Un juicio justo: la especificacion del juicio legal en la filosofia juridica analitica, la hermeneutica iusfilosofica y la teoria de la ley natural.

Autor:Orrego Sánchez, Cristóbal
Cargo:ESTUDIOS
 
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Resumem: El artículo reflexiona sobre la especificación deljuicio "conforme al derecho" como juicio justo por criterios legales y morales. La evolución de la filosofia jurídica desde la tesis de que el juicio justo del juez debe fundarse solamente en fuentes legales bacia la constatación de que tal juicio no es posible exige que la teoría analítica del derecho, la filosofia jurídica hermenéutica y la teoría del derecho natural se complementen para evitar el irracionalismo nihilista.

Palabras clave: Ley natural, jurisprudencia analítica, hermenéutica, justicia.

A justjudgment: the specification of the legal judgment in analytical jurisprudence, hermeneutic legal philosophy and natural law theory

Abstract: The article reflects upon the specification of the judgment "according to the law" as a just judgment according to both legal and moral criteria. The evolution of legal philosophy from the legalistic tenet that the just judgement by the judge ought to be grounded only in positive legal sources to the realization that such a judgement is impossible demands that the analytical theory of law, hermeneutic legal philosophy and natural law theory supplement each other in orderto avoid nihilist irrationalism.

Keywords: Natural law, analytical jurisprudence, hermeneutics, justice.

Anthony Kenny afirma que "una gran parte de la filosofia moral puede ser considerada como un intento de descubrir o establecer cuáles son las diferencias específicas relevantes entre las acciones humanas" (1). La filosofia del derecho "es de alguna manera la más humilde, la más baja de las ramas de la filosofia" (2). Por eso exige "investigar y adoptar posiciones en los ámbitos y niveles más altos de la filosofia práctica, y para qué decir de la epistemología y de la metafísica que la filosofia práctica en parte presupone y en parte informa" (3). A la inversa, puede valer la pena para la ética en general observar cómo algunas corrientes de la filosofia jurídica han recuperado la tesis tradicional de que el acto justo se específica por referencia a criteriosa la vez legales y morales.

El objetivo de este estudio es reflexionar sobre cómo el juicio "conforme al derecho" se especifica como juicio justo por criterios legales y morales. Se propone que la teoría analítica del derecho, la filosofia jurídica hermenéutica y la teoria del derecho natural han de complementarse para evitar el irracionalismo nihilista. La primera sección esboza el marco conceptual constituído por el problema de la especificación del acto humano en general. Después se describe el ideal ilustrado del derecho y su extremo en el positivismo jurídico legalista (sección 2). Enseguida se muestra que una parte de la filosofía jurídica actual recupera la función jurídica de la ética (sección 3). Finalmente, se defiende como adecuada la congruencia entre esas orientaciones y la concepción clásica de la ley natural para evitar el nihilismo (sección 4).

  1. LA ESPECIFICACIÓN Y LA INDMDUACIÓN DEL ACTO JUSTO

    E1 juicio práctico del juez que discierne lo que le es debido a una persona muestra de manera paradigmática la correlación entre la especificación del acto justo y la individuación de un acto concreto como acto de justicia. El mismo juicio del juez es un acto especificado bajo el género de la justicia: es ya una forma de dar a cada uno lo suyo, al reconocérselo.

    La relación entre especificación e individuación de los actos humanos se da en todos los ámbitos de la vida práctica. La especificación del acto es su demarcación como tipo, como clase de acto considerado en general, y realizable en los actos individuales. La especificación exige un criterio de demarcación, es decir, una regla sobre la relevancia de los rasgos que se consideran aptos para la generalización. La individuación, por su parte, requiere identificar, en el acto individual, los rasgos que corresponden a la especie. Toda individuación supone una subsunción del caso bajo la regla, del individuo bajo la especie. Por eso, el conocimiento de lo bueno y de lo malo como géneros supremos del orden moral es el mínimo discernimiento práctico necesario, que corresponde al primer principio del orden práctico: bonumfaciendum. Cualesquiera otros discernimientos en el orden moral implicarán demarcar tipos de bondad y de malicia. Así se subdividen los géneros morales de acuerdo con las diversas materias sobre las cuales la razón práctica establece un orden hacia el bien. Las diversas virtudes y los vicios se especifican como géneros morales próximos de los actos humanos (4).

