Pobreza en Brasil: Progresos recientes y perspectivas

Autor:Sonia Rocha
Cargo:Economista en el Instituto de Estudos do Trabalho e Sociedade - Investigadora Senior del Conselho Nacional de Pesquisa Científica (CNPq).
Páginas:28-45
RESUMEN

Este artículo presenta evidencias empíricas de la caída reciente de la pobreza y de la indigencia en Brasil, destacando sus relaciones con el comportamiento del mercado de trabajo desde 1996, en particular los cambios ocurridos a partir de 2004 en lo que concierne a la ocupación y a la distribución de ingresos. La reciente reanudación del crecimiento económico permitirá continuar la reducción de... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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Consideraciones preliminares

A partir del inicio de la década de los 90, cuando el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) dedicó su informe anual a la pobreza, este tema viene ocupando un papel central en la definición de prioridades de acción de los organismos internacionales. Hubo entonces un cambio de abordaje, que consistió en explicitar que el progreso deseado en términos de reducción de pobreza depende del crecimiento económico asociado a condiciones adecuadas de reparto y de sostenibilidad ambiental. En el caso de Brasil, el interés por la temática encontró un terreno fértil, debido a la frustración que siguió a un periodo de bajo crecimiento económico, la llamada “década perdida” de los años 80, que fue sentida de forma especialmente dramática. De hecho, la población brasileña se había acostumbrado al fuerte crecimiento económico acompañado de transformaciones productivas y de una acentuada movilidad social, que caracterizó el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, y los años 70 en particular.1

Desde entonces, la cuestión de la pobreza absoluta se ha mantenido en la agenda de preocupaciones de la sociedad brasileña. Delante de la frustración respecto a la persistencia del fenómeno, especialmente visible y chocante en las metrópolis, donde se hacen más evidentes los contrastes de renta, riquezaPage 29y poder, es frecuente que sean hechas afirmaciones sobre el agravamiento de la pobreza y referencias nostálgicas a mejores condiciones de vida cuando Brasil era un país esencialmente rural.

Así, es común idealizar el pasado y atribuir cualidades idílicas al mundo rural al analizar la evolución brasileña de los últimos 35 años. Sin embargo, no existen cualesquiera evidencias que den fundamento a la afirmación de que sucedió un agravamiento de la pobreza. Al contrario, Brasil se enriqueció y se modificó en todos los aspectos, en particular se desruralizó y se modernizó. El país que tenemos en el comienzo del siglo XXI es radicalmente diferente del de 1970. Incluso sin hacer juicio de valor sobre la sociedad de consumo y sobre la “modernidad”, existen evidencias incontestables de progreso y, en particular, de que la pobreza vista como una situación de carencias diversas se redujo: la tasa de mortalidad infantil, el indicador más sintético de las condiciones de vida, declinó de 115 por mil nacidos en 1970, a 24,9 en 2006. Existen aún muchos y grandes progresos por realizar para llegar a las condiciones de vida de países como Suecia,2 pero buena parte del camino ya fue recorrido.

La permanencia de la cuestión de la pobreza en la agenda nacional desde el inicio de los años 90 proporcionó importantes avances sea en su mejor comprensión, sea en el diseño de políticas destinadas a enfrentarla. Para esto contribuyó el hecho de que, en comparación con otros países de nivel de desarrollo semejante, Brasil presenta una ventaja importante: la disponibilidad de informaciones estadísticas consistentes y comparables para un periodo largo, derivadas de la Encuesta Nacional por Muestra de Domicilios-Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (PNAD/IBGE por sus siglas en portugués).

El tamaño de la muestra, que cubrió 145.000 domicilios y 410.000 personas en todas las áreas urbanas y rurales de todas las unidades de la federación del país en 2006,3 además de la variedad de temas y la riqueza de detalles investigados de forma permanente o eventual, permitió que se desarrollase en el país una sólida tradición de acompañamiento de la evolución económica y social, así como de entendimiento de las relaciones de causalidad relevantes.

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Tanto la amplia base de datos estadísticos, como el creciente acervo de estudios e investigaciones que en ella se apoyan vienen haciendo posible la convergencia de puntos de vista y la formación de algunos consensos básicos sobre las cuestiones relacionadas con la pobreza y la desigualdad.

Aunque las informaciones estadísticas oficiales permitan elaborar un panel evolutivo multivariado de las condiciones de vida de la población brasileña, son los indicadores de pobreza desde el punto de vista de la renta los que suscitan el mayor interés en cada divulgación anual de la PNAD. Esto significa que para la sociedad brasileña, predominantemente urbana y monetarizada, se hace evidente que la garantía del nivel de renta suficiente para atender las necesidades básicas en el ámbito del consumo privado es una condición para la ciudadanía plena. Y que, al nivel de renta per cápita alcanzado por Brasil —US$ 5.740 en 2006— es posible, necesario y urgente eliminar la pobreza absoluta4.

