Introducción

Autor:Jorge González González
Cargo del Autor:Doctor en Derecho
Páginas:53-62
 
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En un ámbito global, en el seno de la Organización de Naciones Unidas, (ONU), en principio, la preocupación por el agua se insertó en la inquietud general sobre la situación ambiental del planeta. En el año 1972 se inició el primer debate mundial sobre el medio ambiente al publicarse el informe titulado Límites al crecimiento99en el que se relejaba una situación alarmante derivada de múltiples factores, como el aumento de la población y la creciente industrialización, la sobreexplotación de los recursos, la deiciente ordenación de los territorios, la contaminación y agotamiento de los recursos naturales y sus efectos interactivos. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, celebrada en Estocolmo (Suecia) entre el 5 y el 16 de junio del año 1972, trató de llamar la atención de los gobiernos y de la opinión pública sobre la situación y problemática ambiental y dio lugar a la adopción de la Declaración de Estocolmo100, en la que se realizó una manifestación de principios básicos en defensa de la naturaleza. Dentro de estos principios se ponía de maniiesto la importancia de una buena gestión del agua para conseguir el objetivo del llamado desarrollo sostenible, concepto de gran actualidad en cuanto que esencial en las políticas medioambientales presentes y futuras101.

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La primera gran reunión mundial en la que el agua se situó como asunto central fue la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua celebrada en Mar del Plata102(Argentina) en el año 1977. Consecuencia de esta conferencia mundial la ONU lanzó, para el periodo 1981-1990, la denominada Década Internacional del Agua Potable y del Saneamiento Ambiental con el objetivo principal de conseguir que todos los seres humanos accediesen a un agua sana.

En el año 1983 la Secretaría General de la ONU designó a la ministra noruega Gro Harlem Brundtland para crear la Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo103, encomendándole la tarea principal de presentar una Agenda Global sobre la problemática ambiental y sobre las opciones de solución. La Comisión elaboró el informe Nuestro futuro común, también conocido como Informe Brundtland104, publicado en el año 1987, que describe una situación planetaria de crisis medioambiental de cara al futuro105. Este informe destaca el hecho de que el desarrollo económico y la protección ambiental están indisolublemente ligados y describe los cambios necesarios para poder establecer las bases para el desarrollo fundadas en el uso racional de los recursos naturales y en la participación popular en la toma de decisiones106.

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En el año 1992, entre el 26 y el 31 de enero, tuvo lugar una Conferencia Internacional sobre el Agua y el Medio Ambiente en Dublín107(Irlanda) en la que los expertos participantes señalaron que la situación de los recursos hídricos mundiales se estaba volviendo crítica. En la sesión de clausura la Conferencia adoptó la Declaración de Dublín, en la que se hizo un llamamiento para la superación de las tradicionales posiciones de corte preferentemente administrativista y económico en el tratamiento de las cuestiones relacionadas con el agua y para la adopción de un enfoque radicalmente nuevo para la evaluación, el aprovechamiento y la gestión de los recursos de agua dulce108.

En la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, también llamada Cumbre de la Tierra, celebrada en el mes de junio de 1992 en Río de Janeiro (Brasil), se realizó la Declaración de Río109, que expresamente reairma la adoptada en Estocolmo el 16 de junio de 1972 en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano. Además, en esta Conferencia de Río de Janeiro se aprobó la Agenda 21 o Programa 21, un

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plan de acción en el que se pretende establecer de forma detallada la actividad que realizar por los gobiernos, organizaciones internacionales, gubernamen-tales y no gubernamentales, y a otros niveles, para integrar medioambiente y desarrollo. En este documento se establecen los problemas medio ambien-tales y, entre otros aspectos, de modo general, los medios técnicos y tecnoló-gicos, inancieros e institucionales para desenvolver los programas especíicos previstos para su solución. La Agenda 21110situó al agua dulce en el centro del debate sobre el desarrollo sostenible, relanzando la idea de la necesidad de establecer una política mundial del agua, dedicándole al uso sostenible del agua la totalidad de su capítulo 18 y realizando diversas propuestas relacionadas con las necesidades de acción sobre este elemento natural.

En el año 1996, en el seno de la ONU, se creó el Consejo Mundial del Agua111CMA, como organización dedicada a analizar y establecer directrices para la realización de políticas mundiales sobre el agua, con el objeto de dar respuesta a la preocupación internacional sobre la presión ejercida en los recursos hídricos del planeta que, entre otras, formuló la iniciativa llamada Foro Mundial del Agua y que se ha convertido en el mayor evento internacional sobre el agua dulce en el que participan los múltiples sectores interesados, de una u otra forma, en las políticas del agua a nivel mundial.

En deinitiva, la proclamación de buenas intenciones para la solución de los problemas vinculados con el agua dulce y las personas, mediante la ija-ción de loables objetivos en las múltiples declaraciones y reuniones celebradas a nivel planetario, es una constante desde hace décadas sin que se hayan plasmado o traducido en la asunción de compromisos realmente efectivos ni en una mejora global de las situaciones negativas relacionadas con el agua, como se releja, por ejemplo, en el hecho de que, como ya se ha indicado, el objetivo principal de la Década Internacional del Agua Potable y del Saneamiento Ambiental 1981-1990 era el de conseguir que todos los seres humanos tuviesen acceso a agua de calidad en esa década y que ahora, a pesar del tiempo transcurrido, en las últimas reuniones y declaraciones inter-

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nacionales (como las citadas Declaración del Milenio y el Plan de Aplicación aprobado en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de Johannes-burgo) se limitan los objetivos globales a reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de personas que carezcan de acceso a agua potable y servicios básicos de saneamiento.

La mayoría de los derechos ambientales y humanos están deinidos por instrumentos legales internacionales como tratados y convenios. El derecho al agua no debe ser diferente al clima o a la biodiversidad, pues merece un instrumento legal internacional de obligado cumplimiento dedicado a su protección. El derecho al agua es universal e inalienable.

Es necesario aspirar al acceso universal al agua y al saneamiento básico, pues lo contrario sería una violación de nuestra civilización y nuestra moralidad. La falta de un marco legal internacional adecuado representa un obstáculo considerable.

El abastecimiento de agua potable insuiciente e inadecuada implica riesgos, representa un problema constante sobre la salud de la población mundial112.

Las dimensiones de los impactos a la salud, que en nuestras poblaciones supone no tener acceso a agua en buenas condiciones de salubridad, son ya innegables. A pesar de los aportes del progreso cientíico y tecnológico, el agua sigue siendo un problema, por esta razón, en el contexto de la creación de un mundo cada vez más globalizado, no podemos más que adoptar una óptica política para organizar los esfuerzos que conluyen en la satis-facción de esta necesidad básica para todos y cada uno de los habitantes de nuestro planeta.

El agua es uno de los elementos básicos del mundo en que vivimos. La hidrosfera, compuesta por las aguas saladas de los mares y océanos y por las aguas dulces continentales, constituye el soporte fundamental de todos los ecosistemas de la...

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