Los mercados de trabajo europeos y la crisis económica. Raymond Torres (Introd), Revista Internacional del Trabajo vol. 132 (2013) junio 2013, 396 pp.

Páginas:255-256
 
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La Revista Internacional del Trabajo (RIT), publicación de la OIT, ha dedicado su número 132 monográficamente al análisis del impacto de las políticas frente a la crisis en Europa sobre los mercados de trabajo. Se trata de un conjunto de artículos muy interesantes porque se sitúan en la perspectiva de los estudios de economía del trabajo y políticas económicas y ofrecen una visión muy diferente -y crítica- de la que machaconamente se repite de forma reiterada por los medios de comunicación, los asesores especializados, los grandes organismos financieros y los gobiernos. La revista de la OIT parte de la constatación de un dato de la realidad laboral. Más de 27 millones de europeos están desempleados, ocho millones más que cuando comenzó la crisis mundial a finales del 2008. La crisis de empleo no es un "bache" transitorio, y será difícil y costoso reparar los daños sufridos por los mercados laborales europeos. En los casos más graves -como señalan para Grecia K. Bander, A. Economou y I. Theodossoiou- el desempleo a largo plazo tiene un impacto sobre la salud y sobre el incremento de la mortalidad. La incertidumbre y el "franco temor" de quienes tienen trabajo hace que se extienda el empleo de baja remuneración. Muchos trabajadores se ven atrapados en puestos mal pagados, desperdiciando su capacidad productiva. La inversión empresarial se ha congelado.

Frente a ello las políticas europeas frente a la crisis consistentes en la "austeridad" no han producido "ningún resultado". La reducción que se ha practicado en el gasto público "no tiene precedentes en la historia reciente" de los países desarrollados. El recorte del gasto público se ha producido debilitando las medidas destinadas a impulsar el empleo y a proteger los ingresos salariales. Todas las reformas se centran en las prestaciones sociales y en las instituciones del mercado de trabajo, en la mayoría de los casos facilitando el despido y debilitando la negociación colectiva. No han conseguido ninguno de los resultados que las justificaban, la creación de empleo y el incremento de la productividad. Sin embargo, las reformas que deberían haberse priorizado, relativas al sector financiero, han sido de alcance limitado y se han producido tímidamente. Mientras tanto la inversión y el empleo continúan deteriorándose, y la austeridad no ha logrado tampoco lo que declaraba ser su objetivo fundamental, estabilizar las cuentas de los Estados.

Hay nuevas alternativas políticas que...

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