Murcia: la inactividad administrativa desemboca en la degradación ambiental del mar menor

Autor:M. Fernández Salmerón - A. Gutiérrez Llamas
Páginas:1003-1022
 
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XXXVI
Murcia: la inactividad administrativa desemboca en
la degradación ambiental del Mar Menor
MANUEL FERNÁNDEZ SALMERÓN
ANTONIO GUTIÉRREZ LLAMAS
SUMARIO: 1. TRAYECTORIA, VALORACIÓN GENERAL Y CONFLICTOS
AMBIENTALES. 2. NORMATIVA. A) Liberalización de la actividad
económica y modificación de los controles ambientales. B) Patrimonio
arbóreo monumental. C) Pesca recreativa marítima. D) Protección de la
naturaleza: Reserva marina de interés pesquero de Cabo Tiñoso y
Monumento Natural del Monte Arabí; 3. JURISPRUDENCIA. A)
Todavía sobre la eficacia de la STC 234/2012, de 13 de diciembre, por la
que se declaró inconstitucional y nula la disposición adicional 8ª del
Texto Refundido de la Ley del Suelo de la Región de Murcia, aprobado
por el Decreto Legislativo 1/2005, de 10 de junio. B) Actividad
sancionadora por parte del Organismo de cuenca. C) Desarrollos
urbanísticos y sostenibilidad hídrica. D) Recurso contra suspensión de
actividad y orden de sellado de vasos en vertedero de residuos; 4.
APÉNDICE ORGANIZATIVO; 5. BIBLIOGRAFÍA.
1. TRAYECTORIA, VALORACIÓN GENERAL Y
CONFLICTOS AMBIENTALES
Si hay un acontecimiento ambiental que ha marcado singularmente el
año 2016 en la Región de Murcia y ha obligado a posicionarse a los
poderes públicos y a los principales actores sociales no es otro que el
deterioro crítico de la laguna costera del Mar Menor, cuya fragilidad
crónica venía siendo advertida con preocupación e insistencia desde hace
décadas por instancias científicas, universitarias, sociales y ecologistas. En
este sentido, desde las primeras entregas de este Observatorio en los años
OBSERVATORIO DE POLÍTICAS AMBIENTALES 2017
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2006 y 2007, se ha venido dando cumplida cuenta de las principales
vicisitudes políticas, los cambios de criterio en la gestión pública, así como
los normativos de este espacio natural único. Advirtiendo severamente de
la urgente necesidad de colaboración entre todas las Administraciones
implicadas en la conservación y restauración del Mar Menor:
Administración del Estado, Administración de la Comunidad Autónoma de
la Región de Murcia y Administraciones locales de los municipios
ribereños. Por el contrario, en los últimos tiempos, han prevalecido la
inactividad gubernamental del ejecutivo regional, la dejación de potestades
administrativas, el desarrollo de determinadas actividades económicas, la
tolerancia con actuaciones manifiestamente ilegales en particular, con el
incremento exponencial de la agricultura intensiva en el campo de
Cartagena, mediante un sistema de riego basado en más de mil
instalaciones desalobradoras no autorizadas de aguas procedentes de pozos
ilegales y el consiguiente vertido de la salmuera con una alta concentración
de nitratos a los cauces de ramblas y ramblizos que desembocan en la
laguna y el desencuentro de las Administraciones Públicas con
competencias concurrentes en el Mar Menor. Todo ello se ha plasmado,
entre otras, en actuaciones tan poco favorables a la laguna costera como la
derogación de la Ley 3/1987, de protección y armonización de usos del
Mar Menor o la incomprensible renuncia en el año 2003 al Programa de
Gestión del Área Costera del Mar Menor, en el marco del Programa de
acción del Mediterráneo del Programa de Naciones Unidas para el Medio
Ambiente (UNEP-MAP).
Los vertidos incontrolados al Mar Menor procedentes,
principalmente, de la actividad agrícola, el deficiente funcionamiento de los
sistemas de depuración de las aguas residuales de algunos municipios
ribereños, especialmente en épocas de gran incremento de la población
como consecuencia de la afluencia turística estacional, con el consiguiente
aporte de nutrientes materia orgánica, junto a los fertilizantes procedentes
de la explotación agrícola intensiva del campo de Cartagena han generado
un proceso de eutrofización de la laguna, que ha incidido en un deterioro
nunca visto de sus condiciones ambientales hasta el punto que las
autoridades sanitarias se vieron en la obligación de establecer prohibiciones
generales de baño algunos días del verano. La calidad de las aguas de Mar
Menor en determinados días del período estival ha presentado unas
condiciones sanitarias que desaconsejaban el baño de la población,
precisamente, en una época que constituye su principal reclamo turístico.
La turbidez de las aguas, los malos olores, la presencia de espuma en la
orilla, la degeneración de los fondos de la laguna con presencia
generalizada de lodos, la pérdida de un elevadísimo porcentaje de flora
autóctona de la laguna (algunos estudios indican que hasta un 80% de la

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