Las identidades nacionales y transnacionales de los inmigrantes musulmanes en Europa

Autor:Berta Álvarez-Miranda
Cargo:Universidad Complutense de Madrid
Páginas:133-148
RESUMEN

Para entender los sentimientos de identidad nacional (con el país de origen y de destino) y transnacional (con ambos) de los inmigrantes musulmanes en Europa, este artículo recurre a las explicaciones propuestas por las teorías clásicas de la asimilación y discutidas recientemente por los defensores del transnacionalismo como solución identitaria a largo plazo. A esta discusión añade la religiosidad de los inmigrantes como factor que refuerza las identidades de origen, en un análisis multivariable de los datos de una encuesta reciente a inmigrantes turcos en Berlín, bangladeshíes en Londres y marroquíes en Madrid. Palabras clave: Identidades nacionales, Transnacionalismo, Asimilación, Religiosidad, Islam en Europa.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

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1. Introducción: el debate académico y los datos

Este artículo1 explora los motivos de los sentimientos de identidad nacional de los inmigrantes musulmanes en Europa, esto es, la frecuencia con que se declaran miembros de la comunidad nacional de su país de origen, de la comunidad nacional del país de destino, o de ambas. A esta última posibilidad, la de una identidad nacional mixta, la denominaré «transnacional», puesto que se trata de vínculos emocionales que se establecen a través de las fronteras del estado de nacimiento y del estado de residencia del individuo. En estas páginas, el debate académico reciente sobre las relaciones transnacionales de los inmigrantes en general y su evolución a lo largo del tiempo orienta la explicación de los sentimientos de identidad nacional declarados por los musulmanes en Europa: ¿mantienen sus identidades de origen, mezclándolas en alguna medida con las de destino, porque no han completado su proceso de asimilación estructural y cultural en las sociedades europeas, o por otros motivos? Más en particular, las tensiones identitarias sufridas por los musulmanes establecidos en sociedades ampliamente secularizadas y de tradición cristiana como son las europeas ha generado una compleja discusión, tanto entre los académicos de origen europeo como entre los de origen musulmán: ¿en qué medida y de qué modos pueden la confesión y la práctica de la religión islámica adaptarse a las condiciones de vida en países no islámicos, permitiendo una hibridación de las identidades colectivas? O, por el contrario, ¿en qué medida el contraste, tan frecuentemente recordado en los discursos públicos, entre los valores de inspiración islámica y los europeos tiende a reforzar y perpetuar en el tiempo la identidad de origen?

En este artículo pongo a prueba las principales proposiciones en que se centran estos Page 134 debates utilizando el caso de tres comunidades musulmanas diferentes, en las capitales de tres países europeos distintos: los turcos de Berlín, los bangladeshíes de Londres y los marroquíes de Madrid. Una muestra pequeña de sus integrantes fueron entrevistados en la segunda mitad de 2004 en el marco de la Encuesta a Musulmanes en Europa. Contar con las respuestas de tres grupos étnicos en tres ciudades nos permite realizar afirmaciones sobre los «musulmanes en Europa» en general, pero también establecer comparaciones entre ellos que resaltan la heterogeneidad del grupo, y que, por tanto, matizan las afirmaciones generales. Esta introducción se cierra con una breve descripción de las muestras y de sus procedimientos de selección.

1.1. Las relaciones transnacionales y el proceso de asimilación de los inmigrantes

El término «relaciones transnacionales» hace referencia a los vínculos sociales que se mantienen a través de las fronteras estatales, pero cuyos sujetos no son estados o gobiernos, como en el caso de las relaciones internacionales, sino gentes del común. Estos lazos transnacionales son tan antiguos como las migraciones en si mismas, pero en las últimas décadas se han multiplicado e intensificado por los avances técnicos en los transportes y las comunicaciones, parte del proceso de globalización económica y cultural. Algunas comunidades de inmigrantes tejen densas redes de relaciones transnacionales participando de relaciones familiares, de amistad, de trabajo o comercio; así como de públicos de los medios de comunicación, partidos políticos, organizaciones caritativas, o comunidades religiosas que cruzan las fronteras. Todas estas actividades y relaciones transfronterizas se apoyan y se nutren de un substrato de sentimientos de identidad social colectiva con las comunidades de origen (entre ellos, los de identidad nacional), que en mayor o menor medida se entremezclan con sentimientos de pertenencia a la sociedad de destino. El hecho de permanecer durante un periodo prolongado, o incluso establecerse definitivamente, en un país extranjero, renunciando al proyecto de retorno, pero realizar actividades frecuentes que vinculan a los inmigrantes con la sociedad de origen, queda justificado en función de esos sentimientos híbridos de identidad colectiva; al mismo tiempo, esas actividades contribuyen a la plausibilidad y la vigencia de unas identidades transnacionales cuya estabilidad no puede darse por supuesta (para una revisión de la literatura sobre transnacionalismo, véanse Levitt & Glick Schiller 2004; Vertovec 2003, 2004; Portes, Guarnizo & Landolt 1999; Morawska 2003a; Kivisto 2001).

