La base electoral de Obama, redes sociales virtuales y reales: los casos de Generation Engage y Moms for Obama

Autor:Prof. Dr. José Luis González Esteban
Páginas:131-144
RESUMEN

Después de un año de la victoria electoral de Barack Obama, el actual presidente de los Estados Unidos mantiene unas cotas de popularidad muy elevadas, máxime si tenemos en cuenta la actual coyuntura de crisis que afecta de manera frontal a los Estados Unidos. El presente artículo, a partir del estudio de un estado concreto: Carolina del Norte, explica cuáles son las bases... (ver resumen completo)

 
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Prof. Dr. José Luis González Esteban. Universidad Miguel Hernández. Departamento de Estudios Económicos / Área de Periodismo. Campus de Elche (edificio Torreblanca). Avenida de la Universidad s/n. 03202 Elche (Alicante). jose.gonzalez@umh.es. +34 966 658 831 / 677567699

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1. Introducción

Un estado como Carolina del Norte ha dado en bastantes ocasiones respaldo electoral al Partido Demócrata, pero tradicionalmente la conservadora sociedad de este territorio que hace de puente, en la costa del Atlántico, entre el sur y el norte, ha sido mayoritariamente republicana. Carolina del Norte es uno de los viejos estados fundacionales donde rige el actual estado democrático desde el año 1792; es decir, desde George Washington hasta la fecha, los vecinos de Carolina del Norte han tenido citas con las urnas de manera ininterrumpida. En el siglo XIX, Carolina del Norte dio su apoyo mayoritario a candidatos demócratas que luego se convertirían en presidentes como Andrew Jackson, Martin Van Buren, Franklin Pierce o el más conocido James Buchanan. Incluso en 1856, cuando la mayoría de los americanos votaron por el republicano Lincoln (uno de los modelos en que se mira Obama), en este estado se dio el voto a Breckinridge. Grove, otro demócrata, también tuvo por tres veces el apoyo del pueblo de Carolina del Norte. Ya en el siglo XX, se mantuvo la tendencia de voto demócrata en cada cita con las presidenciales hasta el primer mandado de Nixon en 1968. Roosvelt, por cuatro veces (1932, 1936, 1940 y 1944), Truman, Kennedy o Lyndon Johnson fueron respaldados mayoritariamente en las urnas por los ciudadanos de este estado que singularmente, en el año 1952, votaron por Stevenson cuando Eisenhower arrasó en el resto del país.

Salvando los cuatro años de Jimmy Carter (1976-1980), la historia más reciente nos demuestra que en Carolina del Norte, la tendencia del voto en las presidenciales ha sido republicana, con victorias de Nixon, Ronald Reagan y los Bush. Incluso Clinton perdió en Carolina del Norte en las elecciones que derrotó a Bush padre, y también perdió en este estado cuando se presentó a la reelección cuatro años después, teniendo el respaldo mayoritario de todo el país, aunque no en Carolina del Norte que prefirió dar su apoyo al conservador Dole. Tampoco le fueron las cosas demasiado bien a Al Gore y Kerry en 2000 y 2004, perdiendo en ambos casos la candidatura demócrata frente a la republicana que lideraba George W. Bush. Siendo paradójico el caso de 2004 cuando el demócrata John Kerry se presentaba con John Edwards como candidato a la vicepresidencia. Edwards, en aquel momento, era un político de reconocido prestigio en Carolina del Norte, territorio de donde es natural y donde forjó una extraordinaria carrera profesional, como letrado, y política, como senador. A pesar de todo, el ticket Kerry-Edwards perdió ante Bush-Cheney. Tuvieron que pasar, por tanto, 28 años, para que los demócratas ganaran el voto popular en unas elecciones presidenciales norteamericanas, y en la presente investigación se analizan las claves de dicha victoria, y la base sobre la que se sustenta dicho respaldo a Obama, respaldo que una vez pasados los seis meses de su llegada a la Casa Blanca se sigue manteniendo.

2. Metodología

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Para el desarrollo de esta investigación se realizó un primer trabajo de campo consistente en una doble inmersión de diez días en la sede del Partido Demócrata de Carolina del Norte, y en la redacción del News & Observer, en su redacción de Raleigh (Carolina del Norte). Además de la mera observación participante de las rutinas comunicacionales en ambos escenarios, resultaron fundamentales las diversas entrevistas mantenidas diariamente con el editor online del periódico de Raleigh, Dan Barkin, así como con el presidente del NCDP, también en la ciudad de Raleigh, Jerry Meek, así como con otros expertos El trabajo de campo se completó con entrevistas a responsables de la organización no gubernamental Generation Engage (Generación Comprometida), a profesores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (NCSU), así como con la realización de encuestas a estudiantes de postgrado de la citada Universidad, la más populosa del estado.

