Ley 286

Autor:Sergio Camara Lapuente
Cargo del Autor:Profesor Titular Interino De Derecho Civil
RESUMEN

I. Instrumentos para la ejecución de la fiducia sucesoria: 1. El testamento. 2. La escritura pública.-II. ¿Requisitos formales de la designación?: 1. La mención expresa de emplear de la facultad fiduciaria. 2. El papel de la aceptación del beneficiario.-III. Revocabilidad o irrevocabilidad del instrumento.

 
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  1. INSTRUMENTOS PARA LA EJECUCIÓN DE LA FIDUCIA SUCESORIA

    Aunque el tenor de la ley plantea el testamento o la escritura pública como una disyuntiva facultativa para todos los fiduciarios-comisarios, deben realizarse algunas precisiones originadas bien por la propia dinámica institucional de esta confianza sucesoria, bien por su coordinación con la la ley 144, integrada en el título de los fiduciarios-comisarios en virtud de la remisión de la ley 285; recuérdese que las decisiones de los fiduciarios-comisarios deben consignarse en escritura pública «siempre que se refiera[n] a bienes inmuebles o afecte[n] a pactos consignados asimismo en escritura pública». Sobre las consecuencias de esa remisión respecto a la forma que regula esta ley 286, me remito a lo tratado en el comentario a la ley 285 (apartado II.4).

    Una segunda precisión, a modo de premisa, se refiere a la palabra «designaciones» de esta ley 286. Pese a su empleo, debe entenderse que tiene un sentido genérico referente a cualesquiera asignaciones o atribuciones patrimoniales que deseen realizar los fiduciarios-comisarios, y no sólo a la estricta designación o nombramiento de heredero o donatario universal. La advertencia viene promovida por el cotejo con la ley anterior, que distingue entre «designaciones» y otros «actos» o «señalamientos» de los fiduciarios. En virtud de la seguridad jurídica y para evitar una fácil elusión del requisito formal, todas las asignaciones sobre el patrimonio del comitente deben revestir la forma que prescribe esta ley 286. Ahora bien, queda a la interpretación judicial -que hasta la fecha no ha tenido ocasión de producirse- el rigor o flexibilidad con que debe ser apreciado el tenor de la norma, de cara a otorgar validez a atribuciones que no constituyan la designación de heredero o donatario universal y que no revistan la forma prescrita 1.

    Por último, precisamente, esta ley es de derecho imperativo, a diferencia del resto del título, por versar sobre requisitos formales, que el Fuero Nuevo considera ad solemnitatem (ley 18.3, en relación con la ley 281.2; vid. lo expuesto en el comentario de esta última norma, apartado VII).

    1. EL TESTAMENTO

    Esta forma de ejecución de la fiducia, pese al carácter general con que la proclama la ley 286 nunca puede ser empleada por los Parientes Mayores 2 y, sólo marginalmente será empleada por los fiduciarios-comisarios designados para ejercer el cargo de forma conjunta, a través del testamento de hermandad en algún supuesto3. Por tanto, el testamento, como instrumento para ordenar la sucesión del comitente con la elección de los sucesores de éste y medidas adicionales, constituye el cauce natural para el fiduciario-comisario singular y, de forma ordinaria, es muy empleado por el cónyuge fiduciario investido de tal cargo; aunque el Derecho navarro no circunscribe esta forma sólo para el cónyuge, como ocurre en otros Derechos forales 4. Sin embargo, tampoco podrá emplearse cuando el comitente fijó un plazo para la ejecución de las facultades fiduciarias5, que no coincida con el término incierto que supone la muerte del fiduciario.

    El fiduciario-comisario podría optar por otorgar un testamento ad hoc para designar al heredero del comitente (v. gr., cuando su propia sucesión la tenga ya dispuesta mediante un contrato sucesorio) o, lo que es más habitual, emplear su propio testamento para ordenar su propia sucesión y la del comitente. En este caso, el acto testamentario contendrá dos declaraciones de voluntad autónomas sobre dos herencias distintas, en un solo instrumento sucesorio 6. Sin embargo, si el fiduciario dispone de su propia herencia, sin mención de los bienes o la sucesión del comitente, no cabe extender la designación de sus herederos y el resto de sus disposiciones a los bienes del comitente7. La fiducia sucesoria habrá quedado sin ejecutar y la herencia del comitente se deferirá según las reglas de la ley 288. No es, por tanto, preciso que el fiduciario-comisario exprese formalmente en el testamento que ejercita sus cualidades como tal fiduciario, pero sí que se infiera de las disposiciones (sobre todo, al disponer de bienes ajenos, del comitente).

