Introducción: el trabajo, objeto poético

Autor:Luis Enrique de la Villa Gil
Cargo del Autor:Catedrático Emérito de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad Autónoma de Madrid. Presidente Honorario de la Asociación Española de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. Abogado, Socio de Roca Junyent.
Páginas:25-93
RESUMEN

1. El trabajo aflictivo - 2. El trabajo de la tierra - 3. El trabajo de los animales sometidos - 4. El trabajo en las aguas - 5. El trabajo mercancía - 6. El trabajo de los débiles - 7. El trabajo de los fuertes - 8. El trabajo gustoso - 9. El trabajo enamorador - 10. Los sin trabajo ¿un futuro sin imaginación?

 
ÍNDICE
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... cuando era joven, y me embriagaba con ilusiones de que hoy me río, soñé ser dueño de grandes tierras ...

¡ya tengo un trozo de tierra mío!

Carlos Fernández Shaw (1865-1911) ¡Beati Possidentes!, de La Vida loca, 1909.

... un poeta no cumple su oficio si no cambia el nombre de las cosas ...

Nicanor Parra Sandoval (Chile, 1915).

1. El trabajo aflictivo
1.1. Historia del trabajo

Cientos, miles, millones de años de universo y de piedra, de piedra que dura por ser dura. Un millón de años de trabajo duro por ser trabajo,

... la historia se condensa en patios turbios y pasillos, y números, y nombres. ni una brizna de hierba: piedra sólo1 ...

Luis Álvarez Piñer2

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Ese trabajo cuya historia está grabada en la piedra

... la piedra tan enfática y mentida, la piedra, carne de los grandes ídolos, decidida agonista de la muerte con escudos, banderas y linajes. Emblemas o ficciones de la historia, mascarada de las suplantaciones, pasto fértil de años y de siglos3 ...

Miguel García-Posada4La historia del trabajo de los hombres, sin nombres ni apellidos,

... estos brazos que hunden en tu seno su prestancia viril no han dejado en la piedra de los tiempos un solo nombre inscrito ... el anonimato más ritual que va de la alborada al vespertino lucero vigilante, aquí se entierra.

Y sólo queda un hombre cada noche, si es verano al frescor de sus vergeles, si es invierno a la lumbre de su hogar, que apenas sabe nada más que eso: arar, sembrar, trillar, sudar, dormirse.

Y entre cuyas arrugas se nos veda la antigüedad sagrada5 ...

Juan Gil Albert6Porque la dureza de trabajar es la dureza de vivir

... es un trabajo duro recoger cada día con el cuenco de mis manos la luz del amanecer7 ...

Ángela Vallvey8

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Y cuando el trabajo acaba, todo vuelve a ser piedra

... dura como el agua dura.

Raíz de ti misma, en éxtasis perenne la piedra perpetua la piedra, imagen pura, y la idea de piedra se nos torna madura9 ...

Josep Palau I Fabre10

1.2. El dominio de los poderosos

Dicen que los dioses castigaron a los hombres, pero

... trabajar no es castigo de "dioses", lo inventaron los hombres para explotar a otros ...

Volviéndonos

Hércules a los pies de una Onfala de apellido Dinero11 ...

Heradio González Cano12

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La organización social trae consigo la injusticia

... en este tiempo los señores corrían a Castiella.

Los mesquinos labradores pasaban grant mansiella los algos les tomaban por mal o por codiçia.

Las tierras se ermaban por mengua de justiçia13...

Rodrigo Yáñez14Y, a partir de entonces, nadie puede seguir las inclinaciones de su voluntad

... si yo nací campesino si yo nací marinero,

¿por qué me tenéis aquí, si este aquí yo no lo quiero15 ...

Rafael Alberti16Perdiéndose en el aire los lamentos,

... que las manos tengo blandas del broslar no nací para segar17 ...

La sociedad capitalista, dividida en quienes mandan y quienes obedecen, obliga a que el trabajo subordinado sea diverso

... hay gentes que trabajan el hierro y el cemento; las hay dadas a espartos, o a conservas, o a granos, o a lanas, o a anilinas, o a vinos, o a carbones,

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las hay que sólo charlan o ponen telegramas, mas sirven a su modo; las hay que entienden mucho de amiantos, o de grasas, de prensas, celulosas, electrodos, nitratos; las hay, como nosotros, dadas a la madera, unidas por las sierras, los tupis, las machihembras, las herramientas fieras del héroe prometeico que entre otras nos concretan la tarea del hombre con dos manos, diez dedos 18 ...

Gabriel Celaya19Estos trabajos consisten en hacer cosas para que otros las disfruten

... sois la flor de los hombres honrados, la nata de los que trabajan por un jornal y tienen las manos encallecidas noblemente.

