Instrumentos y criterios de valoración

Autor:Luis Franco Sala
Cargo del Autor:Profesor titular de Política Económica, Universidad de Barcelona
Páginas:83-88
RESUMEN

IV.l. Diferentes clases de instrumentos IV.2. Criterios de valoración

 
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IV l. Diferentes clases de instrumentos

La política económica para la protección y mejora del medio ambiente dispone básicamente de dos grandes grupos de instrumentos1: los propiamente económicos y los controles directos. A la exposición de los conceptos, teoría, valoración y aplicaciones prácticas de los mismos se dedica la segunda parte de este trabajo que se inicia con el presente capítulo.

Se incluyen dentro de la categoría de instrumento económico todos aquéllos que influyen sobre los costes y beneficios de las diversas opciones entre las que pueden elegir los agentes económicos, incentivando a dirigir o modificar sus acciones en un sentido favorable para el medio ambiente (OCDE, 1991a: 275; 1991b: 10-11). En otras palabras, se consideran instrumentos de este grupo los que favorecen y producen cambios en los comportamientos de las personas físicas y jurídicas relativos a la protección y mejora del entorno mediante estímulos financieros y del mercado (OCDE, 1989b: 217). Dadas las ventajas que presenta su utilización2, desde una perspectiva económica, tanto la UE como la OCDE han venido recomendando reiteradamente su aplicación durante los últimos tiempos. Los siguientes capítulos (V a VIII) se dedican a los más significativos: tributos, ayudas financieras, depósitos reembolsables y opciones negociables.

Por otro lado, reciben la consideración de controles directos o reglamentaciones el establecimiento por parte de las autoridades públicas competentes de obligaciones y limitaciones que los agentes destinatarios han de cumplir forzosamente (Gallego Gredilla, 1979: 54). Entre los mismos se encuentran los estándares de contaminación, la clasificación de actividades e instalaciones y su autorización, la imposición de niveles tecnológicos o la ordenación de zonas. Es sobre los instrumentos reguladores donde, principalmente, se ha basado la política ambiental en las economías mixtas3,

completados con sistemas de control y sanciones al no cumplimiento (Pearce y Turner, 1990:161). El último capítulo de esta segunda parte (IX) versa sobre ellos.

A los dos grupos anteriores cabe añadir, dentro de los instrumentos de que dispone una política económica de protección y mejora del medio ambiente, un tercero constituido por lo que sería posible denominar «formación y persuasión moral», donde se incluye la información, la educación y las campañas de concienciación pública. Todas ellas se encuentran íntimamente relacionadas y favorecen comportamientos voluntarios de la gente, única forma de que los problemas medioambientales se solucionen satisfactoria y perdurablemente.

Los ciudadanos con una buena información y educación acerca de las cuestiones ambientales pueden centrarse en los aspectos del entorno que dependen de ellos mismos y ser más responsables de sus comportamientos. De esta forma es más probable que estén dispuestos a aceptar las molestias y los costos de las políticas ambientales y se encuentran en mejores condiciones de presionar a los gobiernos4 y a los contaminadores (Banco Mundial, 1992: 93). Es decir, la información y la educación incrementan la posibilidad de que el público cumpla sus obligaciones y exija sus derechos en esta materia. Para ello una educación desde la infancia es más efectiva que las campañas de concienciación pública que con relación a cuestiones puntuales se realizan. No obstante, y mientras se produce el deseado proceso de educación generalizado con relación al medio ambiente, estas campañas se muestran útiles en tres supuestos (Baumol y Oates, 1979: 294-299):

  1. en situaciones en que la vigilancia es prácticamente imposible. Es el caso de las actuaciones que por sí solas no afectan prácticamente al entorno; pero que si son numerosas y dispersas, degradan y son difíciles de controlar (el tirar papeles o envases, por ejemplo). Ante las mismas caben dos posibilidades: aplicar penas muy duras a los que se atrapen, con el fin de crear un efecto disuasorio, lo que tendrá la oposición de la población por considerarlas desproporcionadas; o apelar a la conciencia de la gente.

  2. para lograr cooperación voluntaria ante situaciones que los ciudadanos consideran que son de emergencia y tienen una duración breve en el tiempo (ante un incendio, por ejemplo). Al margen de que sea imposible utilizar instrumentos económicos, se ha comprobado que la población responde en gran medida.

  3. para conseguir voluntarios...

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