Nota del editor: la maternidad, su valor y sentido como núcleo del debate bioético sobre la maternidad subrogada

Autor:Luis Miguel Pastor
Cargo:Departamento de Biología Celular e Histología. Facultad de Medicina, IMIB-Arrixaca, Regional Campus of International Excellence Campus Mare Nostrum, Universidad de Murcia, Murcia, Spain
Páginas:1-2
 
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Luis MigueL Pastor Nota del editor: la materNidad, su valor y seNtido como Núcleo del debate bioético sobre la materNidad subrogada
Cuadernos de Bioética XXViii 2017/2ª
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NOTA DEL EDITOR: LA MATERNIDAD, SU VALOR Y
SENTIDO COMO NÚCLEO DEL DEBATE BIOÉTICO
SOBRE LA MATERNIDAD SUBROGADA
EDITOR’S NOTE: MATERNITY, ITS VALUE AND SENSE AS CORE OF THE
BIOETHICAL DEBATE ON SURROGATED MOTHERHOOD
LUIS MIGUEL PASTOR
Departamento de Biología Celular e Histología.
Facultad de Medicina, IMIB-Arrixaca,
Regional Campus of International Excellence
Campus Mare Nostrum,
Universidad de Murcia, Murcia, Spain.
bioetica@um.es
Cuadernos de Bioética XXVIII 2017/2ª
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El sustantivo maternidad y el calificativo subrogada
evocan, cuando uno lo oye, algo irracional. ¿Cómo es
posible subrogar algo tan íntimo y personal como es la
maternidad? Pienso, que aquí radica la cuestión princi-
pal que debe ser contestada a la hora de hacer un juicio
ético sobre esta práctica, que está siendo debatida du-
rante los últimos días en diversos foros de nuestro país.
Ser madre es una cosa muy seria e importante para toda
mujer, algo que pertenece a su integridad como perso-
na. No es una cuestión como otras que realizamos en
nuestra vida, y en la que está implicada alguna función
de nuestro cuerpo como nutrirse, hacer deporte de más
o menos riesgo o consumir alcohol y tabaco, por ejem-
plo. Quedarse embarazada, como su nombre indica, su-
pone una implicación de toda la mujer con la persona
del hijo que se desarrolla en sus entrañas. Tal relación
no sólo supone una responsabilidad sino también una
posibilidad de mejora como persona a la que va unida
una satisfacción por la generosidad que va implícita en
ella. Además, añade una identificación muy grande con
el niño concebido, porque éste no es una propiedad ni
un objeto de compraventa, sino el don que ha surgido
de una relación previa de amor con su cónyuge. Como es
fácil de captar, esta relación única, especial y propia de
la mujer, no es un servicio o una tarea que pueda estar
sujeta ni a compraventa ni a una disposición altruista
por su parte. Una mujer que frivoliza o trafica con su
maternidad está vulnerando su propia persona y puede
ser sometida a diversos tipos de alienaciones.
Como bien capta el feminismo, la utilización de mu-
jeres –sea por el motivo que sea- en el embarazo de un
ser humano, supone un tipo de degradación, abdicar
de su dignidad. Es una explotación, consentida o no,
da igual, en cuanto están sirviendo como simples recep-
táculos de una gestación para satisfacer deseos ajenos.
Evidentemente esta práctica puede convertirse en una
nueva forma –ya lo está siendo en varios países- de vio-
lencia machista, que busca el cuerpo de la mujer como
una realidad instrumental para usar, rehusando recono-
cerla con igual dignidad y derechos que el hombre. Es
tal el bien que está en juego, que habría de abstenerse
de solicitar a una mujer realizar este tipo de materni-

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