Modelos de la «Sociedad del riesgo»

Autor:Edgar Iván Colina Ramírez
Cargo del Autor:Doctor en Derecho, Universidad de Sevilla
Páginas:69-83
 
ÍNDICE
EXTRACTO GRATUITO

Page 69

1. Modelo de Frank Xaver Kaufmann

Los modelos de sociedad del riesgo se establecen en gran medida sobre el tópico de la inseguridad, es por lo que uno de los objetivos a alcanzar por este modelo social es precisamente el ideal «securitario»; bajo este presupuesto Kaufmann, ha manifestado que en la literatura sociológica (en el marco de la teoría estructural funcional), dicho modelo se contempla como la designación de resultado del grado de determinación de expectativas mutuas y el nivel de internalización dentro de un sistema social134. Sin embargo, como el mismo manifiesta; dicha definición resulta un tanto artificial135, pues no muestra una relación empírica; asimismo esta definición sirve para establecer el concepto de seguridad bajo una ideología determinada136.

Page 70

La idea de seguridad, ha llegado a calar en variados ámbitos, tan es así que el propio discurso político en la últimas décadas se ha centrado en ofrecer seguridad (de todo tipo), empero, no sólo en el ámbito público priman estos discursos securitarios, incluso también en el sector privado, se ofrece la seguridad como un producto que se puede adquirir. Por lo que resulta necesario, tener en consideración cual es el interés que prima en la idea de seguridad137. Por lo anterior, y para poder dar una aproximación al concepto de seguridad, se necesita realizar un análisis desde diversos niveles; por una parte se debe entender que bajo este concepto existen una diversidad de descripciones, que se conectan entre sí, no obstante no se puede desconocer que la idea de seguridad tiene un alto valor social138.

La seguridad, se entiende bajo esta óptica social como un valor intrínseco, con una fuerte ideología socio-cultural, por lo que no se puede valorar como una unidad que versa sobre los efectos que se encuentran en palabras como: libertad, orden, justicia o salud139; pues antes bien, la seguridad se justifica desde un ámbito sociológico a la vez que también de un análisis semántico. Cuando se habla de seguridad como una idea de valor social, se hace entender que bajo esta construcción lingüística, la clave está precisamente en la idea de seguridad, pues bajo esta se justifica o ampara la tolerancia al riesgo en diferentes situaciones socio-culturales140. La preocupación por la seguridad como una idea de valor, parte de ofrecer en el futuro la reducción de riesgos, es decir ofrecen motivos de precaución frente a determinados ámbitos de la vida. Si entendemos que de un análisis conceptual de la seguridad se parte de una valoración social, ello nos conduce de manera implícita a observar a este concepto surge de un contenido normativo, a la vez que simbólico141; por lo que este encuentra su expresión en el marco de

Page 71

las instituciones, a su vez que en el propio proceso de socialización del individuo142.

No obstante, cabe decir que uno de los problemas que surgen, al adoptar a la «seguridad» como valor social, es establecer cuál de los estándares culturales que representan a la sociedad y se interiorizan como criterio, sirven de orientación de la acción; pues donde las normas culturales se deshumanizan y están mediadas por la conexión con un comportamiento adecuado en términos de contenido, la función de la manutención de niveles sensoriales resulta extremadamente amplio, pues su complejidad excede la claridad inmediata en el comportamiento o las palabras143. Sin embargo, no se puede desconocer que el problema de la propia seguridad es que no es una cuestión propiamente individual, sino antes bien se determina a través de las personas integradas en su propio ambiente, no obstante, tampoco se puede dejar de lado que precisamente en la búsqueda de un modelo de protección (social), se debe partir del conocimiento de los problemas de seguridad individual, pues este conocimiento ayuda a poder realizar una evaluación más realista de las posibilidades de salvaguardia social e incluso su uso más eficaz144.

Sin embargo, la interrogante surge, cuando se cuestiona si precisamente el nivel de protección (seguridad) que otorga el Estado es capaz de proteger a la población contra los peligros. En este sentido, Kaufmann estableció que el riesgo es la posibilidad de que ocurra un evento valorado negativamente, es decir, un evento que representa una pérdida o daño en relación con determinados criterios de puntuación (riesgo formal)145. De esta concepción del riesgo se desprenden diversos elementos; por un lado lo que se espera de una determinada situación en razón de la evaluación de las relaciones reales y su desarrollo. Por otro, se observa un componente subjetivo, pues con independencia de

Page 72

la ocurrencia de un evento posible, es decir, perceptible debido al conocimiento, en muchas de las ocasiones no se cuenta con la información suficiente para anticipar eventos futuros y la probabilidad de su realización, lo cual sólo se puede evaluar prima facie a través de un principio de orientación verificable del individuo a la situación y no así como una orientación de valor sino puramente cognitiva146.

