El paradigma antiguo

Autor:Franco Conforti
Páginas:53-78
 
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Los modelos tradicionales de mediación

Hasta donde sé, el único estudio científico realizado sobre las distintas propuestas de modelos de mediación es de mi autoría y se encuentra en el libro Tutela Judicial Efectiva y Mediación de Conflictos en España (Conforti, 2016).

Las propuestas de modelos de mediación son real-mente numerosas, pareciera que cada mediador necesita, por alguna misteriosa razón, ser autor de una propuesta y, aunque la búsqueda de la trascendencia y el reconocimiento social siempre es una aspiración legítima y de las más altas del ser humano, no menos cierto es que se logra en pocas y contadas ocasiones.

Algunas de las propuestas nacen de la crítica de un modelo preexistente. Hay argumentos de lo más variados, algunos sostienen que modelos como el transformativo son difíciles de aplicar y de resultados difícilmente contrastables, otros sostienen que son modelos que tienden a la terapia dada su incidencia en el individuo. Queda a la vista que son argumentos tan poco serios que no merece la pena explayarse más que para decir que no se sustentan en ningún tipo de análisis científico válido.

Sin embargo, la gran mayoría de las propuesta de modelos de mediación cometen el error de tomar como punto de partida la Escuela de Negociación de Harvard, que como ya he explicado en varios artículos y libros, es sobre negociación colaborativa y no mediación. Incurren en este error los seguidores de la autodenominada Mediación Evolutiva.

La llamada Mediación Evolutiva, algo así como la madre de todas las media-ciones ya que es concebida, por quienes sostienen su existencia, como una nueva forma de hacer mediación en la que partiendo de una idea única del concepto mediación éste evoluciona según las distintas variables del conflicto (individuos, entornos, etc.) integrando la experiencia y/o conocimientos del mediador.

Las propuestas de modelos de mediación son realmente numerosas.

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La propuesta del Modelo Evaluativo supone una pérdida de sustancia vital para la mediación de conflictos.

A la falta de datos empíricos de diversa índole, lo que es un claro óbice para hablar del sustento científico académico de la propuesta, que se traduce en una propuesta no reproducible académicamente, hecho que parece no haber sido advertido (o bien ha sido deliberadamente ignorado) por sus defensores, debemos sumar que el proceso de mediación no tiene un objetivo o finalidad previa y claramente identificable.

El trabajo realizado en aquel el primer libro luego ha sido enriquecido en el siguiente Construcción de Paz. Diseño de intervención en conflictos (Conforti, 2017); en total he analizado las propuestas de modelos que han trascendido a nivel internacional para comprobar si podían ser llamadas modelos de media-ción, es decir, respondían de forma autónoma a los siguientes interrogantes:

a) ¿Cuál es el objetivo del trabajo del mediador? o ¿Para qué trabaja el mediador?

b) ¿Cómo se alcanza el objetivo? o ¿Con qué técnicas o herramientas?

El resultado de dicho análisis, al que aquí me remito, ha arrojado los siguientes resultados:

Tabla 1 Cuadro de propuestas validadas como modelos de mediación

Modelo de Resolución de Conflictos: Busca resolver conflictos.

Modelo Transformativo: Busca transformar las relaciones de los participantes.

Modelo del Compromiso: Busca generar un compromiso en los participantes.

Mediación Apreciativa: Busca recrear soluciones de conflicto exitosas del pasado.

Modelo Transcend: Busca trascender el conflicto, generar soluciones creativas.

Fuente: Elaboración propia

Ahora bien, justo es decir que las propuestas validadas como modelos de mediación no están exentas de críticas.

Esta puede ser la explicación al hecho de que a los mediadores todos los modelos de mediación les parezcan buenos y tomen un poco de aquí y otro poco de allí al desarrollar su práctica profesional.

He analizado las propuestas de modelos que han trascendido a nivel internacional para comprobar si son modelos de mediación.

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En tal sentido confieso que he sido uno de los primeros autores en hablar del mediador ecléctico (Conforti, 2013: 78) al que hoy parece ya más definido llamarlo situacional11.

Queda claro que el modelo de mediación perfecto no existe, sin embargo, advertirá el lector que no presentaré crítica12al modelo de Mediación Apreciativa puesto que he sido el autor que ha innovado adaptando e introduciendo a la práctica de la mediación esta variante que ya ha sido receptada por autores como Josep Redorta en su libro Conflict Management. Ciencia aplicada a la gestión del conflicto, sobre el que me explayaré en el capítulo tercero de éste libro.

