Los intereses implicados en el Recurso Gubernativo

Autor:Sr. D. José Antonio García Vila
Páginas:243-261
Cargo del Autor:Notario. Magistrado Excedente
RESUMEN

I. Justificación y limitación del tema. II. La petición de inscripción. III. La función registral. III. La calificación del registrador y los tipos de recurso. 1. Desistimiento. 2. La rectificación de errores. 3. El recurso gubernativo contra la denegación a la extensión de un asiento. A. Finalidad. B) El presentante. C. La nota de calificación. D. Las personas interesadas en el recurso.

 
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IJustificación y limitación del tema

Señoras y señores:

Mi presencia en este foro tiene como única justificación mi relación con Plácido Prada a través de la pertenencia a la Comisión Asesora del Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya y su creencia en que mi ánimo discutidor podría ser de alguna utilidad en un centro de debates como este en el que nos encontramos.

En cierto modo Plácido practicó un engaño tranquilo, pues sólo más adelante de lograr nuestro compromiso nos indicó exactamente ante quien debíamos realizar la exposición que abriera paso a una mesa redonda. Este conocimiento provocó una conturbación en mi ánimo porque se hace difícil hablar a un público formado principalmente por Registradores de una materia que en pricipio parecería de carácter exclusivamente registral.

De ahí la necesidad de acotar el tema. La reforma del Reglamento Hipotecario por el Real Decreto de 4 de Septiembre de 1988 en realidad se convierte en una excusa para intentar dilucidar qué intereses están en juego en el procedimiento registral y estudiar ciertos aspectos del recurso, que espero no sean tratados por los otros contertulios/ pues al ser puesto de "jamón en el sandwich" hace difícil saber si he sido pisado o voy a pisar la otra intervención.

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IILa petición de inscripción

Para entrar ya en el tema de la conferencia, imaginemos ya que, como todos los días ocurre, un Procurador, el empleado de una gestoría o de una Notaría entra en el edificio donde está el Registro de la Propiedad y entrega en cierta ventanilla un documento.

Aunque este buen hombre no lo sepa, está realizando un acto formal y solemne que contiene una declaración de voluntad dirigida al Registrador para que se practiquen los asientos correspondientes al título presentado en el Registro de la Propiedad.

Esta declaración de voluntad realizada en forma tácita, pero no por ello menos solemne, es la petición de inscripción. Claro que es difícil imaginar un silencio absoluto del sujeto a la hora de presentar, y lógico es que diga algo así como "traigo esto para que lo inscribas", y "esto" es un flamante mandamiento judicial o una escritura en una bonita carpeta, y entonces nos encontramos ante una petición verbal.

Sea cual fuere la forma de la petición, cosa que ahora sólo nos interesa de pasada, esta petición de inscripción tiene, al decir de la doctrina, una naturaleza jurídica, pero si entramos a estudiar ahora la naturaleza jurídica de esta petición me temo que no llegaremos a término, pues la naturaleza jurídica, en esta materia, se discute de todos y cada uno de los aspectos de este complejo procedimiento que puede llegar a ser obtener una inscripción en el Registro de la Propiedad, y así podríamos discutir de la naturaleza de la función registral, de la función calificadora, del procedimiento registral, del recurso gubernativo, de la resolución que en él se dicte.

Por eso, trataremos este tema más adelante y de modo breve, pues no quiere ser éste el objeto de la exposición.

Si alguien hace una petición, es porque quiere lograr algo, tiene interés en lograr algo, y ahora me refiero no al que presenta el título, que normalmente tiene interés que se lo despachen rápido para cobrar la factura, sino a aquél que deriva intereses del título que presenta.

En la petición de inscripción hay dos intereses concurrentes:

  1. conseguir un efecto jurídico derivado de la fuerza atacante y defensiva que para el titular registral deriva de la inscripción y

  2. conseguir la publicidad de su derecho tal y como ha sido establecido y consta en el título presentado.

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    Este interés, tal y como ha sido expuesto, tiene, en ambas facetas, una naturaleza claramente civil, y así ha sido puesto de manifiesto por la Dirección General desde el comienzo. La resolución de 10 de agosto de 1878 nos dice que "el derecho de exigir la inscripción es un derecho de la naturaleza civil que compete de modo perfecto a las personas que tienen interés en asegurar su adquisición, del cual no pueden ser privadas sin haber sido oídas y vencidas en juicio, salvo el caso en que los Registradores declaren improcedente la inscripción de aquellos títulos". Comoquiera que del último inciso se ocupará mi compañero, seguiré analizando la petición y su interés.

    A mi juicio, esta petición de inscripción es una pretensión dirigida al Registrador como órgano de la Administración encargada de la Publicidad Jurídica Inmobiliaria y que se extiende a:

    1 .La práctica del asiento.