De igual modo, la investigación también se ha sustentado en la consulta bibliográfica de autores que están avanzando conclusiones relevantes referidas a la influencia de las redes sociales y los nuevos medios de comunicación online, etc. Siendo evidente que aún existiendo una bibliografía incipiente sobre todas estas cuestiones referidas a un plano nacional o internacional, no la hay tanto sobre casos locales, como el que nos ocupa, siendo estos ámbitos de la comunicación política un campo de enorme interés para el estudio. El estilo de la narración es el de la literatura científica, razonando y explicando los hallazgos obtenidos, aportando respuestas, comparando modelos y llegando a las pertinentes conclusiones.

3. Vuelco electoral en el estado de Carolina del Norte

¿Qué pasó el 4 de noviembre de 2008 en el estado de Carolina del Norte? Básicamente la respuesta en forma de titular periodístico sería que ocurrió un vuelco histórico. Barack Obama representante del Partido Demócrata obtuvo en este estado 2.123.334 votos que representaron el 49,9% del electorado y que le permitieron ganar los 15 ‘electoral votes’ que aporta Carolina del Norte al conjunto del país; mientras que John McCain, representante del Partido Republicano, tuvo el respaldo de 2.109.281 votantes, es decir, el 49,5% de los votos. El liberal Bob Barr fue votado por 25.421 personas, apenas un 0,6% del censo. Mirando a 2004 vemos con mayor perspectiva lo de vuelco histórico, ya que por aquel entonces Kerry se quedó en este estado en un 43,6% de los votos por un 56% que logró George W. Bush; es resumen, la subida de los demócratas fue del 6,3% y el descenso de los republicanos del 6,5%, es decir, la diferencia entre ambas formaciones respecto a la situación de 2004 se fue hasta casi los 13 puntos, algo inédito en el territorio objeto de esta investigación.

Pero además de las presidenciales, los habitantes de Carolina del Norte tenían ese mismo día más citas con las urnas. Por ejemplo, para elegir su representante al Senado, resultando elegida la demócrata Kay Hagan, con 2.225.594 votos, un 52,7%, muy por encima dePage 136 Elizabeth Dole, del Partido Republicano que aspiraba a la reelección y no pasó del 44,2%, con

1.868.240 votos. El tercero en discordia fue un hombre, Christopher Cole, de los liberales, que apenas tuvo el respaldo del 3% del electorado. Pero sin lugar a dudas al tercer foco de atención de la política de Carolina del Norte en aquel momento se centraba en la gobernación del Estado, donde otra mujer y otra demócrata, Bev Perdue, derrotó al republicano Pat McCrory. Perdue fue votada por 2.120.847 personas, prácticamente el mismo número que votó a Obama, un 50,2%, mientras que McCrory se quedó en 1.980.734 votos, un 46,9%. Así las cosas, los demócratas lograban un ‘triplete’ inédito en este estado, con victoria en las presidenciales, en el Senado y eligiendo a Beverly Perdue como gobernadora de Carolina del Norte.

¿Dónde se fraguó la victoria de los demócratas? Básicamente en las zonas más urbanas y universitarias, caso de Greensboro, Charlotte, Fayetteville o Raleigh, destacando dentro de los condados que circundan a la capital del estado (Raleigh) ciudades tradicionalmente viveros del voto demócrata como Chapel Hill. Por el contrario, el voto republicano tuvo su caldo de cultivo en todas las zonas más rurales del estado, algo similar a lo que ocurrió en el conjunto del país. Destaca en este sentido como los republicanos arrasaron en el denominado cinturón de la biblia: Watauga (oeste Carolina del Norte), la zona del oeste que toca con Tennesse y el resto pro Apalachia. Solamente los demócratas arañaron votos en el cinturón de la Biblia en Boone, también zona de influencia universitaria al estar allí ubicada la Appalachian State University. En estados como Carolina del Norte se puede ver muy claramente la existencia de dos américas: la urbana (universitaria) y la rural (tradicional y muy religiosa)

¿Por qué se...

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