Penas o tratos inhumanos o degradantes

Autor:Alfonso serrano Gómez - Isabel Serrano Maíllo
Páginas:50-55
 
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La doctrina es prácticamente unánime en considerar inconstitucional la prisión permanente revisable en base a sus efectos inhumanos o degradantes, algo prohibido por la CE en su artículo 15. Lo que tiene en cuenta el TC es la forma de ejecución, es decir que sea revisable. Otra cosa es que haya sistemas penitenciarios excesivamente duros donde el tratamiento a los internos sea inhumanamente insoportable103. No obstante, lo que se tiene en cuenta es que sea o no revisable104.

Todas las penas que llevan al ingreso en prisión son inhumanas o degradantes, pero hay que cumplirlas, y sus efectos serán mayores cuanto más largas sean como sucedería con la prisión permanente revisable. En este sentido se ha pronunciado el Tribunal Supremo en varias ocasiones, al considerar que las penas de larga duración pueden ser inhumanas o degradantes (STS de 24 de octubre de 2004)105.

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No obstante, como ya se ha visto, en el Código penal se contemplan supuestos en los que el cumplimiento efectivo de las penas puede ser de 25, 30 y 40 años por acumulación jurídica (art. 76.1 CP). En estos casos estaríamos en situaciones similares: la pena sería inhumana o degradante y, por tanto, inconstitucional. Podrían incluso prolongarse por más tiempo, lo que vendría a ser una pena indefinida106. Pensemos en un preso que ha de cumplir cuarenta años y en un permiso de salida, o incluso dentro de la prisión, comete otros delitos, como podrían ser unas lesiones. El internamiento se prolongará con la pena que corresponda por el nuevo delito. Las penas privativas de libertad en sí mismas ya tienen contenido inhumano o degradante, como consecuencia de los efectos de la condena y la pérdida de libertad, por muy cómodo que sea el tratamiento en prisión. Y esta situación se agravará, y será más inhumana o degradante, cuando la estancia en las mismas sea cada vez más prolongada. Es obvio, pues, que privar de libertad a una persona no puede considerarse como un acto humanitario, pero la sociedad tiene que protegerse ante los delincuentes. Lo hace a través de las penas e ingreso en prisión.

En este punto, además, nos parece oportuno recordar que nuestra legislación penitenciaria es garantista107y que las prisiones se encuentran a un nivel elevado dentro del panorama mundial, aunque ello no obsta para que el sistema sea mejorable108.

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2.1. Las penas de larga duración pueden tener efectos negativos en la personalidad

Se ocupa la doctrina de la salud mental de los internos en prisión y los efectos negativos que tienen sobre los penados. Es sabido que "en la mayor parte de los centros hay problemas de salud mental entre los internos...los establecimientos penitenciarios, por lo general no disponen de ningún especialista en psiquiatría entre su personal sanitario. Sólo cuentan con médicos generalistas con conocimientos en psiquiatría... es muy preocupante la alta tasa de personas con severas enfermedades mentales en prisión (casi 10.000 personas tienen antecedentes por trastornos mentales y cerca de un 40% presenta algún tipo de estas patologías... Finalmente, casi el 50% está en tratamiento con psicofármacos, incluida la metadona para drogodependientes y personas con patología dual (concurre la enfermedad mental y la toxicomanía)"109. En España hay dos hospitales psiquiátricos penitenciarios uno en Sevilla y otro en Alicante. Son para cumplimiento de medidas de seguridad110.

En 2015 en el primero había 165 y en el segundo 292111.

La vida en prisión crea problemas de diversa índole, con múltiples alteraciones, entre ellas el deterioro en la personalidad. Afecta desde el momento de ingresar, e incluso comienzan durante el proceso penal -recordemos los efectos de la imputación112 (hoy investigado)- o lo que vulgarmente se cono-

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ce como pena de banquillo o de telediario, en procedimientos que pueden durar muchos años, más de veinte113. Los problemas se van agudizando conforme se prolonga la privación de libertad114. También los hay que se adaptan a la vida de la prisión, prisionización115, lo que tampoco indica que no sufran secuelas, incluso puede haber alguno a los que no les afecte para nada, como podría suceder con determinados delincuentes profesionales, que consideran el ingreso en prisión como parte del riesgo de sus actividades. Hay delincuentes que ingresan varias veces -a quienes se les suele apreciar la agravante de reincidencia- y a pesar de que estén habituados a ello no...

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