  3. y la correcta extensión del mismo.

    Ambos aspectos de la pretensión de inscripción deben ser adecuadamente diferenciados porque de ellos se derivan consecuencias distintas.

    Tal y como me he expresado parecería que el interés del titular del derecho es de otro carácter que no sea el civil, pero en absoluto es así. Al ciudadano no le interesa la inscripción en sí misma ni el modo de redactar los asientos, como tampoco tiene ningún interés en otorgar escrituras: su interés es exclusivamente poner enjuego del modo más fuerte posible y a un coste razonable un derecho que ha adquirido o terminar el proceso de constitución y adquirir definitivamente el derecho en cuestión. El interés en la inscripción es medial de un derecho civil y tiene por tanto su misma naturaleza. Se me dirá, y con razón, que de la inscripción derivan ciertos efectos que no están ínsitos en el derecho, pero tampoco se podrá negar que el interés concurrente en la inscripción es asegurar el derecho y por ello la inscripción tiene un carácter instrumental respecto del mismo, y reconocer esto no lleva implícito ningún deseo de minusvalorar su importancia, sino de centrar su carácter, lo que nos interesa por lo que luego se dirá.

    Ahora bien, la inscripción se aparece en nuestro derecho no sólo como un derecho, aspecto destacado por la doctrina, sino como un deber. No me quiero referir ahora a los casos de las inscripciones obligatorias, sino al supuesto del desistimiento. Presentar el título a inscripción es un derecho, pero una vez realizado no en todos los casos se podrá renunciar a su ejercicio,Page 246 pues la renuncia no puede perjudicar a tercero (art. 6 Código Civil), y si ese tercero interesado en lograr su inscripción puede en ciertos casos obligar judicialmente a que la inscripción se realice, también el primer titular no puede incondicionalmente retirar su título cuando en el mismo se apoya otro para lograr la inscripción de su derecho.

IIILa función registral

Esa petición se dirige al Registrador de la Propiedad, el cual a continuación debe realizar su trabajo. ¿En qué consiste ese trabajo?. O, dicho con otros términos más técnicos, ¿cual es la función registral?.

A mi juicio, la función registral tiene (y parafraseo a MANUEL DE LA CÁMARA a propósito de la función notarial) un contenido esencial y un contenido accidental y variable. El contenido esencial está integrado por:

  1. la función calificadora, término en el que todo el mundo está de acuerdo, y

  2. la función documental, que a su vez dividiré en documental primaria y secundaria.

    La función calificadora (ligada en su extensión a la intensidad de los efectos derivados de la inscripción) es (y así lo tomo de PEÑA Y BERNALDO DE QUIRÓS) decidir si el hecho del cual se solicita el asiento llega al Registro con los requisitos exigidos para que sea registrable. PEÑA, sin embargo, amplía el concepto, y a mi juicio correctamente, para referirse a la función de determinar y decidir los términos en que el futuro asiento ha de ser redactado. Obviamente no se entrará en el tema de la extensión de la función calificadora, pero sí interesa sañalar que ligada como está a la labor de practicar el asiento, puede darse una limitación de la facultad calificadora a petición de las partes, como señala la resolución de 24 de agosto de 1983.

    La calificación es así el prius lógico de la función documental que le corresponde al Registrador y que es aquélla para la que el Registro ha sido instituido.

    Como he dicho, la función documental la podemos dividir en:

  3. en documental primaria, es decir, extender el asiento,Page 247

  4. y documental secundaria, que engloba la función relativa a la publicidad formal, singularmente la certificación.

    Me interesa ahora la función documental primaria porque está directamente relacionada con la pretensión básica del usuario del servicio registral (terminología hoy al uso).

    Su regulación fundamental se encuentra en el artículo 9 de la Ley hipotecaria y 51 de su Reglamento. En lo que nos interesa, el n° 6 del artículo 51 dice que "para dar a conocer la extensión del derecho que se inscriba se hará expresión circunstanciada de todo lo que, según el título determine el mismo derecho o limite las facultades del adquirente, copiándose literalmente las condiciones suspensivas, resolutorias, o de otro orden, establecidas en aquel. No se expresarán en ningún caso, las estipulaciones, cláusulas o pactos que carezcan de trascendencia real".

    Para unos autores (BLANQUER), el asiento de inscripción se practica a partir del título presentado y el contenido del asiento se compone mediante testimonio del contenido material y sustantivo del título, de forma que la inscripción tiene una naturaleza documental derivativa, ya que, como dice el art. 9 de la ley la firma del Registrador implica "la conformidad de la inscripción con la copia del Título de donde se hubiera tomado".

    Otros autores (CHICO, GARCÍA GARCÍA), hablan con ocasión de...

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