Esta idea securitaria nace precisamente en el propio contexto de la sociedad del riesgo, así el sociólogo de Bielefeld, ha señalado que en un primer término el discurso del riesgo se refiere a los problemas que causan las nuevas tecnologías147, pues los riesgos que estas generan no se deben a la ineficacia de su puesta en marcha, ya que en muchos de los casos las consecuencias resultan imprevisibles y difíciles de controlar. De esta manera el discurso sobre las nuevas tecnologías se ha abordado tanto en el contexto político como en el social. Sin embargo, huelga decir que no solamente el contexto del riesgo ha calado en el ámbito de la nuevas tecnologías, sino tambien en áreas de desarrollo mucho más cotidianas; un claro ejemplo lo podemos encontrar precisamente en el ámbito alimentario, en el consumo de energía orgánica, así como en la producción y venta de sustancias perjudiciales para el medio ambiente; si bien estos ámbitos hoy día se ven con «normalidad», ello no significa que no entrañen riesgos, no obstante, es precisamente por la cotidianeidad de dichas conductas las que hacen que dichos sectores no representen una amenaza social, situación que dicho sea de paso no se presenta en el campo de las nuevas tecnologías.

Si bien, existe cierta preocupación por parte de los Estados en controlar estos sectores, las regulaciones al respecto devienen insuficientes, pues en muchas de las ocasiones, los daños solo son perceptibles cuando ya es demasiado tarde para controlarlos, de ahí que también con las nuevas tecnologías suceda lo mismo, pues no obstante que se llegue a realizar una prevención razonable referente a su utilización, las conse-

Page 73

cuencias también aquí resultan imperceptibles148. Bajo este escenario, se graban modelos sociales que producen miedo y preocupación por las consecuencias que se pueden producir de estos estamentos. Lo anterior ha provocado que la propia sociedad solicite la rendición de cuentas así como la responsabilidad por hechos o actuaciones que conllevan ciertos riesgos; por lo que el constructo de la responsabilidad se ha convertido en una categoría de razón ética149; así se entiende que ésta nace precisamente como el resultado de un reconocimiento social; no obstante desde la perspectiva filosófica, la responsabilidad es el correlato de la libertad humana, de ahí que se entienda como consecuencia de un discurso ético fundamental, es decir es una obligación moral del individuo; empero, en el ámbito normativo la responsabilidad requiere una norma subyacente sin importar razones éticas o morales150.

Según Kaufmann, el discurso del riesgo se ampara en base a tres aspectos fundamentales, así por un lado el riesgo que generan las nuevas tecnologías; al igual que los efectos negativos que se pudiesen presentar en la biotecnología o tecnología genética y los riesgos cotidianos151. Por lo que respecta a las nuevas tecnologías, están tienen como principal característica que en comparación con las tecnologías convencionales, resulta imprevisible determinar sus consecuencias, por lo que, las disposiciones técnicas que surgen al respecto resultan ineficaces, además de que existe otro factor a tomar en consideración, mismo que radica en que su ámbito de análisis y discusión se ha traspasado al discurso social y político, lo que relega en gran parte el discurso científico, es decir la discusión inherente a las nuevas tecnologías no se establece únicamente en el ámbito técnico-científico, convirtiéndose así en un problema social152.

Page 74

En el ámbito de la biotecnología y tecnología genética se ha creado una gran alarma social, no sólo ya por sus consecuencias imprevisibles, sino también por los problemas que se pudiesen generar en torno a las formas de vida, pues la dimensión proyectiva que estos sectores presentan, se unen también la falta de límites concretos; los efectos negativos que pueden surgir no solamente se concentran en el ámbito genético, sino también en la orientación del sistema humano. Resulta clarificadora la interrogante planteada por Kaufmann en el sentido de que si «¿Se puede considerar a la dignidad humana como premisa de nuestra conciencia y comprensión?», pues en multitud de ocasiones en nombre de la dignidad humana el genoma está disponible para intervenciones dirigidas153, las cuales no sabemos a ciencia cierta sus efectos, así como las consecuencias que se pueden presentar en la vida humana.

Finalmente, otro factor a considerar en la sociedad del riesgo, son las consecuencias del uso cotidiano de elementos de consumo, como la energía, las sustancias perjudiciales para el medio ambiente, el tras-porte diario de grandes cantidades de petróleo, etc. Sin embargo, a diferencia de las nuevas tecnologías o la biotecnología, radica en que la cotidianeidad con que estas se...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA