Intención emprendedora

Autor:José C. Sánchez-García - Brizeida R. Hernández-Sánchez
Páginas:113-136
 
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5.-INTENCIÓN EMPRENDEDORA
En el desarrollo del planteamiento sobre lo que consideramos es, o puede ser, la
estructura teórica del emprendimiento indicamos los elementos que subyacen al tema de
la identificación de oportunidades, las actitudes y las creencias. El estudio de las
actitudes en el campo del emprendimiento se ha realizado, principalmente, bajo el
paraguas de los modelos de intención emprendedora (IE).
Al examinar la literatura sobre la IE, surgen dos líneas diferentes de investigación. La
primera proviene de la psicología social, con el fin de analizar los comportamientos en
general y arrojar luz sobre el proceso mental que va de las actitudes y creencias a la
acción efectiva. Dos de las principales contribuciones de la disciplina son especialmente
relevantes para el estudio de la IE: el de Ajzen y Fishbein (1980) y el de Bandura
(1997). Un desarrollo adicional, la Teoría de Ajzen (1991) del comportamiento
planificado (TPB), se ha convertido en una de las teorías más ampliamente utilizada en
la psicología social (Ajzen 2012). La segunda línea, es específica del campo del
emprendimiento (Shapero 1984; Shapero & Sokol 1982; Bird, 1988).
La convergencia de estos dos enfoques se debe en parte a las contribuciones que la
psicología ha hecho al campo del emprendimiento (Shaver & Scott, 1991). El artículo
de Krueger y Carsrud (1993) es probablemente el responsable de que la TPB fuese la
"referencia" en la investigación en IE. Krueger y Brazeal (1994) trataron de conciliarla
con la teoría de Shapero (1984) del evento empresarial (EEM). Boyd y Vozikis (1994),
a su vez, desarrollaron el modelo de Bird (1988) y lo hicieron converger con el modelo
TPB. Más adelante, las dos contribuciones bien conocidas de Kolvereid (1996a,b)
sirvieron para establecer definitivamente la aplicabilidad y utilidad del modelo TPB en
emprendimiento.
5.1.- Perspectivas teóricas
El proceso emprendedor
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La Intención Emprendedora, como proceso psicológico, ha sido investigada desde
diversas perspectivas (Carr & Sequeira 2007; Kautonen, Luoto, & Tornikoski 2010;
Shapero & Sokol, 1982). No obstante, aunque la mayoría de estos estudios basan su
metodología en la TBP (Autio et al. 2001; Fayolle, Gailly, & Lassas-Clerc 2006;
Kolvereid 1996; Krueger, Reilly, & Carsrud 2000; Liñán 2004), no todos consideran las
mismas variables. Ajzen (1991) pone en juego tres factores determinantes de la
intención: actitud, norma y control percibido; no obstante, algunos estudios han
ampliado el modelo con algunas variables que no fueron consideradas en los estudios
antes citados, como los rasgos de personalidad o la influencia sociocultural o regional
en la intención de emprender (Prabhu et al. 2012).
Diversos autores argumentan que los modelos de intenciones predicen mejor el
comportamiento, tanto en variables individuales como contextuales, y proporcionan una
mayor validez predictiva (Krueger et al., 2000). Estos modelos también describen cómo
las influencias exógenas (por ejemplo, las percepciones de disponibilidad de recursos)
pueden cambiar las intenciones emprendedoras y la creación de empresas.
Los diferentes modelos propuestos sugieren que las intenciones emprendedoras son el
resultado de algún tipo de proceso cognitivo (un proceso que incorpora percepciones,
creencias, expectativas y valores). Estos modelos consideran la intención como un
factor clave en la acción emprendedora; tanto las cogniciones como las intenciones
actúan como mediadoras de la influencia de otros factores exógenos (variables
demográficas, características personales, rasgos de personalidad y variables sociales,
culturales y ambientales) sobre el comportamiento emprendedor y, consecuentemente,
la acción (Chattopadhyay & Ghosh, 2008).
Como se puede observar en la Figura 5.1, los primeros modelos de intención
emprendedora surgen a finales de la década de los ochenta, basados en teorías
provenientes de otros campos, como es el caso de la Teoría de la Acción Razonada
(Fishbein & Ajzen, 1975) y la Teoría del Comportamiento Planeado (Ajzen, 1991).
Posteriormente, se desarrollaron otros modelos, entre los que destacan el Modelo del
Evento Emprendedor (Shapero & Sokol, 1982), el Modelo del Potencial Emprendedor
(Krueger Jr., & Brazeal, 1994), el Modelo de Orientación hacia la Actitud
Emprendedora (Robinson et al., 1991) y el Modelo de los Determinantes de la Intención

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