La competencia entre plataformas como solución para el despliegue de la banda ancha en España

Autor:Juan Miguel De La Cuétara Martínez
Páginas:25-68
RESUMEN

1. PRELIMINAR. GRAVEDAD DE LA SITUACIÓN ACTUAL DEL SECTOR: 1.1. EVALUACIÓN INICIAL. 1.2. ESPAÑA NECESITA LA BANDA ANCHA. PRIMERA PARTE: DIAGNÓSTICO 2. ESTADO DE LA CUESTIÓN: 2.1. EN ESPAÑA. 2.2. EN LA UNIÓN EUROPEA. 3. EL DESARROLLO DE LA BANDA ANCHA PUEDE Y DEBE CENTRARSE SOBRE PLATAFORMAS EN COMPETENCIA: 3.1. LECCIONES DE LA EXPERIENCIA. 3.2. APORTACIONES QUE LAS... (ver resumen completo)

 
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  1. PRELIMINAR. GRAVEDAD DE LA SITUACIÓN ACTUAL DEL SECTOR

    1.1. EVALUACIÓN INICIAL

    Las cotizaciones bursátiles de las empresas de telecomunicaciones, la contracción de actividad del sector, las pérdidas de empleo, las desinversiones, el abandono de actividades y proyectos, todo da testimonio de un hecho: los inversores no ven ganancias futuras en el sector. No las ven en la redes fijas de larga distancia, porque existe un amplísimo exceso de oferta; no las ven en las redes locales, porque los precios de la telefonía están bajos y los del acceso a Internet -con tarifa plana- son poco rentables; no las ven en los operadores móviles, porque están fuertemente endeudados y el UMTS no está cumpliendo sus promesas; y no las ven en los nuevos servicios, porque su futuro -y muchas veces su propio diseño- es incierto.

    Ni siquiera los operadores más fuertes -Telefónica tiene a gala ser uno de ellos- pueden librarse del ciclo de contracción económica y desinversiones en que estamos sumergidos. La razón es muy sencilla: los operadores consolidados no pueden refugiarse en su negocio tradicional -la voz, sea fija o móvil- porque ha entrado en un claro proceso de saturación (1); tienen que ir a nuevos negocios y mercados; pero en estos las inversiones maduran lentamente y los operadores no pueden garantizar un retorno suficientemente rápido, que es lo que hoy se exige.

    Pueden señalarse muchas razones para todo ello. La burbuja bursátil de las empresas tecnológicas es la más notoria, acompañada del fuerte endeudamiento actual de estas empresas, derivado de las inversiones realizadas en licencias de móviles, proyectos de Internet, adquisición de contenidos audiovisuales etc. El comportamiento de algunos directivos de empresas multinacionales a la hora de presentar beneficios falsos ha hecho también mucho daño. Con ser todo ello muy importante, el problema real, de base, es que no se están generando nuevos mercados de telecomunicaciones, cuya actividad vaya poco a poco disipando los miedos y recelos que hoy nos atenazan. O, por lo menos, no se perciben todavía. Sin embargo, es un hecho que estos nuevos mercados están al alcance de la mano. Los constituyen, de un lado, las inmensas posibilidades de Internet, en modo alguno anuladas por la crisis de las empresas «punto com» (2); y, de otro, los nuevos servicios multimedia facilitados por la banda ancha. Pero unos y otros (el e-commerce, el e-business, el e-learning, los juegos on line, el video bajo demanda, la teleconferencia, la telemedicina...) tratan de nacer en un entorno que no les es propicio, de recelos e inseguridades, y eso es lo que hay que cambiar (3). Los gobiernos y reguladores europeos tienen la llave para disipar una buena parte de tales inseguridades y recelos, como seguidamente se explica.

    Es crucial solventar dos dudas que atenazan al día de hoy cualquier iniciativa en este terreno. La primera es la siguiente: los operadores inversores en nuevos servicios de éxito, ¿podrán apropiarse de los beneficios de su inversión, si efectivamente tienen éxito? Resulta increíble que en una economía de mercado se planteen estas dudas, pero son muy reales: afectan, desde luego a los operadores tradicionales, objeto de una regulación muy intrusiva; pero afectan también a los inversores en nuevas redes, como bien saben los operadores móviles y de acceso local inalámbrico, agobiados por nuevas e inesperadas exacciones fiscales (4) y -los primeros- por una regulación tarifaria progresivamente extendida. La segunda de las dudas mencionadas es de alcance general y consiste en saber cómo serán regulados los nuevos servicios de banda ancha; dado que son servicios convergentes, podrían recibir tanto la regulación hasta ahora implantada para los servicios de banda estrecha (asimétrica, que favorece la competencia entre servicios y beneficia a los operadores no inversores) como la de los servicios de radiodifusión y televisión (discrecional y fuertemente intervencionista). Ni una ni otra regulación sirven para los nuevos servicios cuyo modelo debería ser Internet y la Sociedad de la Información.

