La visión de brasil sobre la cooperación internacional

Autor:Luiz Henrique Pereira da Fonseca
Cargo:Embajador-Director de la Agencia Brasileña de Cooperación- ABC. Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil-MRE.
Páginas:65-77
RESUMEN

El Director de la Agencia Brasileña de Cooperación (ABC) presenta la visión de su país sobre la cooperación internacional. Tal visión evolucionó a lo largo de la historia. En un primer momento, la cooperación recibida de países donantes y de organismos internacionales posibilitó la creación de instituciones de excelencia. Sin embargo, con el progreso brasileño, fue poco a poco aumentando la importancia de la cooperación prestada a otros países en desarrollo, actividad que hoy se ha vuelto prioritaria para la ABC (sobre todo con vistas a compensar las asimetrías existentes en el entorno geográfico). Además de Suramérica, también merecen atención los demás países de Latinoamérica y del Caribe, así como los africanos. La cooperación Sur-Sur prestada por Brasil, sin fines... (ver resumen completo)

 
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Introducción

Desde la política de lucha por el poder, considerada por Hans Morgenthau, en su libro Politics among Nations, de 1948, como principal objetivo de las relaciones entre las naciones, hasta la política de solidaridad, tal como es conducida por el Gobierno Lula, un largo camino ha sido recorrido, sobre todo en el ámbito de la Cooperación Técnica Internacional (CTI). De hecho, basada en los principios de corresponsabilidad, sin fines lucrativos y desvinculada de intereses comerciales, la cooperación Sur-Sur, ya a fines de la década de mil novecientos setenta estableció nuevos parámetros que, en cierta manera, han revolucionado las relaciones internacionales.

Como es sabido, la idea de la cooperación internacional no es muy antigua. Después de la II Guerra Mundial, con el propósito de reconstruir los países más afectados por el conflicto y acelerar el desarrollo de los menos industrializados, fueron surgiendo las primeras iniciativas de estructuración de la CTI, que tenían como una de sus metas la asistencia Norte-Sur. Ésta se encontraba generalmente vinculada, por los países donantes, a la adquisición de equipos y servicios de sus propios suministradores o a la movilización de sus expertos, además de servir como instrumento de influencia política.

El nivel de experiencia alcanzado por ciertos países permitió la elaboración del concepto de Cooperación Técnica entre los Países en Desarrollo (CTPD), o cooperación horizontal, en contraposición a la asistencia Norte-Sur. El principal marco para ese diálogo es el llamado Plan de Acción de Buenos Aires, adoptado por 138 países participantes de la Conferencia de la ONU para la CTPD, en la capital argentina en septiembre de 1978. Este concepto fue progresivamente absorbido por la ONU que, en sucesivas resoluciones de su Asamblea General, reconoció su creciente importancia y exhortó a las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas a diseminar su práctica en los programas multilaterales. Con el propósito de contribuir a la expansión de la CTPD, la Asamblea General de la ONU creó, en 1978, la Unidad Especial de Cooperación Sur-Sur, bajo la administración del PNUD. Foros, eventos y mecanismos financieros específicos fueron concebidos para fomentar la CTPD en el ámbito multilateral, a ejemplo del encuentro bianual del ComitéPage 66de Alto Nivel sobre la Cooperación Sur-Sur y a la gestión de los fondos llamados United Nations Trust Fund for South-South Cooperation (UNFSC) y The Pérez-Guerrero Trust Fund (PGTF).

En Brasil, en 1987, fue creada, en el ámbito del Ministerio de Relaciones Exteriores, la Agência Brasileira de Cooperação-ABC, estructurada con atribuciones legales de negociar, coordinar, implementar y acompañar programas y proyectos brasileños de cooperación técnica, ejecutados en base a Acuerdos firmados por Brasil con otros países y organismos internacionales. Así, en el recién terminado año de 2007, la Agencia celebró sus veinte años de existencia.