En los años noventa se inició un debate teórico bien poblado sobre el «transnacionalismo» de los inmigrantes en Estados Unidos. Las teorías anglosajonas clásicas sobre los procesos de asimilación de los inmigrantes en la sociedad de acogida consideraban los vínculos transnacionales como un recurso que los recién llegados utilizaban para compensar sus carencias económicas, sociales y culturales en el país de destino. Suponían que, con el tiempo, la progresiva incorporación a los grupos primarios de la sociedad de acogida y la esperada movilidad social ascendente de los hijos de los inmigrantes tenderían a relajar los vínculos con el país de origen a favor de una más completa integración en el de destino. En paralelo a estas experiencias de éxito en la incorporación a la estructura social, el proceso de aculturación alejaría a los inmigrantes de sus valores e identidades de origen, abonando el terreno para que germinasen en ellos sentimientos de pertenencia y de obligación moral para con el país de destino, hasta el punto de llegar a concebirse como miembros de la comunidad nacional del mismo (para una síntesis clásica de este enfoque teórico, véase Gordon 1964; o su discusión en Alba y Nee 1997, 2003: 2-27).

Las expectativas de los teóricos de la asimilación según las cuales, con el paso del Page 135 tiempo (y las generaciones), los inmigrantes en general tenderían a completar la transición de sus vínculos sociales e identidades nacionales de origen a las de destino, se han cumplido sólo parcialmente. Las investigaciones de los años noventa y dos mil han mostrado, por un lado, que se dan grandes diferencias entre comunidades étnicas en cuanto a la fuerza de sus lazos transnacionales y, por otro lado, que no sólo los inmigrantes recientes y más desfavorecidos se apoyan en sus relaciones con el país de origen, sino que en algunos casos son precisamente los que están mejor establecidos quienes lo hacen en mayor medida, como solución de acomodación social a largo plazo (véase Portes 2003; Morawska 2003b, 2004; Faist 2000, 2004; Levitt 2003). Los estudios de caso de comunidades étnicas diversas en países occidentales varios muestran que los inmigrantes elaboran complejas combinaciones de relaciones con el país de origen, con la comunidad de origen en el país de destino, y con la sociedad de destino en sentido amplio; combinaciones que les ofrecen diferentes conjuntos de límites y oportunidades en cuanto a su vida personal, familiar, laboral, comercial, cívica, política, etc. En lo que afecta a las identidades nacionales, muchos encuentran soluciones híbridas a la tensión entre la identidad de origen y la de destino, y los procesos de transición hacia una identificación con el país de destino se ven revertidos, para algunos, incluso al cabo de varias generaciones de la primera migración, por los esfuerzos de recuperación, revitalización y reinterpretación de las raíces étnicas originarias.

1.2. Religión e identidad

El marco teórico de la asimilación fue acuñado para explicar la evolución de la posición social y cultural de los inmigrantes europeos en los Estados Unidos, principalmente, para luego extenderse, con dificultades, a las oleadas migratorias más recientes. En estas páginas aplico este esquema interpretativo a un caso diferente, el de tres grupos étnicos en Europa, que comparten una característica principal: su religión. Conviene por tanto tener en consideración los efectos de esta sobre las definiciones de identidad colectiva: ¿en qué medida influye la intensidad con que profesan y practican su religión en la inclinación de los musulmanes en Europa a sentirse miembros de su comunidad nacional de origen, de destino, o una mezcla de ambas?

