La responsabilidad de las sociedades matrices por las infracciones de las normas de defensa de la competencia cometidas por sus filiales

Autor:Antonio Guerra - Estibaliz Peinado
Cargo:Abogados del Área de Derecho Público, Procesal y Arbitraje de Uría Menéndez (Madrid).
Páginas:61-65
RESUMEN

La forma de aplicación de la presunción iuris tantum por parte de la Comisión Europea y los Tribunales comunitarios para la atribución de responsabilidad a las sociedades matrices por las infracciones de las normas de defensa de la competencia cometidas por las filiales controladas al 100% hace casi imposible en la práctica rebatir esa presunción con éxito.The way in which the European... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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Introducción

La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europa («TJUE») de 10 de septiembre de 2009 en el as. C-97/08, Akzo Nobel y otro c. ComisiónSentencia Akzo Nobel») confirmó que el hecho de que una sociedad estuviese completamente participada por su matriz da lugar a una presunción iuris tantum que permite atribuir responsabilidad a esa matriz por la infracción de las normas de defensa de la competencia cometida por su filial.

Esta sentencia abrió un debate sobre el enfoque adoptado por el TJUE sobre este asunto y las posibilidades reales de que una matriz pueda aportar de manera exitosa pruebas que desvirtúen la presunción de responsabilidad.

La posibilidad real de poder rebatir esta presunción tiene claras implicaciones económicas para las empresas. Así, aunque en un principio la atribución de responsabilidad a una sociedad matriz por las infracciones cometidas por sus filiales fuese concebida como un mecanismo para garantizar que la sanción sería pagada, en la actualidad esta posibilidad se ha convertido en una fórmula a la que la Comisión Europa («Comisión») recurre frecuentemente para incrementar de hecho el importe de las multas impuestas.

Y ello porque, en virtud de lo dispuesto en el ar tícu lo 23 del Reglamento (CE) núm. 1/2003 del Consejo, de 16 de diciembre de 2002, relativo a la aplicación de las normas sobre competencia previstas en los ar tículos 81 y 82 del Tratado («Reglamento 1/2003»), en aquellos casos en los que Comisión determina que una filial es responsable de una infracción de las normas de defensa de la competencia, y la responsabilidad de esa infracción también se atribuye a la matriz, la cifra sobre la que se calcula el techo legal máximo del 10% de facturación de la empresa responsable es el volumen de negocios de la matriz y no el de la filial.

Base legal de la atribución de responsabilidad a la matriz

El fundamento que habilita a la Comisión para dirigir la decisión por la que se impone una sanción a la sociedad matriz de un grupo de empresas no radica en la implicación de esa sociedad en la infracción, ni siquiera en que esa matriz haya instigado a su filial para que cometa dicha infracción, sino en el hecho de que constituyan una sola empresa en el sentido del artículo 101.1 del Tratado de Funcionamiento de la Unión EuropeaTFUE») (aplicando así la llamada «doctrina de la unidad económica»).

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La doctrina de la unidad económica

El artículo 101.1 del TFUE prohíbe los acuerdos entre «empresas» que tengan por objeto o efecto impedir, restringir o falsear la competencia. Sin embargo, el concepto de «empresa» no ha sido objeto de definición legal.

Ante la inexistencia de una definición en la norma-tiva comunitaria, la Comisión y los Tribunales han adoptado un enfoque en el que prima más la realidad económica que la forma jurídica.

Esta amplia interpretación del concepto de empresa es la llave que ha permitido tanto a la Comisión como a los Tribunales considerar responsable a la matriz del comportamiento anticompetitivo de la filial.

Así, según la sentencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas («TJCE») de 14 de julio de 1972 en el as. 48/69, Imperial Chemical Industries c. Comisión., «el comportamiento de una filial puede imputarse a la sociedad matriz, en particular, cuando, aunque tenga personalidad jurídica separada, esa filial no determina de manera autónoma su conducta en el mercado sino que aplica, esencialmente, las instrucciones que le imparte su matriz». En estos casos, según los Tribunales comunitarios, matriz y filial forman una «unidad económica» y, por tanto, constituyen una misma «empresa».

En definitiva, según esta doctrina, dos son las circunstancias que deben producirse para que pueda trasladarse la responsabilidad de la filial a la matriz:

(i) la sociedad matriz debe estar en condiciones de ejercer una influencia decisiva sobre el comportamiento de la filial; y (ii) la matriz debe efectivamente ejercer ese poder sobre la filial.

La evolución jurisprudencial posterior...

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