    La incertidumbre respecto a la orientación que tomará la regulación es paralizante de cualesquiera nuevas iniciativas, sobre todo en circunstancias económicas como las actuales. Hoy es común escuchar en el sector voces que expresan la necesidad de una regulación estable, predecible, de unas reglas de juego claras; estas voces se refieren, en lo esencial, a las dudas que acaban de ser recordadas. Y las reglas del juego de que hablamos las establecen los poderes públicos, gobiernos y reguladores, una de cuyas misiones esenciales es aportar seguridad jurídica. Con ella, los operadores pueden asumir el riesgo tecnológico y comercial del lanzamiento de los nuevos servicios, reanimando la competencia y la actividad en el sector; con ella tienen un arma para acudir a los inversores y a los mercados financieros, sometiendo a su escrutinio planes de negocio viables; pero, sin ella, todo pasa a ser una arriesgada especulación, absolutamente inaceptable en el mundo de las finanzas (especialmente después de todo lo que ha pasado).

    Esta es la situación en la que nos encontramos: la reactivación del sector pasa, sin duda, por el lanzamiento de nuevos servicios de banda ancha, con un importante componente de inversión fija, y ésta por la atenuación, si no supresión, del riesgo regulatorio (5). Naturalmente, ello no significa una vuelta a un sector planificado, con inversiones de rendimiento normativamente garantizado; la competencia ya está entre nosotros, y esto no tiene vuelta atrás. Lo que se trata es de dar con la legislación adecuada a los nuevos servicios convergentes que, desde luego y como hemos dicho, no es ni la de la telefonía ni la de la televisión actuales. En las páginas que siguen se aportan algunas ideas sobre cual podría ser (6).

    1.2. ESPAÑA NECESITA LA BANDA ANCHA

    La banda ancha es algo más que un servicio de acceso de alta velocidad a Internet. Se trata de una modalidad de telecomunicaciones caracterizada por:

    1. Alta capacidad/velocidad de transporte de señales digitalizadas: debe al menos duplicar la actual capacidad de la RDSI (256 Kbps), alcanzar normalmente velocidades del orden de los 2 Mbps y ser escalable a velocidades superiores.

    2. Conexión permanente «always on» con capacidad para servicios diferentes (comunicaciones corporativas, acceso a Internet, extranets, etc.). Facturación generalmente independiente de la duración o distancia de la transmisión de contenidos, basada en criterios distintos de los tradicionales.

    3. Multimedia. Interfaz de usuario con capacidad de transmisión de imagen animada, sonido y gráficos de alta definición. Interactividad en tiempo real para aplicaciones con alta demanda de ancho de banda (juegos multiusuario, p. ej.).

    Disponer de comunicaciones de este tipo no es un capricho. No sólo todos los servicios avanzados la necesitan (teleconferencia, telemedicina, e-learning...) sino que también de ellas dependen cada vez más la competitividad de las empresas (para sus redes corporativas, para el acceso a Internet...). Por lo tanto, resultan absolutamente necesarias. Por otro lado, la Sociedad de la Información es inconcebible sin la banda ancha y sin ella no habrá desarrollo ni prosperidad en ningún país. Las empresas de telecomunicaciones ancladas en la banda estrecha (servicio telefónico tradicional) pasarán a ser un testimonio residual en un mundo que las habrá dejado atrás; las sociedades sin comunicaciones avanzadas no resultarán competitivas en la economía global; hoy, Internet da prueba de ello; la modernidad de los países se mide por el grado de desarrollo en ellos de la worldwide web; y, aún cuando todavía sobreviven múltiples accesos en banda estrecha con facturación por tiempo de conexión, mañana tal supervivencia será extremadamente minoritaria, si es que no ha desaparecido. España necesita la banda ancha (7).

    PRIMERA PARTE. DIAGNÓSTICO

  2. ESTADO DE LA CUESTIÓN

    2.1. EN ESPAÑA

    La Banda Ancha crece lentamente. En las comunicaciones corporativas y en la larga distancia, las lineas alquiladas y los nuevos tendidos de fibra aportan suficiente capacidad, en tanto que en las comunicaciones domésticas y en las redes locales las diversas tecnologías disponibles van extendiéndose de la mano de varias plataformas que se perfilan poco a poco.

    La más antigua la representan las redes de datos corporativas de alta velocidad, construidas sobre enlaces propios o alquilados y con una gran variedad de sistemas de conmutación y aplicaciones, muchas de ellas propietarias. Consideramos «plataformas» las redes de datos abiertas al uso de terceros con alcance metropolitano, nacional o internacional.

    La siguiente plataforma emergente como «de banda ancha» es la de las empresas de cable, que a nivel local y regional y como oferta característica unen a los servicios a empresas (comunicaciones corporativas) el suministro de canales de televisión y acceso a Internet de alta velocidad. Estos servicios están soportados sobre una red propia, actualmente en proceso de desarrollo en las ciudades españolas.

    A las empresas de cable se enfrentan desde hace poco tiempo las plataformas XDSL, que en España han optado por el sistema ADSL y que sobre el par trenzado de cobre ofrecen básicamente acceso a Internet de alta velocidad y comunicaciones corporativas -encaminadas sobre todo a pequeñas y medianas empresas-, a lo cual se añadirá próximamente el servicio de video bajo demanda y otros. Estas plataformas son de alcance puramente local.

    Con el mismo alcance local, las plataformas inalámbricas sostenidas sobre tecnologías LMDS ofrecen desde hace poco tiempo sus servicios a empresas, servicios diseñados desde sus inicios como banda ancha (el canal típo es de 2 Mbps).

    También desde hace poco tiempo, las plataformas satelitales de órbita geoestacionaria (GEO) están añadiendo...

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