En las últimas décadas se ha multiplicado el interés académico por las transformaciones identitarias que están protagonizando los inmigrantes musulmanes en Europa, en particular las segundas y siguientes generaciones. Algunos autores se interesan por la diversidad y complejidad de las estrategias de definición de identidades (estrategias de aislamiento, de privatización, de demanda de reconocimiento, de confrontación, etc.) en un contexto en que el discurso dominante en Europa resalta los elementos de diferencia y conflicto entre los valores occidentales y los islámicos. Tal visión conflictiva enraíza tanto en la tradición islámica más antigua, según la cual los países no islamizados serían inhóspitos «lugares de guerra», como en las narrativas europeas de la historia de un continente asediado durante siglos por el Islam a través de sus fronteras con África y Asia. Además, ambas definiciones y memorias conflictivas se han visto revitalizadas muy recientemente por el impacto del terrorismo islamista en Europa (y en su aliado americano) y por la participación de algunos países europeos en la subsiguiente «guerra contra el terror» (véanse ejemplos recientes de esta línea de investigación en Nielsen 2007, Cesari 2004 y 2007, Schiffaur 2007, Klausen 2005: 81-104, Ramadan 2003, Goody 2004).

Otros autores centran su atención en el proceso más reciente de construcción de una densa comunidad transnacional basada en el Islam en Occidente (el llamado Euro-Islam, en que se apoyaría la umma de los migrantes, véase por ejemplo Mandaville 2001; Al-Sayyad y Castells 2003). De acuerdo con ellos, la Page 136 identidad derivada de la religión se iría desapegando de las identidades nacionales de origen, elevándose por encima de las fronteras, e incentivando a los inmigrantes musulmanes en Europa a intensificar sus vínculos transnacionales.

Con o sin umma, de los migrantes con o sin discursos sobre el conflicto, cabe esperar que el contraste entre el Islam y la tradición cristiana europea, o más aún, entre la experiencia de una sociedad más permeada por la religión en los países de origen, y más secularizada en los de destino, dé un sentido religioso a las identidades nacionales en el caso de los inmigrantes musulmanes en Europa.

1.3. Tres grupos de inmigrantes musulmanes en tres ciudades europeas

Los datos analizados en este artículo son resultado de la Encuesta a Musulmanes en Europa, un estudio comparativo de los inmigrantes venidos de Bangladesh a Londres, de Turquía a Berlín, y de Marruecos a Madrid, cuyo trabajo de campo tuvo lugar en la segunda mitad de 2004, financiado por la Comisión Europea y la Universidad de Michigan2. Se trata de un estudio con muestras pequeñas (los tamaños varían desde las 141 entrevistas realizadas en Londres, a las 204 de Madrid y las 225 de Berlín), pero representativas de la población de cada grupo étnico en cada ciudad. La representatividad viene garantizada por la aleatoriedad en la selección de los participantes en el estudio, que hubo de realizarse de un modo diferente en cada ciudad. En Londres fueron entrevistados los inmigrantes bangladeshíes que habían participado en una encuesta anterior y dado su consentimiento para una futura colaboración (de ahí el menor tamaño de la muestra). La selección para la encuesta original se había realizado eligiendo direcciones aleatoriamente en los barrios donde se concentran las minorías étnicas, según el Censo Británico de 1991. En Berlín los entrevistados fueron seleccionados al azar de entre una lista de residentes con apellido turco extraída de las guías telefónicas, incluyendo tanto teléfonos fijos como móviles. La encuesta madrileña se apoyó en una muestra aleatoria de los residentes en la ciudad que ostentaban la nacionalidad marroquí cuando se empadronaron, provista al efecto por el Departamento de Estadística del Ayuntamiento de Madrid.

Estos tres grupos forman parte del estudio, bajo la denominación común de «musulmanes en Europa», por constituir en sus ciudades de residencia la comunidad étnica más numerosa migrada desde un país de mayoría islámica, pero conviene tener en cuenta las diferencias en sus historias migratorias y sus perfiles sociodemográficos. Las comunidades bangladeshí y turca ostentan un mayor tamaño que la marroquí y una mayor antigüedad en el Viejo Continente. Los flujos migratorios de Bangladesh a Inglaterra tienen una historia más larga, resultado principalmente de la relación colonial entre ambos países, aunque han sido nutridos hasta las últimas décadas del siglo veinte. Las migraciones de Turquía a Alemania se iniciaron más tarde, a raíz principalmente de las políticas de reclutamiento de mano de obra extranjera de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, y se han prolongado en el tiempo por los procesos de reagrupación familiar. Los marroquíes, por último, comenzaron a instalarse en España en números significativos a partir de los años ochenta y noventa, atraídos por el mercado de trabajo español, y la reunificación familiar está hoy en curso.

