Intervención notarial y libertad personal y negocial

Autor:Ángel Serrano de Nicolás
Cargo:Director. Doctor en Derecho. Notario de Barcelona
Páginas:3-4
 
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LA NOTARIA | | 2-3/2019 Editorial págs. 3 a 4 3
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Editorial
3/2015
Intervención notarial y libertad
personal y negocial
En estos tiempos de post desregulación, pues la crisis nanciera parece haber calmado
los ímpetus de tantos y de tantas teorías y elucubraciones que solo acreditaban su eciencia
sobre el papel impreso de informes ad hoc o de páginas de libros tan bien elaborados y mejor
presentados como faltos de adecuación a la realidad socio-económica y menos a la condi-
ción humana; de nuevas formas de propiedad, y, sobre todo, de titularidad, en que tan ufana
como apodícticamente se armaba que valía más un trozo de papel (como soporte docu-
mental o simple anotación en cuenta como elemento representativo de un valor mobiliario)
que varias hectáreas en un páramo, aunque luego la realidad haya constatado que el páramo
sigue siendo lo que era y, cuando menos, valía lo que valía (económica, biológica e incluso
sentimentalmente), salvo que pudiera recalicarse que entonces mejor ya no hablar, frente
a esas otras propiedades que cual castillo de naipes –y no obstante todas las auditorías, con-
troles contables, scales, del mercados de valores, etc.- se derrumbaban sin valer ni lo que el
trozo de papel valía (que obviamente es nada); y, como no podría ser menos, de superación
de la vieja realidad del estatus (civitatis, libertatis e familiae), se hace necesario constatar al-
gunas nuevas realidades y, en ellas, la creciente necesidad de intervención del notario como
mejor garante de la libertad individual y, también, de la autonomía privada.
No puede olvidarse que la pretendida libertad de forma es la mejor garantía de que el
“contratante fuerte” imponga su voluntad, tanto en su redacción como en su ejecución (pues
no es gratis la ejecución judicial, ni inmediata, como tampoco la mediación) de ahí que no
solo surja la gura del consumidor, sino que tendrá que llegar el momento que se garantice
la igualdad del “contratante débil” que también puede serlo una PYME o incluso un pequeño
profesional. Lo cierto es que la legislación europea no siempre discurre por estos derroteros,
pero tampoco puede desconocerse que incluso en el derecho codicado –el reejo de una
concepción burguesa de la economía y la sociedad imperante- existen mecanismos y ele-
mentos para alcanzar el equilibrio contractual, singularmente a través de la aplicación de la
buena fe. Al efecto, el negocio jurídico se contemple o no como tal, o incluso se emplee o
no esta denominación en el derecho codicado, lo cierto es que es la mejor expresión de la
voluntad del hombre y de su autodeterminación, eso sí no todos están en la posibilidad de
lograr acomodar su voluntad a las categorías jurídicas adecuadas a unos costes razonables,
que sí ofrece el notariado, que, además, debe asesorar a la parte más débil (v. art. 147 Regla-
mento notarial).
Llegados a este punto, la función notarial –como notariado latino germánico- resulta tras-
cendental en cuanto no meramente fedataria sino por verdaderamente notarial, al serle im-
perativo adecuar la libre voluntad a las pertinentes categorías jurídicas, pues como se ha
dicho –y es notorio- los valores propios del ciudadano son la libertad y la igualdad, y las tres
vías para transmitir la riqueza –así como para ajustar la realidad económica a la necesidad del
ciudadano, que no es solamente consumidor- son el contrato, el testamento y la donación,
y es que hoy como ayer la riqueza todavía –aunque no lo sea en la forma predominante en
que lo era- es la riqueza inmobiliaria, al margen de que se posea a través de sociedades in-
terpuestas, duciarias, etc., pero ahí está el notario, y ahí se tiene que comprobar y acreditar
la titularidad real.
Función notarial imprescindible, pues, sin duda, será necesario ir reformando leyes o inclu-
so dictando otras nuevas, pero, lo cierto, es que la evolución no es ya a través de la reforma
legislativa, pues aunque incesante aún lo tendría que ser más, al ser sabido que no es ya la

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