Casta de poetas, pequeños dioses constructores de los refugios que nos cobijan de la lluvia y de la nieve; de las chozas en que nacemos, copulamos y morimos20 ...

Celso Emilio Ferreiro21Y reina la aceptación de lo inevitable, lo mismo en la urbe

... el albañil no lucha, no temáis, por ser banquero y engordar.

El sabe que no es posible

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un mundo de banqueros sin albañiles22 ...

José Luis Almunia23Que en el campo

... huele a pan y anís, a humo de horno y a lumbre de cera, a espliego y membrillo, a tiesto de albahaca. Huele a pobreza24 ...

Dionisio Ridruejo25

1.3. La fatiga se come cualquier cuerpo

Y poco a poco

... se hunde en sí misma la persona, deshecha, se desmiga en un montón de arena, se retira la conciencia para emerger la lija en los ojos, el clavo en las rodillas, el plomo por las manos que se hinchan, virilidad perdida, la sensación de los sentidos desprovista de reacción libertadora que camina y crea, deja, fructifica26 ... [porque] ... ... estás en tu batalla, en mi batalla.

No es hora de descanso aún.

El pan que nos comemos sabe a sangre; en la harina del trigo hay algo nuestro,

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y pobres hombres vivos que se duelen con la espalda encorvada de gravitar a tierra27 ...

Ramón de Garciasol28Fatiga acumulada, agotadora pues

... sube de la tierra, este cansancio de caminos.

Sobre mi espalda pasan los senderos que se recorren desde siglos ...

... este cansancio que ahora siento, acaso sea un cansancio muy antiguo29 ...

Leopoldo de Luis30Cantando se disimula

... por ello canta el minero atado con grilletes, y con áspero ritmo la dura labor alivia.

Canta inclinado y apoyado en la cenagosa arena, el que arrastra la lenta nave por corriente adversa, y el que acompasadamente trae y lleva los remos al pecho mueve rítmicamente en el agua los impulsados brazos. Cuando cansado en el bastón se acuesta el pastor o se sienta en la roca, cautiva a las ovejas con cantos de flauta. Se engaña y olvida el quehacer la esclava que canta al tiempo que hila los copos de lana31 ...

Ovidio32

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Pero se cante o no

... el metal no espera: hay que arrancarlo con los dientes, hay que extraerlo con las uñas, para después cambiarlo por una prórroga, por un aplazamiento, por un permítame respirar todavía, aunque sea de noche y siga el aire ausente 33 ...

Gabino-Alejandro Carriedo34Y se busca el calor de las cosas íntimas, pequeñas, no las quimeras, esquivas y desdeñosas

... cuentan que Ulises, harto de prodigios, lloró de amor al divisar su Itaca verde y humilde. El arte es Itaca de verde eternidad, no de prodigios35 ...

Jorge Luis Borges36Breves paréntesis engañosos, umbrales de nuevas desventuras

... paz, recíproco amor, fueron mis días en aquella estación, ¡cándida imagen de la hermosa unidad de la natura! ... ¡engañado de mí!, que en pos sin verla, otra edad de dolor ya, ya asomaba37 ...

Nicasio Álvarez de Cienfuegos38

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2. El trabajo de la tierra
2.1. Primero fue la tierra inculta, luego con mimo cultivada

Durante siglos los hombres comen el azar que da la tierra. Se vive de la tierra y con la tierra también, hasta el final, los frutos al alcance de la mano

... primero fue la Tierra ese fruto que empieza a madurarse las vides cargadas de racimos, las encinas subiendo hasta los ojos de dioses milenarios donde están reflejados los pájaros del tiempo39 ...

María Luisa Mora40La madera sin dueño

... él conoce que el árbol le teme por verdugo y que el gélido invierno precisa de madera.

Él conoce su oficio como al frío de la noche y sabe que en su casa, cuando la helada arrecia, necesita el cobijo del fuego y la esperanza41 ...

Mario Lourtau42Para lo que cada cual necesitase esa madera

... trabajar era bueno en el sur, cortar los árboles, hacer canoas de los troncos.

Ir por los ríos en el sur, decir canciones, era bueno ...

Sobre troncos, la vida, sobre la espuma, cantando las crecientes ... Un hombre de ligeras canoas por los ríos salvajes43 ...

Aurelio Arturo Martínez44

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Tierra maestra, enseñada para dar ciento por uno

... tierra, tu compañía tendremos, tu contacto tibio, húmedo y dulce, hasta ser lo que antaño: un puñado de polvo y de ceniza 45 ...

Josep Mª de Sagarra I Castellarnau46Tierra encantada y de colores

... esta tierra bermeja que ahora toco y descifro es lo único que...

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