En parte como resultado de sus diferentes historias migratorias, los tres grupos de estu-Page 137dio tienen una composición sociodemográfica distinta. Si bien la composición por sexo de las muestras de Berlín y Londres está bastante equilibrada, con un 46% de mujeres y un 53% de hombres, en Madrid los hombres marroquíes superan con creces a las mujeres (62% y 38%, respectivamente, en 2004). Los marroquíes también son más jóvenes que los otros dos grupos, con una media de edad en torno a 34 años, frente a los 38 años de los turcos y los 39 de los bangladeshíes. Estos últimos son quienes tienen un menor nivel educativo: sólo un 9% de ellos se ubican en el nivel educativo superior (bachiller o universitario), frente a un 29% de los turcos y un 32% de los marroquíes. Más de la mitad (52%) de los entrevistados en Londres no habían completado la educación obligatoria, frente a una quinta parte (20%) en Berlín y un tercio (35%) en Madrid.

Aunque el principal objetivo de este estudio es analizar los sentimientos de identidad nacional y transnacional de los inmigrantes musulmanes en su conjunto, el hecho de que los datos analizados provienen de tres submuestras diferentes invita a explorar las diferencias entre ellas. La sección 2, que presenta una descripción somera de las identidades nacionales de los inmigrantes musulmanes en Europa, compara ya la frecuencia con que cada grupo étnico tiende a declararse miembro de su nación de origen, de destino, o de ambas. La sección 3 incluye también la pertenencia a cada grupo como una de las posibles explicaciones, entre las discutidas en el debate académico, de por qué los musulmanes en Europa se definen de acuerdo con una u otra forma de identidad nacional.

2. Identidad nacional de origen, transnacional y de destino

La Encuesta a Musulmanes en Europa planteó dos preguntas complementarias a los inmigrantes, en que se les pedía que indicasen su grado de acuerdo, en una escala de cuatro puntos («muy de acuerdo», «de acuerdo», «poco de acuerdo» o «nada de acuerdo»), con las frases «me siento bangladeshí / marroquí / turco o kurdo» y «me siento británico / español / alemán». De quienes se muestran muy de acuerdo o de acuerdo con la primera frase diré que se identifican con su nacionalidad de origen, y de quienes lo hacen con la segunda, que se identifican con su nacionalidad de destino; de quienes aceptan ambas afirmaciones, diré que profesan una identidad transnacional. En conjunto, son más los inmigrantes musulmanes en Europa que se identifican con su nacionalidad de origen que los que lo hacen con la de destino, pero una proporción muy notable declaran una forma de identidad mixta. Además, la distribución de los tres tipos de identidad varía notablemente según el grupo de inmigrantes de que se trate, esto es, los bangladeshíes de Londres, los marroquíes de Madrid o los turcos de Berlín.

La gran mayoría de los inmigrantes musulmanes en Europa se conciben a si mismos como miembros de su nacionalidad de origen: el 88% están muy de acuerdo o de acuerdo con la frase «me siento bangladeshí / marroquí / turco o kurdo». Por el contrario, la mayoría se declaran ajenos a la nacionalidad de destino: más de la mitad (56%) de los entrevistados niegan que piensen en si mismos como ingleses, alemanes o españoles, y algo más de un tercio (35%) se declaran muy en desacuerdo con la proposición que afirma las identidades con las naciones europeas.

Las diferencias entre los tres grupos étnicos estudiados resultan significativas y sustantivas (véanse gráficos 1 y 2). Entre los bengalíes residentes en Londres resulta más frecuente una identificación más tibia con la nación de origen, y una aproximación a la de destino. En Madrid y Berlín lo más frecuente (64% y 67% respectivamente) es mostrarse «muy de acuerdo» con las afirmaciones de autodefinición según la nacionalidad de origen; en Londres, esta identificación parece Page 138 menos intensa, ya que el 72% se muestran «de acuerdo» con la frase. Las diferencias actitudinales entre comunidades étnicas resultan más marcadas en cuanto a la autodefinición en función de la nacionalidad de destino, destacando la peculiaridad del grupo del sudeste asiático. Un 91% de los bangladeshíes están muy de acuerdo o de acuerdo con la afirmación de que piensan en si mismos como británicos, aunque la primera opción la eligen poco más de un tercio de entre ellos (35%). En el extremo opuesto se sitúan los turcos, entre quienes sólo un 13% aceptan la frase «me siento alemán»; entre medias quedan los marroquíes, ya que un 33% ratifica el «me siento español».

GRÁFICO 1. ME SIENTO BANGLADESHÍ / TURCO O KURDO / MARROQUÍ

[ VEA EL GRAFICO EN EL PDF ADJUNTO ]

GRÁFICO 2. ME SIENTO BRITÁNICO / ALEMÁN / ESPAÑOL

[ VEA EL GRAFICO EN EL PDF ADJUNTO ]

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Entre quienes responden a ambas preguntas, un 40% coinciden con ambas afirmaciones, de modo que si bien quienes profesan identidades unívocas optan con el triple de frecuencia por la nacionalidad de origen (46%) que por la de destino (14%), dos quintas partes de las identidades declaradas son mixtas o transnacionales (veáse gráfico 3).

