Euromillones. El nuevo juego europeo

Autor:Luis Antonio Blanco Blanco
Páginas:59-69
RESUMEN

1. Proyectos internacionales - 2. Equipos trabajando en proyectos de futuro - 3. La posición de LAE - 4. Primeras incógnitas - 5. La situación en los diferentes países - 6. Los primeros sorteos - 7. Anexo

 
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1, 5, 18, 38, 45 en el primer cuadro, 6 y 4 en el correspondiente a las dos estrellas: esta combinación aleatoria de números no será olvidada nunca por dos familias a las que ha hecho millonarias.

A finales de febrero del año 2010, los medios de comunicación destacan en sus informaciones el último sorteo del denominado juego Euromillones. La cuantía del primer premio asciende a 129 millones de euros. Los dos acertantes de la combinación premiada se repartirán esta cantidad, a razón de 64,8 millones de euros para cada boleto ganador.

Este es un juego que presenta unas características singulares en el entorno europeo y en el que participan diferentes Gestoras de Loterías del continente: Francia, España, Gran Bretaña, Luxemburgo, Bélgica, Suiza, Portugal, Irlanda y Austria. Se comercializa en los respectivos ámbitos territoriales de cada una de ellas y ha conseguido atraer una muy relevante cifra de apostantes que se incrementa semanalmente cuando no aparecen premiados de la máxima categoría y los botes semanales (15 millones de euros cada semana) se van acumulando.

Después de varias semanas sin acertantes, en este momento de febrero de 2010 el bote alcanzó la nada desdeñable cifra de 129 millones de euros que, a pesar de todo, no es el récord. Con premios tan abultados, no es extraño que las cifras de apuestas alcancen niveles muy altos.

Uno de los boletos de este sorteo de febrero está en poder de Nigel Page y de su mujer Justine Laycock, que viven en Circenster, en el condado de Gloucestershire (suroeste de Inglaterra). El otro agraciado con el primer premio efectuó su apuesta en Mojácar, una localidad del sur de España. En el pueblo reina la incertidumbre, pues los vecinos siguen sin saber quién es el anónimo ganador. Como indican las noticias difundidas en esos días, «no solo no ha mostrado su alegría, sino que tampoco se ha presentado a cobrar el premio».

El asunto tiene todos los ingredientes para despertar el interés de los medios. Por una parte, las cifras manejadas ponen en marcha mecanismos bien conoci-

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dos en la opinión pública: admiración, curiosidad, especulaciones sobre los agraciados y sobre el modo en que un premio así cambiará sus vidas, etc. Por otra parte, el hecho de que uno de los premiados permanezca en el anonimato aviva aún más el interés por desvelar el misterio.

Es difícil imaginar una publicidad más efectiva para el juego. Los espacios dedicados a este suceso en los medios tienen un valor incalculable. Sin contratar un solo anuncio, los responsables de Euromillones ven cómo la marca se consolida como el juego más mediático, lo cual asegura una buena aceptación popular en lo sucesivo.

Además, lo que los medios no dicen es que otro de los ganadores del juego es el Estado, que en este y en otros sorteos recibe una sustanciosa aportación gracias a las cantidades apostadas que no se destinan a premios. Este es el dato objetivo, más allá de las reflexiones en torno al concepto de juego responsable; o sobre el complejo equilibrio entre los criterios de responsabilidad social corporativa y las tensiones que produce una actividad desarrollada en un ámbito abierto al mercado.

En la entidad pública empresarial Loterías y Apuestas del Estado (LAE) reina la satisfacción, pero también son conscientes del largo y complejo itinerario que han recorrido hasta llegar a este punto. Es el momento de hacer memo-ria sobre esta historia afortunada (en el mejor sentido de la palabra). ¿Qué ocurrió para que surgiese un juego de esas características y lograse una implantación con éxito? ¿Cómo se desarrolló el proyecto para que, después de múltiples avatares, algunos sinsabores y no pocas tensiones, viera la luz el juego común denominado Euromillones?

1. Proyectos internacionales

En España, desde el primer intento de regulación del juego mediante el Ordenamiento de las Tahurerías, dictado por Alfonso X el Sabio, en 1376, hasta hoy, el juego ha tenido en cada época una distinta consideración jurídica.

625 años después de ese viejo Ordenamiento, en el año 2001, se escribe una página novedosa en esta historia. Loterías y Apuestas del Estado (LAE) comienza una andadura en compañía de organismos similares de otros países, atraídos sin duda por la proyección, seriedad y prestigio de la entidad española.

Efectivamente, después de unos tímidos y esperanzadores intentos en la realización de diversos sorteos comunes de Lotería Nacional con otras Loterías Europeas, surgió la posibilidad de un más ambicioso proyecto.

Un buen día los responsables de Camelot (operador con licencia de la UK National Lottery) y La Française des Jeux (empresa pública del país galo) decidieron llamar a las puertas de LAE y presentar una idea que venían gestando

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pero que no se decidían a poner en marcha sin el concurso y el prestigio de la potente LAE española.

2. Equipos trabajando en proyectos de futuro

La situación de las Loterías europeas presenta un panorama muy desigual en cada uno de los países, a pesar de la existencia de diferentes asociaciones de ámbito europeo en las que por la especial configuración de las mayorías en esas asociaciones, Alemania es el país con una más destacada presencia.

Sin embargo las grandes loterías del entorno europeo son otras. Las del Reino Unido, Francia y España gozan del mayor prestigio y disponen de un número tan importante de participantes en sus diversos juegos, que les garantizan un volumen de ventas y de ingresos que no están al alcance del resto de loterías europeas.

En el ámbito europeo ya se venía hablando de liberalización del juego desde el año 1991, y se comienza a poner en cuestión, desde el punto de vista jurídico, la posición de las Loterías europeas, en particular las estatales.

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