Notariado y mundo rural. Conferencia pronunciada en la Academia Matritense del Notariado el día 3 de febrero de 1983

Autor:Francisco Cuenca Anaya
Cargo del Autor:Notario
RESUMEN

I. UNIDAD ÚLTIMA DE TODCS LAS CIENCIAS, COMO DESTINADAS AL SERVICIO DEL HOMBRE. EL NOTARIADO DESDE LA SOCIOLOGÍA. II. EVOLUCIÓN DE LA SOCIEDAD Y NOTARIADO. a) La sociabilidad como rasgo esencial del Hombre. b) La función del Notario en el contrato y en la libertad. 1) En las libertades civiles. 2) En la libertad de las partes en el contrato. 3) En los Derechos ... (ver resumen completo)

 
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NOTARIADO Y MUNDO RURAL CONFERENCIA PRONUNCIADA EN LA ACADEMIA MATRITENSE DEL NOTARIADO EL DÍA 3 DE FEBRERO DE 1983

POR

D. FRANCISCO CUENCA ANAYA Notario

  1. UNIDAD ULTIMA DE TODAS LAS CIENCIAS, COMO DESTINADAS AL SERVICIO DEL HOMBRE.

    EL NOTARIO DESDE LA SOCIOLOGÍA

    Juan Vallet, en un artículo que publicaba en El Pensamiento Navarro, partía de las ideas expuestas por Jacques Rueff en su libro La visión cuántica del Universo, para desde ellas superar conceptos como determinismo físico, dialéctica materialista, tecnocracia. Dice: «Lo que gobierna la dinámica de la Naturaleza, incluso material, física, no es un orden rígido predeterminado, ni tampoco una dialéctica entre contrarios en lucha que lleva a una síntesis hasta que se produce una nueva antítesis, como en la visión dialéctica marxista, sino que es, precisamente, una interacción. Esta ya existe en los niveles materiales más elementales entre el aspecto "onda" y el aspecto "corpúsculo". Así lo muestran las relaciones de mecánica ondulatoria, que ha explicado Louis de Broglie, en Matiére et Lumiére, en síntesis genial que ha hecho posible, como dice Rueff, "una filosofía cuántica del Universo, aplicable no solamente a las ciencias físicas, sino también a todas las ciencias humanas"» (1).

    Fritjof Capra, en su ensayo Física budista (2), insiste en estos aspectos; nos dirá: «Uno de los principales logros de la teoría cuántica ha sido reconocer que la probabilidad es una característica fundamental de la realidad atómica, que gobierna todos los procesos, e incluso la existencia misma de la materia. De este modo nos revela la unidad básica del Universo. Muestra que no podemos dividir el mundo en pequeñas unidades de existencia independiente. Según penetramos en la materia, la naturaleza no pone ante nuestros ojos elementos constructivos independientes, sino complejas tramas de relaciones entre las diversas partes de un todo unificado.»

    Más adelante expondrá otra idea que me interesa resaltar: «... la trama cósmica incluye muy especialmente al observador humano y su conciencia...»; éste «no sólo es necesario para observar las propiedades de un fenómeno, sino que es incluso necesario para que dichas propiedades hagan acto de presencia; ... la tajante separación cartesiana entre mente y materia, entre el yo y el mundo, ha dejado de ser válida. Jamás podremos ya hablar de la naturaleza sin, al mismo tiempo, hablar de nosotros mismos».

    La teoría de la relatividad puede conducirnos a una perspectiva semejante; la nueva concepción de las relaciones espacio-tiempo, masa-energía, nos lleva a superar el concepto de materia como algo tridimensional; las partículas que integran los átomos serán meras configuraciones de energía, dinámicas y continuamente cambiantes.

    La visión del mundo que nos ofrece la física moderna abrirá una brecha profunda en la otra posible, mecanicista, estática, que hunde sus raíces en los atomistas griegos, como Demócrito, tiene su apoyo filosófico en Descartes y su formulación precisa en Newton; visión que opondrá el mundo a su observador, la mente a la materia, las ciencias naturales a las del espíritu.

    Esta nueva perspectiva es fecunda en consecuencias. Una de ellas, el intento de rehacer la Ciencia del derecho con los medios y desde la metodología de las Ciencias Naturales. Legaz Lacambra, en 1962, decía (3): «No hay que engañarse ... el impacto de la ciencia moderna terminará por ser definitivo sobre el pensamiento jurídico. No hay razón para que no lo sea, exactamente como lo fue siempre, pues los conceptos "tradicionales" responden al estado de la ciencia en una determinada fase de su evolución. El problema está en si el fruto de ese impacto será una renovación superadora de la ciencia jurídica en cuanto tal o una destrucción de la misma y, a la vez, un aniquilamiento de los valores a los que tradicionalmente se ha sentido vinculada.» *

    El catedrático de Derecho Romano Sánchez del Río, en su libro Derecho del porvenir, aplica las matemáticas á diversas instituciones jurídicas, y así podemos encontrar, página 146, la fórmula del dominio, D=f (Pe Pd), o más adelante una compleja aplicación del cálculo proposicional para resolver uno de los pleitos presentados a Sancho Panza durante sus tiempos de Gobernador de la ínsula de Barataría (4).

    Ortega y Gasset, en su ensayo El sentido histórico de la teoría de Einstein, afirma: «La teoría de Einstein es una maravillosa justificación de la multiplicidad armónica de todos los puntos de vista. Amplíese esta idea a lo moral y a lo estético y se tendrá una nueva manera de sentir lá historia y la vida» (5).

