José-Luis Mezquita del Cacho, Notario

Autor:Juan-José López Burniol
Cargo:Notario de Barcelona
Páginas:22-27
 
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Está escrito: si quieres conocer a un pueblo o a una persona, cuenta su historia. Ella nos proporciona siempre las razones profundas de sus actitudes y las justificaciones de muchos de sus actos. Así intentaré hacerlo ahora, proporcionando algunos datos de la historia personal de quien fue nuestro compañero, el Notario de Barcelona José-Luis Mezquita del Cacho, al objeto de dibujar mejor su perfil profesional y humano.

José-Luis Mezquita del Cacho -según los datos que figuran en el libro Els degans, excelente obra de Laureà Pagarolas y Lluïsa Cases- nació en Madrid el 17 de noviembre de 1928. Era hijo de Emilio Mezquita Altimiras, militar, y de María del Carmen del Cacho Pastor. Su padre, natural de la capital de España, fue militar por destino familiar, como también lo fue un hermano suyo, José, muerto en Cuba en 1897. Provenía de una familia acomodada y era hijo de Vicente Mezquita y Paús, Coronel de Ingenieros muerto en Madrid en 1911. Debe destacarse que Emilio Mezquita, hombre adelantado de ideas, fue un militar culto y demócrata. Fiel al Gobierno legítimo de la Segunda República tras la sublevación del 18 de julio de 1936, tuvo que marcharse de Madrid al hacerlo las instituciones del Estado -a fines del mismo año- y refugiarse en Valencia junto con su familia. Murió antes de acabar la Guerra Civil y dejó viuda y dos hijos vivos de los cuatro que había tenido: el pequeño, José-Luis, entonces aún un niño, y su hermano mayor, de nombre Emilio, como su padre, que había nacido en 1916 y que participó activamente en la guerra, alcanzando a los veintitrés años la graduación de Capitán de Carabineros. El notorio posicionamiento político del padre y del hermano, este último condecorado por la República en enero de 1939 y, después, hecho prisionero y condenado a muerte por haber combatido en defensa de aquella, motivaron que, acabada la guerra, la familia sufriera fuertes represalias y que el precio de su salvación fuera, en cierta manera, su total ruina económica. La madre quedó entonces, por tanto, al frente de la familia. Carmen del Cacho había nacido en Castellón de la Plana, en el seno de una familia culta y acomodada, y era una persona dotada de una fuerte personalidad y de una gran inquietud intelectual. José-Luis recordaba siempre su interés por la política y los acontecimientos sociales, así como sus excelentes dotes como conversadora y narradora de los hechos que había vivido. Mantuvo en todo momento -al decir

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de su hijo- una actitud progresista. Pero hay que remarcar especialmente, llegados a este punto, que, viuda y represaliada en la posguerra, se volcó del todo en la formación de sus hijos, en los cuales se apoyó, al mismo tiempo que influía decisivamente en su carrera profesional y vital.

Un inciso quisiera hacer en este punto acerca del posicionamiento ideológico de José-Luis Mezquita, invariablemente sostenido con fidelidad ejemplar a lo largo de toda su vida. Recuerdo que, al ingresar yo en el Notariado, en 1971, era sabido que José-Luis Mezquita era un hombre de izquierdas, lo que -dada su condición de conocido y reconocido Notario de Barcelona, que había culminado una carrera rápida y exitosa- era visto por muchos de sus compañeros como una excentricidad del personaje. Nada más lejos de la realidad. En José-Luis Mezquita, su ideología política socialista era heredada, había sido macerada por el sufrimiento de la represión y había sido consolidada -eso sí- por su propia visión del mundo y de las cosas, fruto de su experiencia vital, de su estudio y de su reflexión. Todo ello amasado con aquellos ingredientes sin los que cualquier idea es estéril: un sentimiento de solidaridad humana y una vocación de justicia universal. Así lo comprendí claramente un día en que el propio José-Luis me comentó, con emoción contenida, los viajes que realizó, de niño y adolescente, acompañando a su madre, que venía periódicamente a Barcelona para vender, siempre a la misma compradora -una aristócrata catalana-, las joyas familiares con cuyo precio pudo sufragar los gastos domésticos -incluidos los provocados por las oposiciones de los hijos- durante aquellos años de plomo. Recordaba José-Luis con gratitud la delicadeza de la compradora, que, pasado el tiempo, acudió sin saberlo a firmar un día a su despacho, y a la que pudo agradecer de palabra su discreción cortés y su invariable buen estilo.

Sigamos con la narración. Emilio Mezquita del Cacho, el hermano mayor, se licenció en Derecho una vez liberado de la cárcel, pero tuvo que renunciar -por su historial político- a la carrera diplomática y a la cátedra de Filosofía del Derecho, que fueron sus primeras vocaciones. Siguiendo el consejo materno, preparó notarías, porque estas oposiciones seguían teniendo la fama de limpias y su expediente político no tenía que pesar en ellas. De esta manera, fue Notario y, después de varios destinos, se estableció en Valencia, donde murió, todavía joven, tras una larga enfermedad. La muerte del hermano mayor supuso un fuerte golpe para José-Luis, huérfano de padre desde muy pequeño.

En José-Luis Mezquita, su ideología política socialista era heredada y había sido consolidada por su propia visión del mundo y de las cosas, todo ello amasado con aquellos ingredientes sin los que cualquier idea es estéril: un sentimiento de solidaridad humana y una vocación de justicia universal

No quisiera dejar de resaltar un hecho: que un antiguo Capitán de Carabineros condenado a muerte tras la derrota, que no pudo ni pensar por aquellos años tremendos en ser Diplomático o Catedrático de Universidad, pudiese hacer con éxito oposiciones a notarías dice mucho en favor del Notariado, este viejo cuerpo en el que existen muchas más cosas dignas de admiración que de desdén, que ha sido un auténtico ascensor social gracias al que jóvenes sin otro capital que su talento y su voluntad podían aspirar a todo, y que tan señalados servicios ha prestado y presta a la comunidad a la que se debe. Y un dato a retener: Emilio y José-Luis Mezquita fueron notarios, en parte, porque era esta la salida más franca que tuvieron entonces, concorde con sus cualidades y ambiciones. ¿Hubiese sido Notario José-Luis sin la opción previa de Emilio? Tal vez no. Es imposible saberlo. Pero, en cualquier caso, su decisión honra al Notariado que les abrió sus puertas.

José-Luis Mezquita estudió el bachillerato en Valencia, donde también se licenció en Derecho de manera brillante y con premio extraordinario. Muchos años después, se doctoró por la Universidad de Barcelona, en 1988, con una tesis que se publicó al año siguiente con el título Seguridad jurídica y sistema cautelar. Este trabajo obtuvo el Premio Falguera de aquel año y se convirtió en una de sus obras cumbre. Yo diría que es la obra de su vida: la aportación doctrinal española más importante en su campo -la seguridad jurídica preventiva privada- de la segunda mitad del siglo XX. Piénsese por un momento desde cuándo se habla de seguridad jurídica preventiva privada y se advertirá de inmediato que es desde el momento en que José-Luis Mezquita puso en circulación esta terminología, ya existente pero infrautilizada.

José-Luis Mezquita decidió preparar oposiciones...

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