Ante la polisemia del término absentismo, un intento de concreción de las condiciones necesarias del concepto

Autor:Rafael Martínez - Pep Jané
Cargo:Universidad de Barcelona - Generalitat de Catalunya
Páginas:73-91
RESUMEN

Las distintas aproximaciones al absentismo que se han realizado desde diferentes ramas del conocimiento: económico, legal, médico y psicosocial, no sólo no han ayudado a definir el concepto sino que han aportado una considerable confusión. Las múltiples invocaciones al término se mueven en una escala de generalidad en la que la mayor intensión correlaciona negativamente con la extensión. Porque... (ver resumen completo)

 
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GESTIÓN Y ANÁLISIS DE POLÍTICAS PÚBLICAS, Nueva Época, no
11 enero-junio 2014 ISSN: 1989-8991
Ante la polisemia del término absentismo,
un intento de concreción de las condiciones
necesarias del concepto1
Rafael Martínez
Universidad de Barcelona
rafa.martinez@ub.edu
Pep Jané
Generalitat de Catalunya
pep.jane@gencat.cat
Recibido: 19 de marzo 2014
Aceptado: 29 de abril 2014
Resumen
Las distintas aproximaciones al absentismo que se han realizado desde diferentes ramas del conocimiento: económico, legal, médico y
psicosocial, no sólo no han ayudado a definir el concepto sino que han aportado una considerable confusión. Las múltiples invocaciones al término se
mueven en una escala de generalidad en la que la mayor intensión correlaciona negativamente con la extensión. Porque cuando se asimila cualquier
ausencia del puesto de trabajo con el absentismo, casi todo cabe; pero el concepto se vuelve vago y se pierde en una mezcolanza de adjetivos que no
permiten avanzar en su comprensión. Si por el contrario, sólo denominamos absentismo a las conductas que tengan los atributos básicos, muchas
de las definiciones que hemos analizado no versarán sobre absentismo. Pero como contrapartida, tendremos una referencia conceptual desde la
que estudiar y afrontar el fenómeno. Para nosotros son tres las condiciones necesarias, aunque no suficientes por sí mismas, que permiten afrontar
el absentismo como un fenómeno de interés politológico: la ausencia, la inexistencia de causa habilitante y la improductividad.
Palabras clave
Absentismo, Empleado público, Rendimiento
In the polysemy of the term absenteeism, an
attempt to concretion of the necessary conditions
of the concept
Abstract
The different approaches to absenteeism that have been made from different branches of science: economic, legal, medical and psychosocial,
don’t help to define the concept and also they contribute to generate confusion. Multiple invocations of the term move on a ladder of generality
at which most intension negatively correlated with the extension. Because when any absence from work is assimilated to absenteeism, almost
everything fits; but the concept becomes vague and it fates in a jumble of adjectives that do not allow advance to their understanding. However, if
we call absenteeism only the behaviors that have the basic attributes, many of the definitions we have discussed will not focus on absenteeism , but
in return , we have a conceptual reference from which to study and to approach the phenomenon on public administration. For us, there are three
necessary conditions, but not enough by themselves, they can face the phenomenon of absenteeism as a political science interest: the absence, lack
of enabling cause and unproductive.
Key words
Absenteeism, Civil servant, Performance
1 Las reflexiones que se exponen en este artículo son resultado del proyecto (2011EAPC07): “Iniciatives i solucions per combatre
l’absentisme de l’empleat públic català” financiado por la Escola d’Administració Pública de Catalunya. Los autores son miembros de GRAPA
(Group of Research and Analysis on Public Administration), Grupo Emergente de Investigación reconocido por la Generalitat (2014SGR1066).
Rafael Martínez
Pep Jané
ANTE LA POLISEMIA DEL TÉRMINO ABSENTISMO
ESTUDIOS
GESTIÓN Y ANÁLISIS DE POLÍTICAS PÚBLICAS, Nueva Época, no
11 enero-junio 2014 ISSN: 1989-8991
1. INTRODUCCIÓN
El absentismo es un concepto que puede ser analizado desde perspectivas muy diversas: económica, jurídi-
ca, psicológica, médica o administrativa. Esta divergencia de enfoques ha provocado un estiramiento conceptual
restándole atributos e incrementando su extensión integrando por ello facetas que no tienen que ver con lo que,
a nuestro parecer, el absentismo representa. Así creemos que sucede, entre otros, con el absentismo presencial
(el empleado que está en su puesto de trabajo con un rendimiento deplorable) o con la conciliación sin cobertura
legal (el empleado que se ausenta de su puesto de trabajo por razones familiares de todo punto inexcusables,
pero incomprensiblemente carentes de habilitación jurídica).
