar contenido en la
afirmación sobre el mismo valor respecto del ciudadano autónomo, igual e
independiente en el mundo político, pero manteniéndose la continuidad de la
autoridad patriarcal en la familia burguesa. Esta tensión anida en el corazón
de la crítica feminista, como muy bien ha relatado Lawrence Stone (1979) en
su estudio sobre el origen de la evolución de la familia burguesa. ¿Cómo pue-
de haber igualdad y consentimiento en la vida política y desigualdad y jerar-
quía en la familia?» («La mondialisation au banc des accusés…», ya citado,
en su capítulo 3, en el apartado, «Les carateritiques de la nouvelle civilisa-
tion»).

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