    Heisenberg, premio Nobel de física, en su intento de encontrar una fórmula que pudiera describir toda la materia, utilizará, naturalmente, conceptos físicos, pero al mismo tiempo hipótesis basadas en el Timeo de Platón (6). En 1970 dirá: «Yo iría hasta el extremo de afirmar que, a mi juicio, la brecha entre humanidades, ciencias y tecnología disminuirá. Existe una convergencia entre ellas y cabe la esperanza de que con el tiempo surja de todo esto un lenguaje común; ... la convergencia entre las ciencias y las humanidades acaso sea el primer paso para llegar a una nueva comprensión de las necesidades esenciales del hombre» (7).

    A esta idea clave quería llegar: la convergencia de todas las ciencias en una tarea común. Ya no es posible pensar en la existencia de hombres como Arisóteles, compendio de todo el saber de su época; la especialización está ahí, como un hecho irreversible. Pero si podemos reconstruir un nuevo Humanismo en el que ciencias naturales y sociales se interrelacionen y armonicen al servicio del Hombre, de su verdadero progreso, de su dignidad.

    Antes me refería, más bien como curiosidad, al intento de aproximar Derecho y Matemáticas. Hay conexiones sin duda más claras con otras disciplinas, como pueden ser la Sociología y la Antropología. Nuestros protocolos hoy son elemento indispensable para cualquier estudio de Antropología Cultural o Sociología.

    Blanca Morell, en su libro editado recientemente, para estudiar la sociedad sevillana del siglo XVI, acudirá precisamente a los archivos notariales (8). Dice: «Estimamos que los protocolos constituyen fuentes indispensables para llegar a conocer la sociedad y cultura del pasado, pues, pese a sus limitaciones, en ellos queda escrita buena parte de la vida económica, social, religiosa y artística de una colectividad». Esto demuestra que la función del Notario no es una abstracción, sino que está enraizada en la vida misma. Y demuestra también que es posible acercarse al Notariado, como intento hoy, desde la Sociología.

  2. EVOLUCIÓN DE LA SOCIEDAD Y NOTARIADO

    Rodríguez Adrados comienza la conferencia que pronunció en Granada sobre la inescindibilidad en el Notario de su función pública y su función privada con estas palabras: «El Notariado no ha sido trazado, geométrico more, por un legislador cartesiano; "fruto espontáneo de convivencia civil", en expresión de Giuliani, ha nacido biológicamente, de la misma realidad social y de sus necesidades...» (9).

    Para mí esta frase -el Notariado ha nacido biológicamente- supone más que una simple metáfora: es un hecho real. Durante la Evolución del Hombre el Notariado ha surgido como un órgano que llena una función en la Sociedad.

    Estas palabras -Evolución, órgano, Sociedad- pueden ser entendidas de muchas maneras; por ello procede, aunque sea breve, una explicación.

    El aplicar desde la ideología liberal conceptos procedentes del Dar-winismo, como «lucha por la existencia», «selección natural», «supervivencia de los mejores dotados», condujo en el pasado siglo y comienzos del presente a justificar aberraciones como el racismo, la eutanasia, la guerra o la lucha de clases. Dirá Spencer: «Si los hombres son lo suficientemente aptos para hacer frente, con éxito, a la vida, viven, y si no mueren; y en este último caso, es mejor que mueran (10). Las exageraciones del evolucionismo social o de la biosociología son evidentes, pero de ninguna manera desvirtúan la idea básica, hace tiempo indiscutida, de la Evolución; no es otra que la de afirmar que las formas de vida proceden de otras más simples (11).

    Es obvio que no es el momento de examinar esta idea. Pero sí el de resaltar unas líneas que interesan para mi exposición:

    1. El Hombre no es un extraño en la Naturaleza; pero su aparición implica en la Evolución un cambio fundamental, no ya cuantitativo sino cualitativo. Aparecen instrumentos nuevos: la Sociedad, el Lenguaje, la Cultura.

    2. Es no sólo objeto sino también sujeto de la Evolución, con capacidad, desde su libertad, de modificarla y de dirigirla.

      Estas ideas son aceptadas desde las más diversas líneas del Pensamiento. Serán fundamentales en la construcción del marxismo; Engels, por ejemplo, escribirá: El origen de las familias teniendo muy eri cuenta el libro Antient Society, de Morgan, padre del evolucionismo social (12). En el pensamiento cristiano también están presentes, e incluso en opinión de Armendariz, han llevado al Concilio Vaticano II a un nuevo planteamiento del dogma del pecado original (13).

      Whitehead dirá: «Con una ceguera impuesta casi a modo de castigo expiatorio de una reflexión precipitada, superficial, muchos pensadores religiosos se opusieron a la nueva doctrina (la de la Evolución), cuando, en realidad, una filosofía íntegramente evolucionista es incompatible con el materialismo. La materia imaginaria de que parte una filosofía materialista es incapaz de evolución» (14).

      Pero no es el tema de la Evolución y el Cristianismo el que ahora nos ocupa. Vuelvo a lo que pretendo, que es destacar la importancia de la sociedad en la vida del hombre.

      Vandel escribía hace años: «La construcción de la sociedad humana demuestra con una claridad aplastante, que el hecho que ha marcado la última época de la historia de nuestro mundo, no es el Hombre en tanto qué individuo, sino el Hombre en tanto que es...

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