Asunción OLIVA PORTOLÉS; La pregunta por el sujeto en la teoría feminista. El debate filosófico actual, (prol.) Celia Amorós, Instituto de Investigaciones Feministas UCM, Editorial Complutense, Madrid, 2009, 486 pp.

Autor:Alberto Iglesias Garzón
Cargo:Universidad Carlos III de Madrid
Páginas:297-304
 
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La pregunta por el sujeto ha sido objeto tardío de las preocupaciones feministas. Aunque este tipo de estudio aporte un punto de vista sumamente relevante a la cuestión, el feminismo no ha se ha servido principalmente de él para fundamentar sus pretensiones1. A pesar de ello, han sido los estudios críticos los que afianzaron las paradojas, declaradas con anterioridad allá por los años 1970, en torno al sujeto "conocedor" y racional que propició el desarrollo de las bases en las que se asentaron los postulados de la modernidad. Cabe señalar que las teorías feministas han retomado estas paradojas, sirviéndose de ellas a modo de brechas por las que desmontar las consecuencias de un discurso filosófico y jurídico que ha desembocado en la for-

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mación de una cultura en la que, denuncian, la mujer no ha tenido cabida. El presente libro pone de manifiesto las aproximaciones realizadas desde el feminismo a la filosofía sistematizando así las propuestas que recortan su distanciamiento inicial. No está de más apuntar, a su vez, que al elevar las pretensiones feministas al campo de la filosofía se transforma en una crítica que no deja sin mella al Derecho, en tanto pretende una revisión de la construcción de la filosofía moderna afectando, así, a sus mismas bases, como se verá2.

La autora comienza analizando las doctrinas de algunos autores inicialmente no relacionados con las corrientes feministas como los clásicos Lyotard, Foucault o Lévi-Strauss. Tras situar el problema del sujeto abunda en los pormenores que ofrece la perspectiva feminista sirviéndose del aval de las teorías de los grandes nombres del feminismo actual como son Benhabib, Haraway, Fraser y Butler, entre tantísimas otros que componen la enorme lista que recoge el pensamiento feminista contemporáneo.

La principal virtud del presente libro es haber encontrado una línea que ha permitido seleccionar unos cuantos nombres de dicha lista. A lo largo de sus páginas no sólo da cuenta de la postura de todos estos autores sino que permite seguir el desarrollo de la cuestión de la subjetividad moderna desde los inicios de su rechazo hasta los planteamientos postmodernos actuales. Tal desarrollo esconde algunas cuestiones que afectan desde la raíz al planteamiento de las corrientes feministas y que podrían articularse en torno a la gran línea de análisis: la evaluación de las posibilidades de una verdadera autonomía de la mujer (agency). La complejidad de tal análisis se ve afirmada tanto por el sinnúmero de publicaciones de múltiples disciplinas que se incorporan semanalmente en las bases de datos como por la indefinición que aparecen entre las propias filas de los pensadores feministas inevitablemente situados en un contexto postmoderno. A pesar de ello, el libro sigue con claridad una línea de análisis que le permite a la autora sortear la complejidad de los temas y autores que trata. Posicionándose en un punto de vista privilegiado con respecto de estos, el resultado es una evaluación doctrinal de la definición del sujeto trasladada a la perspectiva feminista. Perspectiva que sitúa a los estudios feministas ante su denominador común: el saber que el sujeto

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que acapara la reflexión epistemología, filosófica y, a la larga, jurídica es un sujeto situado, lejos del sujeto abstracto sobre el que se han construido los grandes mitos de la modernidad y que ha invadido el terreno de lo "universal"3.

Como se intuye, el feminismo no parece plantear únicamente una incorporación de mejoras a lo ya existente sino aportar una nueva luz sobre la raíz de la cultura moderna que permita establecer esas reformas por "derecho propio".

Para las disciplinas jurídicas este libro resulta aclaratorio no sólo por la amplitud de miras y la profundidad de sus exigencias, sino por proponerle al lector una duda, o mejor, una sospecha que conduce directamente al gran planteamiento que ocupa el discurso feminista postmoderno, es decir, el de la generalidad o la universalidad de los derechos humanos frente al de su especificación o concreción4.

Sin duda la universalidad de los derechos ha sido el gran baluarte que se ha empleado como elemento constitutivo de los derechos humanos5. Es Norberto Bobbio quien, en el ámbito de la filosofía del Derecho, ha reconocido abiertamente que también cabe reflexionar en torno a una cierta especificidad de los derechos, siempre en aras de alcanzar la necesaria igualdad (también principio universal), pero en general se mantiene su fundamentación sobre todo a partir del llamado proceso de generalización6. Con él se pretende incorporar en la reflexión sobre derechos fundamentales a todas las personas, sin excepción. De acuerdo con la postura feminista, sin embargo, la incorporación se produce en un sistema andrógino creado por y para hombres que no resulta suficiente para proteger los intereses de la mujer y que, de hecho, es generador de continua violencia7. Esto arroja algunas pre-

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guntas encima de la mesa acerca de si realmente los derechos fundamentales son o no son susceptibles de proteger a mujeres o, en general, a quien no sea un hombre blanco, rico y occidental. Cabe plantearse, asímismo, si la mera especificación de los derechos será suficiente para alcanzar esa protección, si es preciso en el fondo crear un sistema de derechos fundamentales ex novo y qué tipo de características debería recoger para ser realmente universal. Imposible tratar de responder desde estas páginas a tales preguntas por más que se realice...

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