GRÁFICO 3. IDENTIDAD NACIONAL DE ORIGEN, DE DESTINO Y TRANSNACIONAL

[ VEA EL GRAFICO EN EL PDF ADJUNTO ]

3. Perfiles identitarios
3.1. Métodos, variables y resultados esperados
3.1.1. Métodos y resultados esperados

Para evaluar el efecto parcial e independiente de cada uno de los factores que pueden explicar la frecuencia de los distintos tipos de identidad nacional entre los inmigrantes musulmanes, esto es, los factores considerados en la literatura sobre asimilación y transnacionalismo, más la religiosidad, el método más adecuado es la regresión múltiple. Las dos preguntas sobre la identidad nacional («me siento bangladeshí / turco / marroquí» y «me siento británico / alemán / español») se han fundido en una única variable «identidad», que se analiza mediante seis modelos de regresión logística multinomial por etapas (stepwise)3.

Las variables explicativas son introducidas sucesivamente en el modelo de regresión, para poder analizar por separado el efecto de los diferentes tipos de factores explicativos contemplados en la discusión teórica sobre los comportamientos transnacionales de los inmigrantes, más la religiosidad. Este procedimiento permite la observación del cambio que cada nueva variable o grupo de variables produce en el conjunto del modelo, y en la capacidad explicativa de las variables introducidas con anterioridad en el mismo. He estimado seis modelos para cada pregunta:

- M1 comprueba el impacto de la nacionalidad en los sentimientos de identidad,

- M2 evalúa la influencia del tiempo de residencia en el país de destino,

- M3 introduce el status legal de los inmigrantes,

- M4 analiza el efecto de varias medidas de status socioeconómico (el nivel educativo, los ingresos y la situación laboral),

- M5 tiene en cuenta la religiosidad, y

- M6 considera los sentimientos de pertenencia a una minoría discriminada.

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Esta combinación de factores explicativos pretende identificar diferencias entre grupos de entrevistados que no sólo sean estadísticamente significativas sino también relevantes desde un punto de vista substantivo y teórico, esto es, que puedan ser claramente interpretados en términos del debate académico sobre las identidades nacionales, la asimilación y el transnacionalismo, y la religión. Por un lado, para confirmar la teoría clásica de la asimilación, los resultados de los modelos de regresión deberían ser los siguientes:

- en M1 no deberían registrarse diferencias estadísticamente significativas entre grupos nacionales,

- en M2, a mayor tiempo de residencia en Europa menor debería ser la identificación con el país de origen y mayor con el de destino,

- en M3, los inmigrantes con un status legal más precario, como los residentes temporales, deberían mostrarse más identificados con su país de origen que el resto, sobre todo en comparación con los que han adquirido la ciudadanía, y menos con el país de destino,

- en M4 los entrevistados con niveles educativos y de ingresos más bajos, y los desempleados e inactivos, deberían mantener más vínculos con el país de origen y menos con el de destino,

- en M6, quienes se consideran miembros de una minoría discriminada en el país de destino deberían buscar compensación en sus relaciones con el país de origen. Introduzco la discriminación aquí como un indicador más de carencia de los lazos y recursos sociales que según los teóricos clásicos se obtienen en el proceso de asimilación.

Por otro lado, para confirmar la hipótesis de que los vínculos de los musulmanes con sus países de origen se ven reforzados por el contraste entre una sociedad más religiosa y de tradición islámica allí, y una sociedad más secularizada y de tradición cristiana en Europa, los resultados de M5 tendrían que mostrar una relación positiva y significativa entre las medidas de religiosidad y las de identificación con el país de origen, y negativa con el país de destino.

El número de casos perdidos en los modelos alcanza el 8% de la muestra. Todos los modelos se han estimado usando la submuestra restringida que permite la comparación de las estimaciones para todas las ecuaciones, para poder ir introduciendo las variables de un modo sucesivo.

3.1.2. Variables explicativas

La primera columna (M1) de la tabla 1 introduce las variables relativas al grupo nacional («madrid» y «londres»), que son iguales a uno si el individuo entrevistado pertenece al grupo de inmigrantes estudiado en la ciudad correspondiente. Los turcos de Berlín constituyen la moda y la categoría de referencia.