Esa diversidad de enfoques y perspectivas ya la hemos abordado en otra obra (Martínez y Jané, 2013); pero en
aquel momento nos centramos más en desentrañar qué representaba el absentismo en la administración pública
catalana y cuáles habían sido las iniciativas y soluciones que se habían acometido para solucionarlo. Aunque pueda
parecer un tópico, la administración pública proyecta hacia el ciudadano una imagen de inactividad, incumplimien-
to, pereza, abulia, etc. de la que el absentismo es la punta de lanza. Como Del Pino (2004) mostró, la ciudadanía
tiene una deficiente visión del empleado público; burofobia lo conceptualizó. Por tanto, estudiar qué es en rea-
lidad el absentismo, qué dimensión alcanza y cómo poder atajarlo es –o debería ser– un interrogante de primer
nivel para la ciencia política y la ciencia de la administración.
Para elaborar el libro al que acabamos de aludir, nos costó horrores conseguir cifras y eran difícilmente com-
parables porque medían cuestiones diferentes. Además, fruto de ese trabajo observamos que el debate sobre
la productividad de los empleados públicos se mezcla a menudo con alusiones al grado de absentismo de estos.
Existe la percepción de que la productividad es baja y el absentismo es muy preocupante y principal causa de la
primera. Sin embargo, esta presumida relación causa-efecto es, en muchos casos, cuestionable. De ahí, que en
otro reciente trabajo (Martínez y Jané 2014), nos cuestionamos si la urgencia por combatir un nivel de absentismo
–que ni los datos ni la percepción entre gestores públicos le confieren el atributo de alarmante– nos alejaba de lo
que sí es importante: la productividad. Pero en todos estos acercamientos al absentismo siempre hemos echado
a faltar un concepto. Paradójicamente hay muchos; demasiados. Tantos que ponemos el mismo nombre a cues-
tiones muy diferentes.
Esta supuesta ductilidad del fenómeno se ha materializado en enormes dificultades en la concreción de una
definición conceptual, puesto que cada óptica no acostumbra a pensar en las otras y, además, se tiende a querer
integrar demasiados ámbitos dentro del término. Algo que no lo convierte en polisémico, sino en confuso. De aquí
nace el peor de los escenarios, la ausencia de un concepto unívoco provoca que se midan situaciones diferentes. Al
final no tenemos un concepto, tenemos ruido; cacofonía. Por ello, estamos convencidos de que la atemperación
–porque como enfermedad crónica que es nunca será erradicado– del absentismo en el seno de las administracio-
nes públicas requiere un concepto común que integre las condiciones necesarias. Una vez definido claramente el
problema, se podrán iniciar procesos sistemáticos de medida de su alcance y del impacto de las iniciativas que se
apliquen para aplacarlo. Y ésta, y no otra, es nuestra pretensión en este trabajo. Analizar las diferentes perspec-
tivas desde las que es tratado el absentismo intentando delimitar qué es y qué no absentismo. Ello nos permitirá
establecer el contenido esencial del término. Contenido que determinaremos desde la fijación de las condiciones
necesarias del concepto.
2. DIFERENTES ENFOQUES SOBRE EL ABSENTISMO
En 1995 Ortiz y Samaniego ya afirmaban que el absentismo era un mal “endémico” de la sociedad española
(1995:2) y no parece que hayan cambiado mucho las tornas en los últimos tiempos. Pero ¿a qué se refieren con
absentismo? Cuando aludimos a él, en cualquiera de sus denominaciones comunes: absentismo o ausentismo la-
boral (Nova, 1996; Samaniego, 1998) o absentismo físico (Clemente, 2011), se intuye una connotación peyorativa,
sin embargo el vocablo absentismo no tiene una definición unívoca y consensuada. En este sentido, el Diccionario
de la Lengua Española entiende que el absentismo es la “abstención deliberada de acudir al trabajo”; en cambio el
Diccionari de la Llengua Catalana, lo define como “ausencia del puesto de trabajo”, sin más matiz. En ambos casos
entendemos que se alude a una ausencia que provoca disminución en el rendimiento. Obviamente, la primera defi-
nición incorpora una intencionalidad que la segunda ignora. Por lo que creemos que existe confusión entre acumu-
laciones de ausencias y el absentismo; fenómeno con entidad propia que añade a la ausencia intención de engaño.
Existen tantas aproximaciones como disciplinas desde las que se ha abordado el fenómeno, actores involu-
crados o motivaciones han promovido su estudio (Clúa, 1991; Rodríguez, Samaniego y Ortiz, 1996; Ribaya Mallada,
1996; Zurrón Rodríguez, 2000; Ortiz, 2003; Cecot, 2008). Además, son pocos los estudios que limitan su análisis
al enfoque disciplinar propio. Lo más común es introducir conceptos y visiones de otras perspectivas. Probable-

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