Perfil de los catedráticos de leyes y cañones en Valencia (1707-1733)

Autor:Pascual Marzal Rodríguez
Páginas:551-571
RESUMEN

Los años del enfrentamiento. La formación de los catedráticos. El acceso a la cátedra.

 
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Mariano Peset en un trabajo reciente1, planteaba cómo el estudio del profesorado de las universidades se había multiplicado en los últimos años. En las historias tradicionales se trataba de enaltecer la figura de este o aquel profesor, siempre de renombre, con el fin de exaltar la universidad en la que había enseñado. Después se pasó a la colección de noticias, de información sobre cualquier catedrático, aunque fuera de segunda o tercera fila. Se reunieron datos y se publicaron sin plantear problemas ni obtener conclusiones. Por último, en los trabajos más recientes, se busca igualmente con exhaustividad cualquier referencia sobre el docente universitario, se vacían archivos y se obtienen porcentajes de sus publicaciones, años de estudio, ingresos económicos, etc., con la intención de conocer de cerca los catedráticos pretéritos, de qué estrato social procedían, cómo vivieron y enseñaron y qué metas profesionales alcanzaron.

La cronología elegida está flanqueada por dos amplios trabajos que nos han permitido eludir, en muchas ocasiones, la ardua tarea de recopilación de referencias sobre la biografía académica de estos catedráticos. Me refiero a las investigaciones de Amparo Felipo y Salvador Albiñana 2 que han sido comple-Page 552tadas con otros materiales, especialmente con la correspondencia de Gregorio Mayans3.

Los años del enfrentamiento

Fue un período difícil que iniciamos en plena guerra de sucesión con los problemas que a raíz de ella se generaron: cierre de las aulas, exilio de profesores, pérdida del patronato municipal..., y que finalizamos con la aprobación de las constituciones de 1733. De ahí que en el conjunto de docentes, se forman dos grupos claramente definidos: los profesores anteriores a la guerra, y aquellos otros que obtuvieron su cátedra tras la devolución del patronato en 1720; fecha en la que el profesorado de la facultad de leyes y cánones se renueva casi en su totalidad.

Cuando Valencia se vio envuelta en la guerra, entre los catedráticos de su universidad se produjo una división. Conocemos la filiación borbónica de José García de Azor, regente de la audiencia de Valencia, que huirá a Castilla en 1706. Su fidelidad será premiada ese mismo año ascendiéndole al Consejo de Aragón 4. Pero la mayoría abrazan el partido austracista y se exilian tras la victoria de Almansa: Felipe Doménech, catedrático de Sexto de Decretales; Jaime Loris, profesor de Código; Antonio Manuel de Salafranca, catedrático de Decreto; Damián Polou, titular de la pavordía secundaria de leyes ¿Qué fue dePage 553 ellos y de su carrera académica? Sabemos que al menos Polou y Salafranca se refugiaron en Barcelona hasta 17145; del resto no conocemos cuál fue su destino, lo que sí nos consta, es que el fin de este destierro se produjo progresivamente.

Salafranca fue el primero que regresó, como queda patente por su participación en los ejercicios de grado de 1717 a los que asistió como uno de los examinadores del claustro de leyes 6. Y si bien su reincorporación a la cátedra no fue problemática, sí lo constituyó posteriormente su intención de opositar a una pavordía por su pasado austracista. Una real carta de 12 de febrero de 1721 puso fin a las posibles dudas declarando que: «no obsta a este sujeto el haver estado en Barcelona durante la dominación intrusa para que pueda oponerse y obtener según su literatura y méritos, una de las pavordías de esta universidad a que a leydo»7. A pesar del perdón real y de concurrir con jóvenes doctores, no le fue otorgada la pavordía.

En 1720 se incorporaría a su cátedra el catedrático Felipe Doménech. No parece que existiera frente a él un ánimo de represalia en el claustro; por un acuerdo de los pavordes le entregaban la suma de 320 libras, per a socorrer ses necessitats porque, según se apuntaba en esta acta: desde lo any mil setcents y set, fins lo día dotze deis presents, en que acudí a legir y prengue punt, y en dit temps no ha lucrat, ni pogut lucrar losfruits de sa prebenda, y crehent que vindrá ab alguns ahogos8. Esta actitud tenía su explicación: entre aquéllos se encontraba Esteban Dolz de Castellar, destacado austracista y pavorde de teología que en 1716 puso fin a su destierro, solicitando ayuda económica para reinstalarse en Valencia. En aquel momento le fue rechazada por el informe contrario de otro pavorde teólogo, Miguel Vilar, que ahora ya había fallecido 9.

Por su parte, Jaime Loris, a pesar de regresar a la ciudad, no continuó con la docencia universitaria, sin que conozcamos cuáles fueron las razones. Su cátedra de Código se cubrió mediante el sistema de oposición el 28 de julio de 1721 y fue ganada por Francisco Sancho. Sin embargo, hubiera podido solicitar que se le reintegrara la titularidad de aquélla después de la paz de Viena porque, en virtud de su capítulo noveno, se concedía a cualquier particular «volver a entrar en la posesión y goce de sus bienes, derechos, privilegios, títulos, dignidades y libertades, para usar y gozar de ellas con tanta libertad como en el principio de la gue-Page 554rra...» 10. No ocurrió así, a pesar de que ya en 1720 el municipio sabía que se encontraba en la ciudad. Tal vez su ferviente militancia en favor del archiduque durante los años de 1705 a 1707, le llevara a desistir de aquel empeño11.

