Migración y desarrollo en el ámbito de las áreas transfronterizas de países en vías de desarrollo

Autor:Almudena Moreno - Juan Manuel Toledano
Cargo:Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología y Coordinadora adjunta de la Oficina Técnica de Cooperación de la AECI en Managua - Economista y colaborador asociado en el IUDC.
Páginas:69-88
RESUMEN

El Plan Director de la Cooperación Española pretende, por lo que aquí interesa, tres cuestiones simultáneas que presentan algunas dificultades para ser tratadas por la Agencia Española de Cooperación Internacional: (i) el incremento cuantitativo y cualitativo de su Ayuda Oficial al Desarrollo, que prácticamente se pretende doblar en los próximos años, (ii) intervenir a través de acciones de “codes... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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Introducción

Habitualmente se argumenta que en el momento actual la causa principal de las migraciones son los diferentes niveles de desarrollo entre las áreas de origen y de destino, que esas desigualdades provocan unos flujos excesivos de migrantes que generan efectos negativos sobre los lugares de acogida y que una forma de limitar la cantidad de migrantes, y por tanto esos impactos negativos, consiste en favorecer mayores niveles de desarrollo en las áreas de origen de los migrantes, propósito para el cual la cooperación internacional para el desarrollo puede resultar un ámbito de gran interés, especialmente si se hace operativa mediante un instrumento denominado codesarrollo. Sin embargo, parece que esta cadena de factores no siempre funciona con la facilidad que expresan los argumentos utilizados, pudiendo identificarse una serie de cuestiones que harían surgir dudas sobre el razonamiento anterior.

La supuesta necesidad de controlar y limitar los flujos migratorios

Es general, y seguramente muy acertada, la idea de que la emigración no es una situación deseable para el migrante. Existen numerosos argumentos, pare- ce que bastante sólidos, sobre la escasa disposición a migrar de las personas a no ser por razones de fuerza mayor y resultan obvias las dificultades que dichos colectivos pasan al menos en las primeras etapas de su establecimiento en las sociedades de acogida. En este sentido, parecería que una propuesta de actuación aceptable sobre las migraciones pasaría por intentar limitar las razones que obligan a estos desplazamientos al tiempo que se mejora la situación de los que ya se han desplazado.

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Simultáneamente, en los países receptores existe una especie de consenso acerca de que resulta imprescindible limitar el número de migrantes debido a sus posibles efectos negativos sobre sus economías, modelos sociales de organización, esquemas culturales, etcétera, y para ello se deben establecer controles y /o barreras al acceso de los mismos a los países receptores de los flujos migratorios. Sin embargo, no es habitual que se expongan públicamente las causas de la supuesta necesidad de establecer dichas medidas. La discusión suele centrarse en la eficacia y eficiencia de esos controles y barreras al acceso y sólo en contadas ocasiones se plantea la pertinencia de las mismas. Así, por ejemplo, el diario El País en su editorial del 7 de septiembre de 2006 sostiene que “...ante la seguridad de que la gran marcha de desfavorecidos seguirá presionando sobre las fronteras del Primer Mundo, las cuestiones inmediatas, como ha demostrado el ejemplo de España, consisten en decidir qué políticas de regulación se aplicarán en cada país o zona económica, y en determinar si los inmigrantes deben acceder a los derechos mínimos, el sanitario por ejemplo, o permanecer en la miseria de los sin patria”.

No es objeto de este artículo entrar en una polémica, por desgracia limitada en el momento actual pero probablemente muy necesaria, acerca de la necesidad o no de establecer controles migratorios y la libre circulación de personas (“migración sin fronteras”), pero una aproximación muy superficial a esta cuestión parece indicar que es difícil encontrar cualquier prueba de que la libre circulación de personas pueda generar el caos que se pretende presentar como justificación al establecimiento de barreras1. Un ejemplo de migración sin fronteras han sido las últimas ampliaciones de la Unión Europea, cuyos efectos no parecen muy negativos sobre los Estados que se abren a la posible llegada de los nacionales de los países objeto de la ampliación.

Incluso es por lo menos discutible que la migración tenga efectos negativos a medio y largo plazo sobre las sociedades y las economías de acogida, mas bien la evidencia histórica parece mostrar que son las sociedades receptoras las primeras que resultan favorecidas por esos fenómenos.

Si en un futuro se impusieran los argumentos de aquellos que defienden las diversas versiones de la libre circulación de personas, no tendría sentido intentar lograr mejores niveles de desarrollo en los lugares de origen como medio para un fin último consistente en limitar los supuestos efectos negativos que las migraciones tienen sobre los países receptores. O lo que es lo mismo, parece Page 72 que en ese posible escenario de libre circulación de personas, la cooperación internacional para el desarrollo tendría poco que aportar como estrategia frente a posibles impactos de los fenómenos migratorios, puesto que los defensores de la migración sin fronteras indican que o bien esos efectos negativos no son significativos o que los positivos compensan sobradamente a los negativos.

