Panorama comparado sobre la integridad y los códigos de conducta

Autor:Juli Ponce Solé
Cargo del Autor:Catedrático de Derecho Administrativo
Páginas:97-144
 
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Panorama comparado sobre la integridad
y los códigos de conducta1
Juli Ponce Solé
Catedrático de Derecho Administrativo
Director del Instituto de Investigación de la Universitat de Barcelona, TransJus
1. Cambios en la gestión pública, derecho a una buena ad-
ministración e integridad: su impacto en los códigos de
conducta
Los códigos éticos y de conducta han adquirido desde hace años
relevancia en el ámbito de la gestión pública. Las razones que pueden
explicar esta importancia tienen que ver, en nuestro parecer, con la
complejidad de la gestión pública en el Siglo XXI y en su utilidad
como herramienta para ayudar a los servidores públicos a desplegar
una gestión integra (Cerrillo, 2014, p. 58)2 y de calidad, para el bien-
estar y la felicidad (recuperando el término, propio de la Ilustración,
recogido en la declaración de independencia de los EE.UU. o en la
Constitución de Cádiz) de las personas3.
1 Este análisis se basa en el artículo “Códigos éticos y de conducta. un factor clave
en la cultura de integridad de los entes locales” incluido en el libro colectivo
Buen gobierno, transparencia e integridad institucional al gobierno local, publi-
cado por la Diputación de Barcelona en 2015, con primeras páginas consultables
en: https://www1.diba.cat/llibreria/pdf/fullejar/55282_fullejar.pdf
2 Este autor dene la integridad como “la coherencia de la actuación de los car-
gos y empleados públicos con los valores principios y normas que la guían, que
evitan los conictos de intereses y los abusos de la posición que ocupan para la
obtención de benecios propios. (…). La integridad y la corrupción son las dos
caras de la misma moneda”.
3 Todavía hoy en día, los textos legales más modernos, herederos de esta tradición
ilustrada, continúan insistiendo en este punto, con terminología que ha evolu-
cionado, sin embargo, dos siglos después. En nuestro ámbito, la Constitución
española habla en su artículo 10.1 de “La dignidad de la persona, los derechos
inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto
a la ley y a los derechos de los demás como a fundamento del orden político y la
paz social”. Y el Preámbulo del vigente Estatuto catalán señala como “El pueblo
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Los cambios producidos en las últimas décadas en la gestión públi-
ca y el Derecho que la limita y guía (Ponce, Moltó, Capdeferro, 2012,
pp. 195 y ss.) están aumentando los espacios discrecionales en las de-
cisiones y llevando crecientemente a los decisores públicos a contactar
e interactuar con personas del tercer sector y del sector privado, en el
marco del paradigma de la gobernanza y de la colaboración público-
privado, por el que la posibilidad de conictos de intereses, elemento
de riesgo de corrupción, también se incrementa (OCDE, 1998, p. 23
y ss.)4.
El ejercicio de los crecientes espacios discrecionales de forma ade-
cuada en el desarrollo de políticas públicas —es decir, respetando las
obligaciones de buena administración y siguiendo los valores y prin-
cipios jurídicos que forman el mínimo ético irrenunciable plasmado
en el ordenamiento jurídico vigente —acontece complicado para los
decisores públicos.
¿Cómo se puede ayudar a estos decisores públicos a hacer fren-
te a un entorno cambiante y complejo? La literatura internacional,
como veremos, responde que mediante una serie de medidas que los
orienten en su toma de decisiones de manera ética y conforme a las
obligaciones jurídicas de buena administración.
2. Crisis, medidas de austeridad y ética
No parece necesario aportar datos empíricos sobre la profundidad
y el alcance de la crisis económica. Éstos existen y son fácilmente loca-
lizables (por ejemplo, Ponce, 2014, pp. 22 y 23). La crisis económica,
catalán continúa proclamando hoy como valores superiores de su vida colectiva
la libertad, la justicia y la igualdad, y maniesta su voluntad de avanzar por una
vía de progreso que asegure una calidad de vida digna para todos los que viven
y trabajan en Cataluña”.
4 Entre estos cambios a los que hacemos alusión se encuentran, por ejemplo, las
exigencias crecientes de calidad en la prestación de los servicios públicos y las
politicas públicas, el incremento de la colaboración público-privada, las tenden-
cias privatizadoras y liberalizadoras, el movimiento hacia la desregulacióm y la
autoregulación en algunos ámbitos —acompañado en otros por una regulación
abundante— o la existencia de menos recursos públicos a disposición de los
decisores públicos para desarrollar sus funciones.
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el paro asociado y los recortes sociales en marcha provocan altos ni-
veles de sufrimiento en las personas, como los especialistas en psico-
logía señalan y los suicidios motivados por los desahucios han puesto
crudamente en relieve5. A la vez, determinados colectivos sufren espe-
cialmente, como es el caso, por ejemplo, de los niños (UNICEF, 2013).
Este sufrimiento, se señala, estaría causado, de un lado, por la de-
fectuosa gestión pública, es decir, por un mal gobierno en los años
gloriosos de crecimiento económico6. De otro lado, también por el
funcionamiento destructivo de las fuerzas del mercado, que en el ám-
bito bancario nos han costado ya el 12% del PIB en rescates, alre-
dedor de 126.000 millones de euros (sin incluir, los más de 39.000
millones de euros solicitados por España a la Comisión Europea en el
mismo concepto). El rescate bancario, pues, estaría costando a los ciu-
dadanos, en el momento de hacer tal evaluación, 25 veces más que las
inversiones reales del Estado o unas 42 veces más que el presupuesto
del Ministerio de Sanidad por 2013 (de acuerdo con datos manejados
por el profesor Bellod Redondo, 2013). Y nalmente, también se ex-
plica la profunda crisis existente por la manera como los recortes se
han desarrollado durante los últimos años (Ponce, 2014).
Todo este sufrimiento social encontraría una de sus causas en un
tipo de delirio colectivo en los años de crecimiento anteriores, deli-
rios tanto privados, con la especulación inmobiliaria, por ejemplo, y
públicos, como los que ha descrito magistralmente el escritor Muñoz
Molina en su novela Todo lo que era sólido. Delirios privados y públi-
cos basados, en último término en la codicia y la avaricia y en el afán
5 En relación al aumento y profundización de las enfermedades mentales como
consecuencia de la crisis, por todos, véase este documento de la Asociación Es-
pañola de Neuropsiquiatria (www.aen.es/) y la Federación de Asociaciones para
la Defensa de la Sanidad Pública (www.fadsp.org) de noviembre de 2011: http://
www.smhstar.org/archivos/111116_crisis_economica_y_salud.pdf
6 A pesar de que hay que recordar que el décit público antes de estallar la crisis
era inexistente. Cómo señala, por ejemplo, el profesor Vicenç Navarro “Cuando
la crisis empezó en España, el Estado español no tenía décit. Antes al contrario,
tenía un superávit, mayor, por cierto, que el que tenía el Estado alemán. En 2007,
el superávit del Estado español era equivalente a 1,9% del PIB, más de seis veces
superior al alemán, 0,3% del PIB. Y un tanto parecido ocurría cono la deuda
pública, que representaba en España un 27% del PIB, casi la mitad de la deuda
pública alemana, 50% del PIB”. Véase http://www.vnavarro.org/?p=7178

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