    En cuanto a los tipos de testamentos que puede emplear el fiduciario-comisario para ejecutar la encomienda, están, por supuesto, todos los notariales (abierto y cerrado en sus diversas modalidades: leyes 188 y 193), pues entran sin problemas en un entendimiento amplio del concepto de «escritura pública» (cfr. la raíz del problema en la ley 144.2 y en la explicación ofrecida en el comentario a la ley 285). Cuando la fiducia sucesoria comprenda bienes inmuebles o se refiera a pactos consignados en otra escritura pública (ley 144.2; lo cual, por una u otra vía sucederá en la mayoría de los casos), parece que deberían quedar excluidos como cauces formales válidos el testamento ante párroco (ley 189), ante tres testigos (ley 190) y el ológrafo (ley 193). La eficacia de la disposición fiduciaria en los dos primeros instrumentos podría salvarse apelando a las circunstancias excepcionales que concurren en ellos, en inminente peligro de muerte, y con la finalidad de evitar la extinción de la fiducia, existiendo declaración del fiduciario en forma testamentaria 8. En cambio, no concurre en el testamento ológrafo igual elemento de excepcionalidad, amén de acumular algunos peligros que lo desautorizan para servir a la designación fiduciaria; a saber, el permanecer oculto a los beneficiarios, incluso tras el fallecimiento del comisario, o desconocerse su misma existencia, lo cual puede originar una designación de herederos por los Parientes Mayores o la apertura de la sucesión legal (ley 288), con la problemática aparición ulterior del testamento ológrafo; y también la posibilidad de que quede revocado con su mera destrucción. Por todo lo cual, en los supuestos reseñados (cfr. ley 144), el fiduciario-comisario no puede valerse del testamento ológrafo para cumplir su función. Además, para la desginación del heredero del comitente tampoco es posible emplear ni el codicilo 9 ni la memoria testamentaria, debido a que en estos instrumentos no está permitida la institución de heredero ni su modificación (leyes 195 y 197 F.N.).

    El segundo cauce instrumental permitido por el Fuero Nuevo para esos fines es la escritura pública. Dentro del concepto que el Reglamento Notarial otorga a esta forma, continente de una manifestación de voluntad, la del fiduciario en este caso, cabe comprender una serie de actos o negocios jurídicos, que pueden tener por fin exclusivo cumplir la fiducia (donaciones) o bien tener un contenido más amplio en el que se engasta el ejercicio de las facultades fiduciarias (capítulos y contratos sucesorios); por supuesto, siempre que se trate de una escritura pública para otros fines (v. gr., una compraventa), el fiduciario-comisario podría aprovechar ese cauce para insertar su declaración de voluntad. Pero centrémonos en las tres fórmulas más empleadas.

    - En primer lugar, la escritura pública puede ser otorgada con el solo fin de contener las designaciones de los fiduciarios; tal es el supuesto del acuerdo tomado por los Parientes Mayores 10 o por la pluralidad de fiduciarios-comisarios designados; y puede ser la forma empleada por el fiduciario singular en un acto formal cuyo contenido abarca más complejidad que una simple donación en muchos casos.

    - En segundo lugar, la escritura pública en la que se contienen unos nuevos capítulos matrimoniales (normalmente del elegido como sucesor del comitente) o un contrato sucesorio son cauces adecuados para dar cumplimiento a estas facultades, de igual manera que el comitente hubiera podido ordenar la sucesión en sus bienes por esta vía. Encaja perfectamente esta escritura con el esquema familiar y sucesorio tradicional en Navarra y con el hecho de que «los pactos sucesorios pueden contener cualesquiera disposiciones mortis causa a favor de los contratantes, de uno de ellos o de tercero, a título universal o singular, con las sustituciones, modalidades, reservas, cláusulas de reversión, cargas y obligaciones que los otorgantes establezcan. La institución podrá hacerse determinando en el propio pacto las personas llamadas a la herencia».

    - En tercer lugar, la donación es una de las formas más empleadas (si no la que más, al menos en actos inter vivos) para dar cumplimiento al encargo fiduciario, con el fin de consumar la transferencia inmediata de todos los bienes o de alguno de ellos. Donación que, para ser valida, en virtud de esta ley 286 inexorablemente deberá revestir la forma de escritura pública. El donante es el causante y no el fiduciario, de igual forma que, empleando el símil con la sustitución fideicomisaria (más que válido por la analógica facultad que reconoce la ley 236 del Fuero Nuevo), el fideicomisario hereda al fideicomitente y no al fiduciario; lo cual es importante en esta donación como acto de ejecución de la fiducia sucesoria a efectos fiscales, de causas de revocación de la donación, etc. Esta donación podrá ser pura, remuneratoria, modalizada o con cualquier otra limitación 11; de hecho, supone un medio adecuado para obtener algún tipo de contraprestación, personal o económica, en beneficio propio o de tercera persona, como, por ejemplo, los hermanos del donatario 12. La donación podrá ser singular, tanto inter vivos como mortis causa, o bien universal 13, en cuyo caso no sólo deberá otorgarse en escritura pública, sino que además deberá cumplir los requisitos formales específicos, como la descripción de los bienes, el inventario o la asistencia de dos testigos (leyes...

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