Para cumplir sus objetivos, la ABC actúa en dos ejes principales. El primero respecto a la cooperación prestada por Brasil, y el segundo, a la recibida del exterior, en sus aspectos multilateral y bilateral. Tres matrices motivadoras de la CTPD, inclusive la prestada por Brasil, pueden ser distinguidas en este contexto: i) la idealista (conforme fue señalado por el Canciller Celso Amorim, las capas más necesitadas de nuestra sociedad demuestran bien que no es preciso ser rico para practicar la solidaridad, principio basilar en religiones, ideologías e incluso de partidos políticos); ii) la estructuralista (la realidad periférica de los países del Sur hace que sean ellos mismos los agentes de su propia transformación); iii) la realista (en la óptica del poder blando, la CTPD contribuye a la mejor inserción internacional de los países en desarrollo).

¿Cuáles son entonces las prioridades establecidas por la política exterior del Gobierno Lula para la cooperación técnica brasileña? Ante todo, la cooperación bilateral prestada como medio de compensar las asimetrías existentes en nuestro entorno geográfico. De igual manera, Brasil busca disponibilizar la transferencia de sus experiencias exitosas y los conocimientos técnicos adquiridos, prioritariamente para los demás países de Suramérica, Centroamérica y Caribe (sobre todo Haití), y de África (principalmente los de lengua portuguesa), y así mismo con aquellos con los cuales tenemos lazos históricos y culturales, como es el caso de Timor Oriental y el Líbano. De esta manera, la ABC se esfuerza para, en este orden de prioridades, atender a las demandas de rutina y a los compromisos asumidos en visitas del Presidente de la República y del Canciller.

¿Y por qué Suramérica se destaca como área prioritaria de los intereses brasileños? Quien lo responde, de forma objetiva, es el Canciller Celso Amorim: “...Simplemente porque se trata de la región donde nosotros vivimos”. De hecho una persona puede mudarse de país, pero un país no puede mudarse de continente. Tenemos que saber convivir con nuestros vecinos y ayudarlos a desarrollarse para que todos podamos, en armonía, disfrutar delPage 67progreso económico y social de una efectiva integración regional. Se trata de un objetivo estratégico de seguridad nacional. Ningún país puede sentirse seguro al lado de vecinos descontentos. Por esta razón debemos estimular medidas destinadas a la integración de Suramérica y desanimar iniciativas, nuestras y de nuestros socios, que puedan constituir amenazas a este anhelado objetivo.

Nunca está de más recordar que otras regiones del planeta cuentan con mecanismos de integración, en etapas distintas de implementación: Unión Europea, NAFTA, CARICOM, SICA, ASEAN. En cuanto a nosotros, sólo muy recientemente logramos dar los primeros pasos hacia la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).

Los agentes responsables de la cooperación técnica brasileña necesitan disponer de la adecuada sensibilidad para actuar de acuerdo con los intereses —que yo osaría llamar “permanentes”— de la política exterior de Brasil. Más allá de las consideraciones geográficas, es debida una atención muy especial a compromisos históricos y culturales de nuestro país. Es de conocimiento amplio que la riqueza de la nación brasileña se formó gracias a las contribuciones de su diversidad étnica, lo que constituye uno de nuestros más preciosos legados históricos. La cooperación prestada por Brasil puede y debe servir de instrumento para preservar esta herencia y acercarnos más aún a las naciones de nuestros diversos antepasados.

Las Embajadas brasileñas actúan como verdaderos brazos internacionales de la ABC, no solamente en la alimentación digital del Sistema de Acompañamiento de Proyectos y Actividades, sino también en nuevas demandas.

Teniendo en cuenta la innegable influencia en el contexto diplomático se entiende con más facilidad el aumento de recursos, en estos últimos años, destinados a la cooperación prestada por Brasil. En este contexto, la gran mayo- ría de los proyectos se destina a Suramérica. Sin embargo, los valores más altos de éstos no se encuentran en nuestros vecinos, y sí en África, continente con el cual tenemos deudas históricas por su valiosa contribución a lo que es hoy día la multiétnica nación brasileña.

Por lo general, con Suramérica nuestra cooperación se caracteriza por ser como una verdadera carretera de doble dirección, en que se aprende y se enseña. Lo que importa, pues, es registrar que, como reflejo de nuestra política exterior, las prioridades de la cooperación brasileña se encuentran...

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