«La función notarial es indispensable y esencial en nuestra sociedad»

Autor:Roser Bach Fabregó
Cargo:Directora de la Escuela Judicial
Páginas:35-39
 
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Roser Bach Fabregó (Barcelona, 1964) se licenció en Derecho por la Universidad de Barcelona en 1987 e ingresó en la carrera judicial en 1989. Sus primeros destinos fueron los Juzgados de Primera Instancia e Instrucción de Gavá y Sant Feliu de Llobregat. Ascendió a magistrada en 1992 y desarrolló funciones en los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria de Lleida y Hospitalet de Llobregat. Actualmente es magistrada de la Audiencia Provincial de Barcelona.

Ha ejercido la función docente en numerosos cursos y conferencias y es asimismo autora de varias publicaciones. En 2005 inició su tarea como coordinadora del programa para la preparación de opositores a Juez, Fiscal y Secretario Judicial en el Centro de Estudios Jurídicos y Formación Especializada, del que en 2009 fue nombrada directora. Desde junio de 2011 es directora de la Escuela Judicial.

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P: Se cumplen dos años desde que dirige la Escuela Judicial. ¿Cuáles han sido los principales objetivos alcanzados?

R:La principal labor de estos dos años ha sido, fundamentalmente, mantener e incrementar la calidad de la formación con dos promociones especialmente numerosas, de 234 y 204 jueces en prácticas, lo que ha supuesto un esfuerzo muy importante para todas las personas que formamos la Escuela Judicial. Creo que en este momento estamos finalizando un proceso de innovación en la formación judicial que se inició con la puesta en marcha de la Escuela y que supuso la definición de un nuevo modelo formativo.

P: En este momento hablamos de la decimosexta promoción. ¿Esto significa que la Escuela Judicial está plenamente consolidada y que se abren nuevos retos?

R: Creo que, efectivamente, la Escuela Judicial ya está plenamente consolidada como institución. Hay que pensar que, en este momento, más de la mitad de la carrera judicial ha realizado la formación inicial en la Escuela Judicial de Barcelona. Pero lo más importante es que nuestro modelo formativo también está plenamente consolidado, y podemos decir que es un referente tanto en el ámbito europeo como en el iberoamericano. Es un modelo de alta calidad que se encuentra en los estándares del modelo europeo de formación judicial.

Tenemos una ratio de jueces muy por debajo de la media en Europa

P: ¿Cuáles son los retos de futuro?

R: Los retos de futuro pasan necesariamente por mantener este modelo formativo y por reforzar la idea de que una formación excelente es garantía de una mejor Justicia y, por lo tanto, de la prestación de un mejor servicio público. La exigencia de formación no es una necesidad de carácter corporativo, sino que es un derecho de la sociedad: el derecho a tener jueces y magistrados con una formación excelente y con capacidad de dar respuesta a los conflictos que les son planteados.

P: ¿Cuáles son las características fundamentales e imprescindibles para ser un buen Juez?

R: Desde el punto de vista de la formación, pensamos que el Juez tiene que tener una gran preparación jurídica, tanto substantiva como procesal. Sin embargo, también está claro que esta preparación no es suficiente. En la Escuela Judicial, durante los últimos años, hemos hecho el esfuerzo de orientarnos, precisamente, a determinar cuáles son las competencias necesarias para un adecuado ejercicio de la función jurisdiccional. Así, junto con el conocimiento del Derecho, hemos determinado otras competencias que son igualmente relevantes, como las competencias analíticas y argumentativas, las relacionales, las funcionales y, especialmente, las personales o éticas, que hacen referencia a los valores que el Juez necesariamente tiene que interiorizar, que tienen que guiar su actuación, y que, en definitiva, se corresponden con los principios que incorpora la Constitución.

P: ¿Cómo valora el nivel de la Judicatura en nuestro país en relación con otros países de nuestro alrededor? ¿Y en el marco formativo?

R: El nivel de la Judicatura en nuestro país es muy alto, tanto si lo medimos en términos absolutos como en relación con los países de nuestro alrededor. Creo que tenemos jueces y magistrados excelentemente formados no únicamente en la vertiente de la formación inicial, sino también en la de la formación continua, es decir, la formación del Juez a lo largo de su carrera profesional. La formación continua es imprescindible para la actualización, la profundización en determinadas materias y la especialización. En nuestro modelo, esta formación no tiene carácter obligatorio, pero la gran mayoría de la carrera judicial participa de ello, y este compromiso de los jueces con la formación es la garantía de un alto nivel de profesionalidad.

P: Existe el eterno debate abierto sobre hasta qué punto hay objetividad e independencia. ¿Son posibles en el ámbito judicial?

R: La independencia no solamente es posible, sino que es un valor esencial para un...

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