La banca ante los pagos electrónicos: ¿oportunidad o amenaza?

RESUMEN

Los bancos obtienen una buena parte de sus ingresos de los cheques en papel, pero ahora deben sumarse a los pagos electrónicos para retener a los clientes más valiosos.

 
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Andy Reeher, vicepresidente de marketing de los sistemas de pago en papel de la americana Deluxe Corporation, ha sufrido los comentarios que anuncian la desintegración inminente de los cheques a causa de los sistemas de pagos electrónicos. Sin embargo, desde que se predijo la muerte de los cheques en 1970, el volumen anual de su compañía se ha triplicado. Algo más de 65 millones de cheques se firmaron en 1999, una cifra que se espera aumente en más de un 2 por ciento hasta 2005.

Dilema estratégico para los bancos

Sin embargo, el gran cambio aún está por llegar. Los pagos electrónicos están proyectados para crecer ampliamente, incrementando su volumen actual de un 25 por ciento de cuota de mercado a un 45/58 por ciento para 2010. Por este motivo, en la sede Deluxe, situada en St. Paul (Minnesota), se encuentra la mayor imprenta de cheques de Estados Unidos, que está invirtiendo con fuerza en procesos de pago electrónico y conversión a cheques electrónicos. Este cambio gradual e inevitable hacia los pagos electrónicos presenta a los bancos un dilema estratégico importante. El futuro de la industria está íntimamente ligado al uso de los cheques por parte de los clientes, ya que ese mecanismo que permite a los clientes depositar y distribuir sus fondos es un pilar fundamental de la relación bancaria. El control que los banqueros ejercen sobre esta infraestructura de cheques se traduce en un papel dominante en el sistema de pagos, proporcionando además a la industria miles de millones de dólares anuales en ingresos por comisiones.

Por el contrario, la infraestructura de pagos electrónicos está dominada por compañías no bancarias de tecnología. Aunque actualmente estas firmas están trabajando con bancos, en un futuro podrían establecer sus propias relaciones de servicios financieros con consumidores y empresas, haciéndose esencialmente con los clientes de los bancos. Por tanto, para proteger esas relaciones tan valiosas, los bancos necesitan tener también un papel dominante en los pagos electrónicos, aunque esto signifique apartar a codazos a sus clientes de cheques de papel.

“No tenemos otra elección: o nos canibalizamos ahora y nos posicionamos para el futuro, o nos quedaremos arrinconados en el pasado”, dice Lou Anne Alexander, directora de productos de canales electrónicos en First Union. Pero aunque en teoría la mayoría de los bancos están de acuerdo con Alexander, también piensan que la transición hacia los pagos electrónicos puede llevar décadas. Ahora que las entidades se encuentran presionadas para cumplir los objetivos de ganancias a corto plazo, alejar a los clientes de un producto rentable no produce precisamente grandes entusiasmos. Las tecnologías de los pagos electrónicos, al menos a corto plazo, representan además otra costosa inversión, similar a la de los inicios de los cajeros automáticos y la banca por Internet.

Soluciones dolorosas

Los bancos se enfrentan, por tanto, a una serie de cuestiones problemáticas: ¿deben continuar impulsando los ingresos a través de cheques, arriesgándose a perder gradualmente clientes que se dirijan a proveedores de pagos electrónicos...

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