La implementación por el BCE del programa denominado 'operaciones monetarias de compraventa' (outright monetary transactions)' y sus consecuencias

Autor:Juan Calvo Vérgez
Cargo del Autor:Profesor Titular (acreditado para Catedrático) de Derecho Financiero y Tributario
Páginas:73-102
 
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VI. LA IMPLEMENTACIÓN POR EL BCE DEL
PROGRAMA DENOMINADO “OPERACIONES
MONETARIAS DE COMPRAVENTA”
(OUTRIGHT MONETARY TRANSACTIONS)” Y
SUS CONSECUENCIAS
1. CONSIDERACIONES GENERALES
Al amparo de la situación descrita en las líneas precedentes se hacía
necesaria una intervención urgente del BCE, al objeto de evitar que los
inversores internacionales llevasen a los países de la Zona Euro a situacio-
nes de insostenibilidad de su deuda independientemente de la solidez de
sus economías. Téngase presente que, al integrarse en la moneda única, los
países del euro pasan a endeudarse en una moneda emitida por un banco
central cuyas decisiones no controlan, al igual que les pasa a los países en
desarrollo que se endeudan en dólares. Ello supone que los esfuerzos de los
Gobiernos por ajustar el déficit, reducir la deuda y avanzar en las reformas
estructurales pueden resultar inútiles en ausencia de actuaciones del BCE
que contrarresten estas actuaciones.
Tal y como ha puesto de manifiesto DE GRAUWE44 países como
Reino Unido, con niveles de deuda y déficit superiores, por ejemplo, a los
de España, y con malas perspectivas de crecimiento y de exportaciones (a
pesar de poder depreciar su moneda) mantenían un rating de triple A, algo
que no le sucedía a España, Italia, Portugal o Irlanda, ni tampoco a países
como Francia. Y ello debido a que los inversores internacionales no dudaban
de que el Banco de Inglaterra imprimiría moneda si fuese necesario para
evitar un default de deuda británica. En cambio, como ya sabemos, el BCE
44 DE GRAUWE, P, “Self-Fulfi lling Crises in the Eurozone: An Empirical Test” (consultado
en http://shop.ceps.be/book/self-fulfi lling-crises-eurozone-empirical-test, 19 de Julio de 2012).
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rechazaba de plano esta posibilidad, argumentando que no entra dentro de
sus competencias.
Dicha situación de incertidumbre, que se proyectaba sobre la propia
fortaleza institucional de la Unión Monetaria europea (que no cuenta con
un prestamista de última instancia, así como tampoco, al menos hasta fe-
chas recientes, con una unión bancaria o con una verdadera unión fiscal)
generaba una salida de capitales desde los países de la periferia del euro
que podría volver súbitamente a países con problemas transitorios de li-
quidez en insolventes, independientemente de lo que indiquen sus datos
objetivos de deuda, déficit o crecimiento. Añadía además DE GRAUWE
que la propia existencia de la moneda única elimina el canal de la depre-
ciación, necesario para que las exportaciones de los países periféricos
recuperen competitividad. Ello se debe a que, aunque estos países expe-
rimenten salidas de capital, en la medida en que los fondos se refugian,
por ejemplo, en la deuda alemana, se mantienen dentro de la Eurozona,
evitando la depreciación de la moneda. En cambio la libra esterlina sí se
deprecia cuando se producen salidas de capital. Estos desequilibrios po-
drían conducir a la insolvencia de los países periféricos, al margen de los
ajustes y reformas que puedan llevarse a cabo, al ser el defectuoso diseño
institucional de la Unión Monetaria el que provoca, en buena medida, los
desajustes existentes.
Resultaba por tanto necesario que, además de avanzarse en la reforma
de la gobernanza económica europea para convertir el euro en una moneda
viable, el BCE interviniese con la finalidad de hacer frente a los ataques
especulativos de los inversores internacionales. Y no parecía suficiente a
este respecto admitir que el Fondo de Rescate Europeo pudiera actuar como
sustituto del BCE comprando deuda en el mercado secundario, tal y como
se acordó en el Consejo Europeo de junio de 2012, especialmente si se tiene
presente que dicho Fondo contaba únicamente con 500.000 millones de
euros de capacidad efectiva de préstamo. Se hacía pues preciso el acceso a
una fuente de crédito en la práctica ilimitada.
Con carácter general la “barra libre” de liquidez habilitada por el Ban-
co Central Europeo desde noviembre de 2011 contribuyó a evitar que las
entidades financieras tuviesen graves problemas de refinanciación de los
120.000 millones de euros de vencimientos de 2012. Adicionalmente el
conjunto de las entidades financieras tuvieron la posibilidad de recibir finan-

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