La segunda columna (M2) explora los efectos del tiempo de residencia en el país de destino sobre los sentimientos de identidad nacional y transnacional. La variable «tiemporesid» pretende evitar las posibles distorsiones derivadas del hecho de que un mismo número de años de permanencia en Europa pueden ser percibidos como un período más corto por los inmigrantes de más edad que por los más jóvenes, porque constituye una porción relativamente menor de su vida. Para ello combina el número de años de residencia en el país europeo con la edad del entrevistado, calculando qué porcentaje de su vida han pasado los entrevistados en Madrid, Londres o Berlín.

La tercera columna (M3) introduce el status legal de los inmigrantes en dos variables dicotómicas: residentes «permanentes» y residentes «temporales» frente a los que han accedido a la ciudadanía, que conforman la categoría de referencia.

La cuarta columna (M4) incluye medidas de status socioeconómico. El nivel educativo Page 141 fue testado como variable de intervalo y como variables dicotómicas, y estas últimas fueron incluidas en la tabla distinguiendo a quienes tienen estudios «universitarios», a quienes han completado los estudios «obligatorios» y a quienes no responden a esta pregunta («ns/nceduc») del resto, esto es, quienes declaran menos estudios (categoría de referencia). A falta de una medida objetiva comparable en las tres ciudades de ingresos, las respuestas a la pregunta «¿Estos ingresos son suficientes para llegar a fin de mes?» se dividieron en variables dicotómicas; las tablas muestran los resultados de «suficientes» e «ns/ncsufic» (que recoge a quienes no saben o no quieren responder a esta pregunta), siendo «insuficientes» la categoría de referencia. Por último, «ocupados» y «desempleados» (frente a inactivos) miden la situación laboral del entrevistado.

La quinta columna (M5) introduce en el modelo la religiosidad, en una variable derivada de la pregunta «¿Qué influencia tiene la religión en su modo de vivir la vida?», que se incluyó en la tabla en forma de dos variables dicotómicas: «norel» es igual a uno en los casos en que el entrevistado declaró que la religión no tenía «ninguna influencia» o tenía «poca influencia», y «bastanterel» adquiere el valor uno cuando la respuesta fue «bastante influencia». Ambas se contraponen a «mucha influencia» como categoría de referencia.

Por ultimo, la sexta columna (M6) introduce «discrim», que acoge a los entrevistados que respondieron positivamente a la pregunta «¿Se siente usted miembro de una minoría discriminada en este país?», dejando a quienes dieron una respuesta negativa en la categoría de referencia.

3.2. El perfil de las identidades nacionales y transnacionales

La siguiente tabla presenta los resultados de los seis modelos de regresión logística multinomial para dos comparaciones de los sentimientos de identidad nacional de los inmigrantes musulmanes en Europa. La primera mitad de la tabla compara a quienes se muestran muy de acuerdo o de acuerdo únicamente con la frase «me siento bangladeshí / turco / marroquí», con quienes se muestran muy de acuerdo o de acuerdo tanto con esta frase como con la que afirma «me siento británico / alemán / español»; esto es, compara a quienes profesan una identidad nacional de origen con quienes afirman una identidad transnacional. La segunda mitad de la tabla compara a quienes se muestran muy de acuerdo o de acuerdo únicamente con la frase «me siento británico / alemán / español» (los que declaran una identidad nacional de destino) con los que están de acuerdo con ambas (los de identidad transnacional). Aunque el grupo de quienes se sienten sólo pertenecientes a las nacionalidades europeas es muy poco nutrido, como vimos (n=69), cabe realizar algunas afirmaciones sobre su peculiar composición. De este modo la categoría de identidades híbridas sirve de término de referencia para describir el perfil de quienes se identifican sólo con uno de los dos países, y en el contraste queda también descrita.

No todos los inmigrantes tienden igualmente a abandonar su nacionalidad de origen a favor de la de destino, o de una mezcla de ambas, como esperaban los teóricos de la asimilación. Las diferencias destacadas en la sección anterior entre los tres grupos étnicos a la hora de sentirse miembros de una comunidad nacional u otra, o ambas, se reflejan con fuerza también en el análisis de regresión. Los bangladeshíes de Londres constituyen el grupo que con mayor frecuencia han encontrado un modo de conciliar ambas identidades, ya que se muestran muy claramente más proclives a declarar identidades transnacionales, y menos tendentes a declararse únicamente de su comunidad de origen o de destino, que los turcos o los marroquíes. Algo semejante ocurre entre los marroquíes de Madrid en lo referente al país de origen: aunque el contraste con los turcos es menos marcado que en el caso de los bengalíes, también ellos tienden menos a identificarse sólo con la nacionalidad de origen y más a combinarla con la de destino en una identidad transnacional.

