Introducción

Páginas:21-27
 
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El objetivo principal de la Introducción en una obra escrita de carácter literario o científico es suscitar la atención del lector a sumergirse en el trabajo que se trate e informarle de antemano del contenido que va a encontrar. Este es, por tanto, el fin de las siguientes líneas convidando a aquél que las lea a introducirse en esta modesta aportación sobre uno de los recursos tributarios autonómicos: el recargo sobre impuestos estatales.

La premisa de la que se debe partir para entender la estructura de las páginas que siguen depende de la naturaleza jurídica del recargo autonómico previsto en el art. 157.1.a) de la CE. Para su determinación, el estudioso cuenta con la referencia que supone la circunstancia de que se ha de establecer sobre'impuestos estatales' de forma que, como tendremos ocasión de ver, compartirá con ellos su fundamento: el hecho imponible. Este elemento caracteriza uno de los recursos de los entes públicos cual son los tributos, de forma que, lógicamente, se puede extender esta naturaleza al objeto de estas páginas.

Esta aproximación a la naturaleza del recargo autonómico también se puede realizar desde un punto de vista abstracto, reforzándose así el argumento anterior. Para ello se parte de un concepto de tributo construido con características en las que la doctrina presenta un mayor consenso como, primero, que se trata, generalmente, de una prestación pecuniaria; segundo, es en favor de un Ente público y, tercero, es un instituto que se ha de establecer por una ley. A estas tres características, estimamos, se ha de añadir una cuarta constituida por la exigencia de que esta figura tenga que responder al principio de capacidad económica.

Esos rasgos del concepto tributo se pueden trasladar al recargo autonómico sin excesiva dificultad. Por un lado, constituye una prestación de carácter pecuniario en favor de un ente público territorial como es la Comunidad Autónoma que, para establecerlo, ha de ejercer necesariamente su poder legislativo, es decir, ha de esta-Page 22 blecer el recurso por medio de una ley. Por otro lado, bien sea a través del tributo base o bien sea por sí mismo, el recargo tributario ha de responder a un principio de capacidad económica1.

Pero si bien el recargo autonómico, examinado desde diversos puntos de vista, tiene naturaleza tributaria, no figura como categoría diferenciada de las que relaciona el art. 26 de la LGT, lo que obliga a concretar -salvo que se concluya, de forma precipitada, que no puede ser un tributo de acuerdo con nuestro derecho positivo-qué clase de tributo es. La respuesta a esta cuestión se construye considerando que el recargo autonómico establecido sobre un tributo previo comparte con él el mismo hecho imponible, siendo este elemento el que permite clasificar a los tributos. En consecuencia, la naturaleza que se derive del hecho imponible del tributo base se puede extender al recargo, permitiéndose, con ello, la clasificación y calificación del recurso.

Ahora bien, técnicamente hablando, no todas las figuras del art. 26 de la LGT son aptas para ser base de un recargo autonómico debido a que no es posible compartir el hecho imponible que las fundamenta. Es el caso de las tasas y las contribuciones especiales en las que ese elemento se construye alrededor de actuaciones administrativas de forma que sólo pueden establecerse en favor de la Administración competente para realizarlas y, en consecuencia, no parece correcto que otro ente, a través del recargo, establezca figuras similares por actuaciones para las que no está capacitado. Así mismo, no es lógico, cuanto menos, que el hecho imponible de esas figuras suponga el devengo de, por un lado, una tasa o una contribución especial y, por otro lado, de un recargo tributario en favor del mismo entePage 23 puesto que no sería otra cosa distinta a elevar el volumen de la carga tributaria que implican las primeras figuras. En este sentido, se muestra cómo el hecho imponible de tasas y contribuciones especiales no es adecuado para ser compartido con otros tributos y, así mismo, como el recargo no puede asumir la naturaleza de tasa o contribución especial.

Excluidos como tributos base del recargo las contribuciones especiales y las tasas, son los impuestos los que se destacan como las figuras aptas para su establecimiento ya que su hecho imponible, como se analiza posteriormente, puede ser compartido por más de un tributo. En consecuencia con lo expuesto, ese recurso propio de las Comunidades Autónomas, objeto de nuestro interés, tiene...

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