La pepa reconstruida desde la ficción literaria contemporánea. Una lectura reflexiva a partir de la novela 'el asedio' de Arturo Pérez-Reverte

Autor:Ignacio Juan Vezzoni
Páginas:385-406
 
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Introducción

Introducirnos a la temática convocante en torno a La Constitución española de 1812 y su repercusión en Europa y América como ha dado en llamarse el presente curso, implica posicionarnos desde un enfoque particular. En este caso, se abordará desde los estudios culturales y literarios, analizando la manera en que se reconstruyen ficcionalmente los hechos históricos que rodearon a las Cortes de Cádiz en la novela El Asedio (2010) de Arturo Pérez -Reverte1. Así pues, considerándolo una de las voces más destacadas de la literatura contemporánea a nivel mundial, desde una perspectiva española de tono crítico, hecho que acentúa aún más su pertinencia en el presente trabajo.

De esta manera, la obra objeto de análisis, en tanto estructura compleja, se despliega mediante una trama policial situada en la ciudad y bahía de Cádiz entre los años 1811 y 1812. En la narrativa, las dinámicas generadas por los personajes y la ciudad como elemento vivo representan un recorte en la historia española y por sus connotaciones, en la universal, constituida por contiendas bélicas, ideales políticos y filosóficos. Sucesos decisivos que marcarán reclamos, cambios y controversias profundas, las cuales permanecen vigentes.

En este marco, la novela da cuenta, de una visión crítica y contemporánea (para nosotros lectores), de los sucesos históricos, siempre accionados a partir de la libertad que ofrece la ficción en la narrativa de Pérez-Reverte.

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En cuanto a los aportes teóricos, se trabajarán las nociones de textos artísticos desde el trabajo de Iuri Lotman2en Semiosfera I, Semiótica de la cultura y el texto (1996). A su vez, se analizarán conceptos de ficción desde las nociones de Ricardo Piglia y José María Merino, entre otros autores y especialistas destacados.

Es de importancia señalar, que nos referiremos a la Constitución española de 1812 desde el concepto más popularizado de “Pepa”, que encierra en sí mismo una serie de condiciones, contextos y particularidades en torno a las cuales se desarrollaron las acciones constituyentes. Término de carácter vivo, personal, humanizado hasta el sobrenombre, y aunque desvirtuado en su dinámica de uso cotidiano, llega hasta nuestros días traspasando incluso los límites de la península ibérica.

Teniendo en cuenta los aspectos de análisis propuestos, estos nos llevan a pensar en la superposición y convivencia de ideas, poderes, cambios profundos y en la proyección que generó el clima constituyente y de asedio. Reconstruyéndose la novela, en un contexto mediado por disputas internas y externas en el marco de la guerra de independencia.

Ficción y texto artístico

Consideramos oportuno iniciar este recorrido, reflexionando a partir de la noción de ficción y texto artístico. De este modo, la premisa estriba en cómo plantear a partir de un texto artístico hechos históricos desde la ficción, si hasta el mismo autor nos pone distancia expresando al finalizar la novela a modo aclaratorio: “El asedio es una novela no un libro de Historia.”(7273). Y sin embargo, nos embarcamos en la posibilidad de formular una reflexión en el contexto del presente curso junto a eminentes especialistas en Historia y Derecho Constitucional, considerando aportar desde un enfoque diverso en tanto disciplina y objeto de estudio, en este caso literario.

Es así como la respuesta nos llega desde la perspectiva de Iuri Lotman4, donde la obra artística nos permitirá reconocer las marcas de memoria implícitas en el texto, que produce un conocimiento sobre el mundo y cons-

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truye un modelo de realidad. De esta forma, se privilegia el texto artístico por contener mayor información ya que funciona como conservador de la memoria y de sus rasgos identitarios. Además, amplía el espectro creando nuevos textos y por lo tanto nuevas variables, siendo este espacio dinámico el lugar privilegiado donde se sitúan los textos artísticos. Los mismos cumplen dos funciones básicas: la transmisión adecuada de los conocimientos y la generación de nuevos sentidos como dispositivo pensante. Iuri Lotman en La semiosfera 1. Semiótica de la cultura y el texto. (1996), posiciona a la literatura artística como aquella que subyace sobre otros textos desde el siguiente planteo:

“El objeto de estudio del científico literario es la literatura artística. Esta tesis es tan evidente, y el propio concepto de literatura artística parece en tal medida primario y dado de manera inmediata, que la definición de éste les interesa poco a los estudiosos literarios. Sin embargo, tan pronto traspasamos los límites de las ideas a las que estamos acostumbrados y de la cultura en cuyas entrañas hemos sido educados, la cantidad de casos discutibles empieza a aumentar amenazadoramente. No sólo cuando se estudia la literatura medieval (por ejemplo, la rusa antigua), sino también en épocas mucho más cercanas, en modo alguno resulta tan sencillo trazar una línea que marque dónde termina la jurisdicción del estudioso literario y empiezan las plenipotencias del historiador, del culturólogo, del jurista (…) Son numerosos los hechos de movilidad de la frontera que separa el texto artístico del no artístico. El carácter dinámico de esa oposición ha sido señalado por muchos investigadores —con particular claridad, por M. M. Bajtín, I. N. Tyniánov y Jan Muka?ovský.