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TABLA 1. IDENTIDAD NACIONAL DE ORIGEN Y DE DESTINO, FRENTE A IDENTIDAD TRANSNACIONAL

[ VEA LA TABLA EN EL PDF ADJUNTO ]

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TABLA 1. (continuación)

[ VEA LA TABLA EN EL PDF ADJUNTO ]

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TABLA 1. (continuación)

[ VEA LA TABLA EN EL PDF ADJUNTO ]

Las diferencias entre grupos étnicos resultan más substantivas que ninguna otra de las consideradas, y no se debilitan al introducir en el modelo explicativo las variables de tiempo de residencia, status legal, status socioeconómico, religiosidad o discriminación, esto es, no dependen de la diferente composición de cada grupo étnico en estos aspectos. Además, abren interrogantes interesantes, que exigen otro tipo de investigación. El hecho de que sean los migrantes de Bangladesh al Reino Unido los más transnacionales plantea cómo la definición de las condiciones de acceso a la ciudadanía, y la relación histórica entre la nación de origen y la de destino, facilitan o dificultan la hibridación identitaria a largo plazo.

Contrasta también con las expectativas generadas a partir de las teorías clásicas de la asimilación el hecho de que el tiempo de residencia en el país de destino no influye en los sentimientos de identidad nacional. No puede afirmarse que los inmigrantes musulmanes que han pasado en Europa una parte mayor de su vida se hayan distanciado de sus identidades de origen, ni hayan desarrollado sentimientos de pertenencia en el país de destino, en mayor medida que quienes llevan una proporción menor de su existencia en una de las capitales europeas. Según estos datos, la hibridación de las identidades en identidades transnacionales no depende de la antigüedad de la migración.

Tampoco puede afirmarse claramente, como harían los teóricos de la asimilación, que los inmigrantes musulmanes en Europa encuentren en sus vínculos con el país de origen una compensación a la insuficiente incorporación a la estructura socioeconómica de la sociedad de destino. Dos de las medidas de status socioeconómico introducidas en el análisis de regresión, las relativas a la educación y a los ingresos, carecen de efectos significativos sobre los sentimientos de identidad nacional. Aunque cabría imaginar que los individuos con mayor nivel educativo y mayor nivel de ingresos tendiesen a abrazar la identidad de destino, o a entremezclarla en algún grado con la de origen, más que aquéllos que tienen menos oportunidades de participar de una vida más acomodada en Europa, las opiniones expresadas en la encuesta no lo confirman.

Sí muestran las respuestas de los musulmanes entrevistados, sin embargo, que el hecho de participar del mercado laboral, sobre todo si en el momento de la entrevista se ocupa un puesto de trabajo, refuerza las identidades transnacionales. Los ocupados se declaran miembros de su comunidad de origen y de destino, al mismo tiempo, más frecuentemente que los inactivos (que constituyen la categoría de referencia), mientras que estos tienden más a identificarse sólo con una de las dos4. Este contraste abre preguntas interesantes: ¿Por qué mecanismos contribuye la participación laboral a la transnacionalización de las identidades? ¿Porque genera la sensación de formar Page 145 parte de un equipo, de contribuir al futuro colectivo? ¿Porque matiza los deseos de retorno, anclando el futuro individual o familiar en Europa? ¿O simplemente porque pone al individuo en contacto cotidiano con personas de nacionalidad europea?

Además de estas medidas de status socioeconómico, el análisis de regresión incluye el status legal del individuo en el país donde vive y sus sentimientos de pertenecer a una minoría discriminada en el mismo, como indicadores de su grado de asimilación a la sociedad europea de acogida. Ambos influyen significativamente en su combinación de identidades nacionales. Quienes han accedido a la ciudadanía británica, alemana o española tienden más a declarar identidades transnacionales que los residentes. Por el contrario, los residentes permanentes optan más frecuentemente por la nacionalidad de origen, y algo más frecuentemente por la de destino, que los ciudadanos. Por su parte, los residentes temporales, como cabría esperar, tienden más a identificarse sólo con la nacionalidad de origen. Al mismo tiempo, como resulta también previsible, los inmigrantes musulmanes que se ven a si mismos como miembros de una minoría discriminada en el país donde viven tienden más que el resto a identificarse con su nacionalidad de origen.