Por último, Damián Polou tampoco volvió a las aulas y su cátedra salió a oposición en 1720 por «su ausencia a remotas tierras y largo tiempo...», donde consiguió, al servicio del archiduque, el arzobispado de Rijoles en Calabria 12.

Junto a esta relación de profesores, hubo otros que no se exiliaron a pesar de tener una participación activa en el bando austracista, como los canonistas Tomás de Saboya y José Manuel Sanchis Orivay. En 1706 eran nombrados abogados de la ciudad «porque los que havía antes, unos renunciaron a la abogacía y otros se ausentaron» 13 y tras la ocupación borbónica, fueron arrestados, aunque luego continuaron con sus cargos académicos -el primero la administración de la prepositura de febrero y la pavordía secundaria de cánones y el segundo su cátedra de Sexto de Decretales-. Sólo es perceptible un estancamiento de su carrera académica, ya que sus discípulos obtuvieron cátedras superiores antes que ellos, tal vez por represalias políticas.

La formación de los catedráticos

El profesor de cánones y leyes de este período, ha nacido en una familia cuyo antepasado próximo -padre o abuelo- ejerció el arte del notariado. Así, son los casos de Thomás de Saboya, Antonio Manuel de Salafranca, Juan Bautista Ferrer, Vicente Borrull...14. No proceden, por tanto, de grandes casas nobi-Page 555liarías que raramente ven en las letras el camino de su promoción social. Algunos han podido ennoblecerse posteriormente o pertenecen a una nobleza menor, como sería el caso de Saboya o Gregorio Mayans. No puede alegarse como excepción el ejemplo de Cristóbal Monsoriu y Castellví, futuro conde de Villanueva, quien durante estos años estuvo vinculado esporádicamente a la universidad de Valencia. Desde que se doctorara en 1707, sus contactos con la docencia fueron ocasionales. Sería sustituto en la cátedra de vísperas de Digesto Viejo que vacaba por ausencia de Polou, a la que pronto renunció por conferírsele una examinatura de leyes; después regentaría Instituta entre 1719 y 1721. Su vocación no era universitaria y pronto se comprobaría cuando en los años 1721 y 1722 se convocaron las oposiciones a las cátedras vacantes en la universidad, a las que, sin duda, hubiera podido optar por los méritos acumulados durante la suspensión del patronato. Por el contrario, no firmó ninguna cátedra y, sin embargo, sí que lideró durante aquellas oposiciones uno de los bandos que lucharía por conseguir plazas para sus miembros. Sus ojos estaban puestos en la magistratura, a la que su condición de noble le permitía acceder sin pasar por la cátedra. Y así en 1723 sería nombrado fiscal de la audiencia gallega, a pesar de su fama de pésimo jurista15.

Durante esta época, el notario no es graduado, suele poseer una posición económica cómoda y está relacionado con el mundo del derecho: actúa como procurador en los pleitos; redacta documentos jurídicos; a su notaría acuden las partes con sus abogados... Es un grupo profesional que utiliza dos formas de ascenso social: la primera, a través de matrimonios con la oligarquía local -ciutadans- o con familias de la baja nobleza16; la segunda, obteniendo el doctorado en utrumque iuris. En esta sociedad, la práctica reconoce y los tratadistas afirman, que estos doctores, junto con los de medicina, pueden disfrutar de los privilegios gozados por la nobleza, ya que ésta no sólo la atribuye el príncipe sino que también puede adquirise por otras vías: sanguine, scientia et virtute17. La ciencia lesPage 556 situaba entre las clases privilegiadas, les habilitaba para el acceso a multitud de órganos en la administración real o eclesiástica y, por supuesto, permitía que ejercieran en el foro. La universidad y, en concreto, el grado de doctor, se convirtió en el trampolín idóneo para cumplir estos fines.

Una familia supo aprovechar esta oportunidad: los Borrull. Sebastián Borrull, un escribano que vivió en la Valencia del siglo XVII, contrajo matrimonio con Teófila de Arvizu. Su hijo, Pedro José, después de doctorarse en leyes, obtuvo las cátedras de Código e Instituía, en 1669 y 1673, respectivamente. De ellas pasó a la asesoría criminal del Tribunal del Portantveus del Gobernador, más tarde magistrado de la Audiencia de Valencia y, culminó su carrera, como regente en el Consejo de Aragón por su fidelidad borbónica y, suprimido éste, consejero de Castilla. Era, verdaderamente, una carrera profesional envidiable. Con una generación, esta familia consiguió pasar de la notaría a los consejos reales. Algunas circunstancias excepcionales, como la guerra, favorecieron este rápido ascenso, pero nadie podía...

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