Si consideramos la literatura artística como una determinada suma de textos, entonces, ante todo, habremos de notar que en el sistema general de la cultura esos textos constituyen solamente una parte. La existencia de textos artísticos supone la simultánea existencia de textos no artísticos, y que la colectividad que se sirve de ellos sabe hacer diferencia entre ellos. (1996: 162)

Esta coexistencia de voces a las cuales refiere Lotman, nos proponen una observación de las construcciones sumadas a la idea de ficción que relativiza aún más lo asumido como valor de verdad objetiva y por cierto estática. Por consiguiente, los textos artísticos y ficcionales posibilitan esa dinámica en continua generación de nuevos sentidos.

Sin dudas, El asedio forma parte de una larga tradición (doscientos años) de obras que presentan las temáticas de las “Cortes Constituyentes de Cádiz” y “La Guerra de Independencia Española (1808-1814)”. Reconstruyendo los sucesos que acontecieron alrededor de la primera Carta Magna española, han girado obras de toda índole y tenor ya desde la contemporaneidad de Jovellanos y los diversos escritos periodísticos, poemas, cantos, comedias satíricas, chanzas y parodias populares de la época sólo por nombrar algunas.

En torno a esta discusión, la periodista especializada Silvia Hinojosa en una nota titulada “Doscientos años de ‘La Pepa’” publicada el 18 de marzo de 2012 en la edición digital de La Vanguardia, reproduce la voz autorizada

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del doctor en Filología Hispánica y Profesor de Literatura Española de la Universidad de Cádiz Alberto Romero, en su reciente libro Escribir 1812. Memoria histórica y literatura (2012), nos posiciona planteando que: “La España de aquellos años y los posteriores está retratada en los Episodios Nacionales de Pérez Galdós, en la Mariana Pineda de García Lorca, en El sueño de la razón de Buero Vallejo, y también en El asedio de Pérez Reverte y En una tierra libre de Jesús Maeso. Y así hasta 300 textos...”.

La periodista destaca también el Diccionario crítico-burlesco, de 1811, la sátira anticlerical más dura de la época, muy influyente, escrita por Gallardo, que era el bibliotecario de las Cortes. Y también hay tragedias. La viuda de Padilla, de Martínez de la Rosa, alude a los comuneros; se estrena en agosto de 1812 y tiene recorrido durante el siglo. Dos años después se encuentran ya las primeras novelas.

De esta forma, las obras ficcionales desde los diversos géneros, se han hecho eco de los sucesos históricos, y se destaca la obra dramática de José María Pemán Cuando las Cortes de Cádiz (1934). De carácter provocador inicialmente, se sume en el espacio dinámico que propone Iuri Lotman donde “un texto artístico amplía el espectro creando nuevos textos y por lo tanto nuevas variables.” Y respecto de Pemán, las variables son notorias como plantea el Profesor Ramón Navarrete-Galiano, quien en su artículo “Lola la piconera: del ideario reaccionario al mito folclórico” (2010) publicado en la revista electrónica Espectáculo, el catedrático reflexiona a partir de aquello generado en el imaginario popular desde el cine y la televisión:

“La adaptación cinematográfica supone llevar a cabo una traducción de códigos literarios a códigos fílmicos, pero hay ocasiones en los que además se llevan a cabo cambios profundos del ideario de la obra original. Eso es lo que sucede con la película Lola la Piconera, y su posterior versión televisiva. Inspirada en la obra de José María Pemán “Cuando las Cortes de Cádiz”, pasa de ser una obra reaccionaria en su origen, como fue el teatro republicano del dramaturgo gaditano, a convertirse en un argumento propio de la película folclórica o españolada, alrededor de la figura de la cantaora la Piconera. Lo que era un argumento antiliberal, se convierte en un guión para el lucimiento de las cantantes Juanita Reina y Rocío Jurado.”

(Ramón Navarrete-Galiano; 2010).
http://www.ucm.es/info/especulo/numero45/lolapico.html

Esta dinámica, en perspectiva y distancia histórica de los hechos que representa desde la ficción, modifica y se resignifica a su vez de acuerdo a perspectivas de la Historia contemporánea y los mecanismos de poder puestos en cada reconstrucción.

Por consiguiente, esta idea de ficción generadora como lo plantea el crítico argentino Ricardo Piglia5, en una entrevista realizada por Horacio

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González y Víctor Pesce en la revista “Crítica y Ficción”6(1993), no ostentó siempre su valor de verdad en la sociedad...

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