Laudatio

Autor:Guillermo Portilla Contreras - Fernando Velásquez Velásquez
Páginas:13-30
 
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LAUDATIO
Perfecto Andrés Ibáñez: Un juez universalista,
garantista, e ilustrado para la democracia
1. FORMACIÓN PROFESIONAL Y OBRA ACADÉMICA
La trayectoria de Perfecto ANDRÉS IBÁÑEZ –en el ámbito asociativo, jurisdic-
cional y doctrinal– se caracteriza por una coherencia absoluta con los principios
que siempre consideró innegociables: el garantismo, la imparcialidad e indepen-
dencia judicial y una democracia real. Nunca se apartó de ese camino ni defraudó
a los que lo conocimos a través de su Introducción a “Magistratura Democrática”,
en el libro Política y Justicia en el Estado Capitalista (Fontanella, Barcelona, 1978); o
en aquel artículo: “Notas para una posible reforma democrática de la justicia” (en
Sistema: Revista de Ciencias Sociales, n.º 17-18, págs. 111-124), o, en fin, en su traduc-
ción del eterno: Democracia autoritaria y capitalismo maduro de Luigi Ferrajoli y Danilo
Zolo (Ediciones 2001, Barcelona, 1980).
Un activista de los derechos fundamentales, intelectual con un pensamiento
jurídico crítico, para quien la aplicación del Derecho en una sociedad desigual
exige la única revolución factible: el ejercicio efectivo de los derechos fundamen-
tales constitucionales y, al unísono, una transformación del Derecho que proteja
a los más débiles. Objetivos que puso en práctica desde su ingreso en 1974 a la
Escuela Judicial y a Justicia Democrática (organización antifranquista que aboga-
ba por un Derecho democrático, la independencia del Ministerio Fiscal respecto
al Ejecutivo, un proceso penal con todas las garantías, etc.). Como miembro de
Justicia Democrática, relata FERRAJOLI, viajó en los años setenta a Italia, donde
mantuvo un contacto muy estrecho con Magistratura Democrática (Jueces para la
Democracia, N.º 90, p. 26). Posiblemente, como él mismo ha reconocido, una de sus
principales fuentes de inspiración en “asuntos relativos a la reflexión político-cultu-
ral desde la izquierda sobre el modo de ser ideal-constitucional de un poder judicial
y a la puesta en práctica de tales principios”.
En aquellos años –1973, 1974–, el debate en Italia se centraba en la viabilidad
del “L´uso alternativo del diritto”, concretamente, en la necesidad de interpretar los
preceptos penales del Código Rocco con arreglo a los derechos fundamentales
constitucionales. Sin embargo, no resultó fácil, pues un sector conservador mayo-
ritario de la judicatura italiana, siempre insumiso a la Constitución, desarrollaba,
como subraya ANDRÉS IBÁÑEZ, una política de sabotaje a la Constitución demo-
crática para mantener la legislación fascista. Fue un debate duro y vibrante en el
que participaron Pietro BARCELLONA, Giuseppe COTURRI, Luigi FERRAJOLI,
Franco BRICOLA, Alessandro BARATTA (estos dos últimos sostuvieron una discu-
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sión histórica en la Revista La Questione Criminale, que reflejaba dos posiciones ideo-
lógicas antagonistas).
En ese contexto, Magistratura Democrática defendió la idea de una jurispru-
dencia alternativa inspirada en la Constitución de 1948, analizando asuntos que
hasta ese momento eran despreciados por doctrina y jurisprudencia: contamina-
ción, accidentes laborales en fábricas, etc. En definitiva, se generó una jurisdicción
que defendía los intereses generales de los ciudadanos frente al otro sector que pro-
tegía al poder sin respetar la Constitución. Pues bien, fue ANDRÉS IBÁÑEZ el que
trasladó ese debate a España, y no solo se planteó en el seno de Justicia Democrática
sino en el ámbito doctrinal, fundamentalmente en el de la Filosofía del Derecho,
dando lugar en 1978 al libro: Sobre el uso alternativo del Derecho (Fernando Torres,
editor, Valencia. 1978) en el que participaba junto al añorado Nicolás María LÓPEZ
CALERA y a Modesto SAAVEDRA LÓPEZ.
En cierto modo, puede hablarse de un paralelismo entre la evolución de la
jurisprudencia alternativa en Italia y España. Se hace referencia al momento en que
se pretendió minimizar el papel del uso alternativo. Esto acontece cuando un sector
de la izquierda italiana realizó un pacto con la Democracia Cristiana, estimando
entonces que el uso alternativo del derecho carecía de sentido. El propio Pietro
BARCELLONA (autor del concepto) y el PCI hablaban de una noción superada
ante la hegemonía de la clase obrera y la presencia de nuevos instrumentos capa-
ces de expresar tal supremacía. Todo cambió, ya no interesaba una interpretación
alternativa conforme a la Constitución, sino la fase de producción del Derecho que,
se suponía, estaba en sus manos. Ante este ¿inesperado? giro, Perfecto ANDRÉS
IBÁÑEZ se mantuvo inflexible: “…existen cada vez más amplios movimientos so-
ciales que no acaban de reconocerse en la izquierda histórica y para los que la co-
rriente mayoritaria de MD no quisiera ver cerrado el camino de las instituciones y
en concreto de la judicial”.
Curiosamente, en España, en los años ochenta, también se cuestionó desde
instancias conservadoras y socialistas, el déficit que suponía, respecto al principio
de legalidad, el uso alternativo del derecho. Un arma eficaz contra la dictadura,
pero irrelevante y hasta peligrosa cuando se cuestionaba la legitimidad de una legis-
lación democrática. Tal como ocurrió en Italia, donde MD cuestionó la legislación
de orden público, ANDRÉS IBÁÑEZ fue el autor intelectual (aunque no aparezca
en su curriculum) del libro: Seguridad ciudadana. Materiales de reflexión crítica sobre la
ley Corcuera (Trotta, 1993, Jesús Fernández Entralgo, Guillermo Portilla Contreras y
Javier Barcelona Llop) en el que se plantea la inconstitucionalidad de diversas figu-
ras de la Ley Orgánica sobre protección de la seguridad ciudadana de 1992.
Similar fue el final de Justicia Democrática; tras la aprobación de la Constitución
triunfa la idea de que en la democracia no tiene sentido una organización judicial
antifranquista y se tiende a crear una única asociación de jueces, eso sí, en la que
converjan las diversas corrientes ideológicas. De ese modo, nació la Asociación de
la Magistratura que culmina, como era de esperar, dominada por el sector más con-
servador de la judicatura. En 1983, dentro de esta asociación, surge la corriente de
opinión “Jueces para la Democracia” y Perfecto ANDRÉS IBÁÑEZ se convierte en
su representante dentro del Consejo General del Poder Judicial y en redactor del

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