Dependientes del nivel y de la distribución de renta, y medidos a partir de las llamadas líneas de pobreza y de indigencia, los indicadores de pobreza y de indigencia se han visto afectados positivamente desde 2004 por el comportamiento del PIB, así como por las políticas públicas relativas a la seguridad social y por los mecanismos asistenciales de transferencia de renta focalizados en los pobres. Como resultado, a partir del repunte de la pobreza en 2003 debido a las incertidumbres que cercaron el inicio del primer gobierno Lula, los resultados de la PNAD han sido especialmente auspiciosos, mostrando, cualquiera que sea la metodología de mensuración adoptada, una inequívoca reducción de la pobreza y de la indigencia a nivel nacional5.

Los resultados de la PNAD en el periodo 2004-2006 revelaron no solamente una reducción de la pobreza y de la indigencia, sino una caída paralela de la desigualdad de rendimientos, que ya venía ocurriendo desde 1997 (ver la evolución del Índice de Gini según diferentes conceptos de rendimiento en el anexo 1). Este hecho reviste especial importancia, pues, como se sabe, los índices de pobreza y de indigencia relativamente elevados en Brasil no se deben, de manera estricta, al nivel de renta en el país, sino a las conocidasPage 31características de la extrema desigualdad en su distribución. Evidencias derivadas de la PNAD muestran que, después del periodo de estancamiento de los indicadores que siguió al Plan Real, el declive de la pobreza a partir de 2003 se debió, de inicio, principalmente a mejoras distributivas6. Los resultados de 2006 indican una aceleración del proceso de crecimiento de la renta vía mercado de trabajo, pero con el componente distributivo ya más atenuado.

Este artículo, que se basa esencialmente en micro-datos de la PNAD, tiene por objetivo presentar algunas evidencias relacionadas con la caída reciente de la pobreza y de la indigencia en Brasil, destacando sus relaciones con el comportamiento del mercado de trabajo desde 1996, en particular con los cambios ocurridos a partir de 2004.

La próxima sección busca presentar los indicadores de pobreza de 2006, los más recientemente disponibles, colocándolos en el contexto evolutivo de los últimos diez años, esto es, después del fuerte declive que siguió a la estabilización monetaria. La sección 3 trata específicamente del mercado de trabajo y de las implicaciones sobre la pobreza de los cambios en el rendimiento y en la ocupación, así como de las cuestiones distributivas que comprenden. Finalmente, la sección 4 sistematiza las perspectivas probables de crecimiento económico y de reducción de la pobreza, frente a los mecanismos menos favorables a la desconcentración de renta que comenzaron a operar en el mercado de trabajo en 2006.

La evolución de la pobreza y de la indigencia

Pobreza e indigencia son tratadas aquí bajo el punto de vista del rendimiento, adoptándose el llamado abordaje de la línea de la pobreza. Son definidos como pobres los individuos cuya renta familiar per capita es inferior al valor que correspondería a lo necesario para atender todas las necesidades básicas (alimentación, habitación, transporte, salud, ocio, educación, etc.), en cuanto se define como indigentes a aquellos cuya renta familiar per capita es inferior al valor necesario para atender tan solamente las necesidades básicas de alimentación (línea de indigencia).

Para la obtención de los indicadores de insuficiencia de renta, fueron utilizadas 23 líneas de pobreza y 23 líneas de indigencia diferenciadas, de modo quePage 32se tomase en cuenta la diversidad del coste de vida entre áreas urbanas y rurales, así como entre las regiones brasileñas. Como ejemplo, la línea de pobreza más alta, relativa a la metrópoli de São Paulo, fue de R$ 266,15 en 2006, mientras que la más baja se refirió al área rural de la Región Norte, R$ 67,50 en aquel año (valores por persona/mes). La metodología para la determinación de esas líneas es la adoptada por Rocha (2006), y sus valores son presentados en el anexo 2.

[VER GRÁFICO EN PDF ADJUNTO]

Como se podía esperar en función de las evidencias ya disponibles relativas a la recuperación del nivel de actividad, de la ocupación y de la renta en 2006 y 2007, los indicadores de pobreza y de indigencia relativos a 2006 muestran una caída en comparación con 2005, alcanzando en ambos casos mínimos históricos. Así tiene continuidad, por el tercer año consecutivo después del repunte de 2003, la caída de la proporción de pobres y de los demás indicadores de pobreza desde el punto de vista de la renta. Cabe destacar que, en el caso de la pobreza, se registra la caída más acentuada desde aquel año. En el caso de la indigencia, el ritmo de la caída se atenúa, pues la proporción llega ya a niveles bajos: 5,7% de la población (gráfico 1).

Algunas observaciones puntuales:

La proporción de pobres en la población total del país cayó del 30,4% en...

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