Veamos a continuación en resumida síntesis las críticas que reciben los modelos de mediación:

  1. El modelo de solución de conflictos: En el libro

    Mediación. Resolución de conflictos sin litigio (Folberg Jay, 1996), la mediación es presentada como una intervención que tiene el propósito de resolver desavenencias y manejar conflictos, facilitando la toma de decisiones.

    A decir de sus autores la mediación «Es interactiva, y no interpersonal. Someterse a los rasgos de personalidad y la conducta de los participantes (incluyendo la manipulación, la ira extrema, la withdraw (retirada), las luchas de poder), que pueden haber creado los problemas de interacción, pero la personalidad no representa el punto central, a menos que la conducta constituya un obstáculo para el proceso de mediación. La mediación está más orientada hacia la forma en que las partes pueden resolver el conflicto y crear un plan, que a las historias personales. A este respecto, la mediación emplea un enfoque congnoscitivo y conductual no existencial. Se relaciona más con el presente y el futuro, que con el pasado.» (Folberg Jay, 1996: 27-28).

    Este modelo entra dentro de «la historia de la satisfacción» con resultados del tipo «ganar-ganar», donde la mediación es concebida como una herramienta para lograr la satisfacción de las necesidades humanas, sin formalismos, con flexibilidad, sin limitantes legales o normativas, por lo que la mediación puede facilitar la resolución de problemas por medio de la colaboración e integración de las necesidades de las partes (Baruch Bush, 1996: 21).

    La mediación tiene el propósito de resolver desavenencias y facilitar la toma de decisiones.

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    Veamos las principales críticas:

    a) Una de las críticas que ha recibido este modelo es que aquí el propósito de la mediación está centrado en los resultados y no en las causas internas del conflicto. El modelo no da lugar a la exploración e introspección de los patrones de conducta pasados de los disputantes, no pretende incidir en la personalidad de los participantes para modificarla. Es un modelo marcadamente intrapersonal o intrapsíquico, es decir, el factor relacional no se considera, y como sabemos de cuando estudiamos teoría de conflictos, la mediación trabaja con conflictos de tipo inter-relacionales (Conforti, 2016).

    b) El modelo se auto-limita al considerar la causa del conflicto de forma lineal, es decir, reconoce un único origen o causa del conflicto, «el desacuerdo», lo que en otros términos viene a significar que desconoce la «multiplicidad de causas del conflicto y la retroalimentación constante entre ellas». Además el modelo plantea la solución de problemas desde un enfoque a-contextual, vale decir que el contexto en el que se producen los conflictos no tiene relevancia alguna como factor determinante del conflicto. Aunque los autores de este modelo proponen la gestión emocional, no menos cierto es que las percepciones de los errores del pasado son minimizadas en relación al presente, esta forma de trabajo resulta claramente a-temporal o a-histórica, pues de otro modo atentaría contra la posibilidad de alcanzar acuerdos rápidamente.

    c) Bush y Folger han sido muy críticos con estos modelos. Para estos autores hay ciertos rasgos problemáticos en el modelo precedente que provienen del rol de los mediadores. Sostienen que «[ ] la resolución de problemas a partir de una postura neutral aparece cada vez más como una imposibilidad práctica, si consideramos cualquier definición significativa de la neutralidad [ ]» (Baruch Bush, 1996: 123) y por otro lado, cuando se habla de la neutralidad del proceso de mediación, los autores alertan sobre los abusos que pueden tener lugar en el proceso toda vez que la influencia de terceros no se puede regular adecuadamente y «Si no existen normas jurídicas que orienten la respuesta de los mediadores frente a los problemas de las partes, aquellos pueden modificar las condiciones mismas de las disputas formuladas por las propias partes. Si no hay normas formales de prueba y procedimiento, es posible que las partes menos hábiles o más débiles se vean en grave situación de desventaja durante el proceso. Y si no existe un escrutinio público o un sentido de responsabilidad por lo que sucede en la intimidad de las sesiones de mediación, no hay modo de supervisar o limitar los abusos de los terceros. Como consecuencia, la mediación no ofrece recursos para tratar con la inevitable influencia del mediador[ ]» (Baruch Bush, 1996: 124). El rol del mediador es seriamente cuestionado toda vez que al tener que desarrollar su trabajo sometido al mandato que le obliga a definir y resolver problemas, el mediador no podrá menos que influir

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    (al hacer evaluaciones globales de las circunstancias personales de las partes, o sobre las condiciones del arreglo, al omitir cuestiones intangibles que no pueden ser tratadas como problemas) sobre el proceso y los resultados, de modo tal que tiendan, paradójicamente, a frustrar por completo el espíritu y el...

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