Factores que impulsan las migraciones

Los diferentes niveles de desarrollo entre áreas de origen y destino son sólo uno de los posibles factores que impulsan las migraciones, pero no el único. Los investigadores que indagan sobre las causas de la migración suelen citar toda una serie de factores que la desencadenan, que van desde los que se relacionan con las decisiones individuales (diferencias de salarios y otros ingresos, condiciones de empleo, tasas relativas de crecimiento de la economía, costes financieros de la decisión de migrar, otros costes intangibles, etcétera) hasta los que se centran en el estudio de los fenómenos sociales más allá de la suma de decisiones individuales (polos de atracción, mano de obra como reserva de recursos, interdependencias históricas, culturales, etcétera). Adicionalmente, se indica que la aproximación a las causas de las migraciones debe hacerse desde diversas disciplinas, dadas las dificultades que plantea una explicación limitada a los fenómenos económicos2.

Si se admite la “multicausalidad” de las migraciones, cualquier intervención tendente a igualar los niveles de desarrollo entre áreas de origen y de destino de migrantes podría llegar a ser condición necesaria pero no suficiente para generar un efecto sobre dichas migraciones. Marruecos y Ecuador, por ejemplo, son dos de los países con mayores flujos de migrantes a España y que simultáneamente resultan prioritarios para la cooperación española, obteniendo ayuda en general creciente en los últimos años3. Aún si aceptásemos como válida la hipótesis de que esa ayuda resulta eficaz para reducir las diferencias de niveles de desarrollo entre receptores y donantes (lo que supone, entre Page 73 otras cosas, ser capaces de resolver el problema de la atribución de los efectos de la ayuda), no parece que por el momento esté teniendo un efecto significativo sobre los flujos migratorios.

Si bien no se han podido consultar estudios concluyentes sobre el tema4, pare- cería que la relación causal en la cadena incremento de la ayuda reducción de las diferencias de niveles de desarrollo reducción de los flujos migratorios está sujeta a una serie de factores externos que debilitan dichas relaciones. Sin embargo, parece que al menos en ciertos niveles tiene lugar la relación inversa, esto es que mayores flujos migratorios tienen el efecto de reducir las diferencias de niveles de desarrollo entre lugares de origen y de destino. Aparentemente, esta relación de medio a fin entre mayor flujo migratorio y reducción de las diferencias en niveles de desarrollo descansa en mecanismos como las remesas, el retorno de migrantes con mayores niveles de formación, el intercambio de experiencias, etcétera.

No hay evidencia de que la cooperación para el desarrollo haya tenido efectos sobre la disposición a emigrar e incluso parece que en el corto plazo, la ayuda incentiva la movilidad y con ello la emigración5. En definitiva, aun si asumiésemos que la ayuda tiene algo que aportar a las migraciones, la evidencia de la que se dispone en este momento parece apuntar más a que es este último fenómeno el que facilita el objeto de la primera (la reducción de las diferencias en niveles de desarrollo) y no la ayuda la que reduce las migraciones.

Cooperación internacional como único instrumento de reducción de desigualdades

Incluso si aceptásemos ambas hipótesis anteriores, esto es: que la cooperación internacional tiene algo que aportar a las migraciones, y además que el incremento de esa ayuda favorece la reducción de diferencias en niveles de desarrollo y esto hace disminuir los flujos migratorios, habría que plantearse en qué medida la cooperación para el desarrollo, que es sólo uno de los posibles instrumentos que se utilizan para impulsar el desarrollo de las áreas de origen de los migrantes, resulta el adecuado en cada caso.

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Es cuando menos curiosa la proliferación de solicitudes para que se utilice la ayuda al desarrollo con el propósito último de reducir los flujos migratorios frente a lo infrecuente que es escuchar opiniones que, por ejemplo, animen a la reducción de las medidas de protección sobre los productos procedentes de los países de origen de migrantes en los países receptores como una posible forma de favorecer el desarrollo y limitar el flujo de migrantes. Mucho más sorprendente es que se intente vincular esa posible ayuda para el desarrollo al cumplimiento por parte de los Estados receptores de ciertas actuaciones relacionadas con la migración, fundamentalmente a la readmisión de inmigrantes expulsados: ¿cómo influye este tipo de medidas en la reducción de los niveles de desarrollo entre país de origen y país receptor?

Los investigadores en el campo del desarrollo suelen apoyar la existencia de cláusulas de condicionalidad sobre la ayuda bajo el argumento de que favorecen su...

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