    Dentro de este marco conceptual, el juicio justo es un tipo especial de acto humano que versa sobre la determinación de todos los otros actos humanos. E1 juicio justo discierne los actos en cuanto caen bajo la especie de la justicia, si hablamos del acto de juzgar en su sentido paradigmático: el juicio sobre el acto exterior que afecta a otros. Análogamente, el juicio justo discierne los actos en cuanto caen bajo cualquiera otra especie moral, si nos referimos del acto de juzgar en ímbitos no jurídicos: juzgar sobre lo valiente, lo moderado, etc. Todos emitimos juicios prácticos de estos tipos. No obstante, donde más se exige arribar al juicio justo es en el juicio de los jueces que, como autoridades públicas, deben velar por el orden de la convivencia pacífica. Tal es el caso central del juicio justo. En este caso central se advierte --precisamente por el carácter institucional, público--que el juicio justo implica a la vez sumisión a principios de justicia y a criterios convencionales. E1 sometimiento del juez a los principios de justicia no significa, por tanto, liberar a los jueces de la sujeción a las leyes. Son muy pocos los actos que pueden caracterizarse como justos o injustos simpliciter sin conocer las leyes de la comunidad política. La síntesis de Tomás de Aquino exige una apertura hacia todos los criterios de especificación del acto justo: la surnisión de los jueces a las leyes, pero también su deber de aplicar la ley natural; la obligatoriedad de las leyes promulgadas por el príncipe, pero también su derogación por la costumabre; el deber de obedecer a los gobernantes, pero antes a Dios (5). La filosofía moral clásica exigía integrar criterios disímiles en la especificación del acto justo (6), lo cual se torna problemático cuando los contenidos de la ética tradicional y su carácter categórico se desligan de una concepción teleológica sobre la plenitud humana (el hombre tal como es cuando alcanza su telos) y de su respaldo teológico por unos mandamientos divinos categóricos (7). E1 intento moderno de superar esta situación crítica de disgregación del mundo moral por falta de cosmovisión y de unidad religiosa se apoya en la soberanía de la razón (universal) por sobre toda tradición religiosa (particular) y en la soberanía de la ley (positiva) por sobre cualquier concepción sobre lo justo (natural) (8). El ideal del Estado de Derecho se entiende como sumisión absoluta a la ley positiva, que puede describirse y aplicarse sin necesidad de recurrir a valoraciones morales o religiosas. La era clásica de ese legalismo implica una extremada y rígida simplificación de las fuentes que permiten especificar el juicio justo.

  2. EL IDEAL ILUSTRADO DEL JUICIO JUSTO: LEGALIDAD ESTRICTA Y LEGITIMIDAD JUDICIAL

    Desde el siglo XII la ciencia del derecho creó el Jus commune, que coexisúa con los derechos locales, y que admitía, además, que la ley divina positiva y la ley natural eran aplicables en el foro. Un testimonio a favor de esta riqueza o densidad constitutiva de lo jurídico nos lo da Jean Bodin, el inventor del concepto moderno de soberanía. É1 se sintió impulsado a decir que el príncipe soberano (legibus solutus) estaba sometido a "la ley divina, la ley de la naturaleza, y el derecho común del pueblo" (9). Bodin afirma respecto de una constitución específica: "Este poder es absoluto y soberano, porque no está sujeto a otra condición que obedecer lo que la ley de Dios y la natural mandan" (10). Y más adelante:

    "En cuanto a las leyes divinas y naturales, todos los príncipes de la tierra están sujetos a ellas y no tienen poder para contravenirlas, si no quieren ser culpables de lesa majestad divina. [...] Por eso, el poder absoluto de los príncipes y señores soberanos no se extiende, en modo alguno, a las leyes de Dios y de la naturaleza' (11).

    Mas los cambios religiosos, filosóficos y políticos, a partir, sobre todo, del siglo XVI, desembocaron en la formación de la mentalidad jurídica ilustrada. Según Helmut Coing, la Ilustración

    "considera como única fuente del derecho a la ley, que ha sido decidida por los representantes de los ciudadanos. Con su pensamiento sobre un orden social racional es incompatible la idea de un derecho que sea creado por la ciencia y la jurisprudencia. Un sistema semejante daría a algunas personas un poder injustificado. Además haría imposible para el ciudadano conocer su derecho. A lo que la Ilustración aspira es más bien a una reunión de rodas las reglas del derecho en una ley completa. Con eso la codificación del derecho llega a ser el ideal de la política jurídica" (12.)

    El resultado de la nueva filosofia fue una doble separación: del derecho natural respecto de la teología y la autoridad divina, por una parte, y del derecho positivo respecto del derecho natural, por otra, aunque la mayoría de los autores no negasen directamente ningtma de las esferas que pasan a ser "extrajurídicas". Los códigos promulgados desde tines del siglo XVIII impulsaron definitivamente la mentalidad legalista exegética. E1 intérprete no puede crear derecho ni dejar sin apficación una regla legal. "Quien interpreta es el esclavo de la ley" (13.) El objetivo de la interpretación es determinar el pensamiento del legislador histórico ("la pensée du législateur") y hacerlo valer. La interpretación se refiere exclusivamente al texto de la ley, que no debe ser ulteriormente investigado cuando es claro; que debe ser clarificado, si es necesario...

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