A la hora de explicar las identidades nacionales de los inmigrantes musulmanes en Europa hay que tener también en cuenta la religiosidad. Quienes niegan toda influencia de la religión en su modo de vivir la vida se muestran más transnacionales en este sentido que quienes le conceden mucha influencia, que se sienten más cercanos a su país de origen. Transformando los coeficientes de regresión logística en probabilidades, obtenemos que los inmigrantes musulmanes que se declaran no religiosos tienen un 51% de probabilidad de identificarse tanto con la nacionalidad de origen como con la de destino, mientras que los que se declaran religiosos tienen un 56% de probabilidad de identificarse únicamente con la de origen.

4. Conclusiones

Cabe imaginar que los sentimientos de identidad colectiva de los inmigrantes musulmanes en Europa se componen de elementos de diversos niveles: local (por ejemplo, soy rifeño), étnico (soy kurdo), nacional-estatal (soy de Bangladesh), y tal vez, regional (soy magrebí). En muchos casos, esos niveles de identidad de origen tienen sus correlatos en formas de identidad de destino (soy londinense, soy alemán, soy de la Unión Europea), con las que pueden mantener relaciones de oposición (soy turco, porque alemán no soy) o de hibridación (soy de Kreuzberg, el barrio turco de Berlín, o de Lavapiés, el barrio inmigrante mixto de Madrid). Además, las combinaciones de unas y otras formas y niveles de identidad están en un estado de flujo, ya que los sentimientos de pertenencia varían a lo largo del tiempo, y no necesariamente a favor de las identidades de destino, según preveían los teóricos de la asimilación, sino que pueden darse movimientos de reafirmación de las raíces étnicas varias generaciones después de la migración.

En este artículo he analizado únicamente los sentimientos de identidad nacional en el sentido de nacional-estatal, con el grupo de origen, de destino, y con una solución híbrida de ambas (sin entrar a investigar en qué dosis participan cada una en ese híbrido). Lo he hecho sólo para tres grupos nacionales en tres ciudades europeas; convendría, sin duda, ampliar el número de comunidades, incluyendo la misma comunidad en distintas ciudades, y distintas comunidades en la misma ciudad, para reforzar las afirmaciones generales sobre los inmigrantes musulmanes en Europa, y afinar las comparaciones internas. Por último, evidentemente, he estudiado las actitudes de los inmigrantes en un único momento, renunciando, como es habitual, a una perspectiva temporal, que permitiría un análisis más sólido del efecto de la antigüedad de la migración sobre las mismas.

Pese a estas limitaciones, el análisis anterior permite esbozar una descripción de los Page 146 perfiles de los inmigrantes que se identifican con su nacionalidad de origen, de destino, o ambas. Permite también ofrecer una modesta aportación, por contrastación empírica, a los debates académicos sobre si los vínculos transnacionales de los inmigrantes constituyen un recurso de compensación mientras el proceso de asimilación a la sociedad de destino permanece incompleto, o sobre cómo y en qué medida el Islam condiciona el bricolage identitario de los inmigrantes.

El perfil más típico de los musulmanes transnacionales, en este sentido circunscrito a las identidades nacionales, es el de un inmigrante o descendiente de inmigrante de Bangladesh, que está ocupado en el mercado laboral, es ciudadano del país de acogida, no es una persona religiosa y no acusa como propia la posible discriminación de su grupo étnico en Europa. También los inmigrantes de Marruecos se muestran más dispuestos a fundir su identidad nacional de origen con la de destino, en comparación con los turcos, aunque menos que los del sudeste asiático.

Los inmigrantes que permanecen más apegados a su identidad nacional de origen, por el contrario, podrían caracterizarse como residentes permanentes o temporales de origen turco, sin ocupación laboral en el momento de la entrevista, que consideran la religión un aspecto importante de sus vidas y se definen como miembros de una minoría discriminada en el país donde viven. Las limitaciones de la muestra impiden una descripción detallada de los musulmanes que han renunciado a sus identidades de origen y se declaran pertenecientes únicamente a la comunidad nacional de destino. Pero sabemos que entran en esta categoría sobre todo los turcos, que tienen identidades más polarizadas entre sus países de origen y de destino que los otros dos grupos (sobre todo los bangladeshíes, que tienden más a entremezclarlas); así como los inmigrantes que están inactivos o desempleados.

Si pensamos qué factores han permitido elaborar estos perfiles, vemos que la orientación ofrecida por las teorías clásicas de la asimilación resulta de una utilidad limitada para explicar las diferencias entre unos inmigrantes y otros en cuanto a sus identidades nacionales. Es cierto que algunas de las medidas de asimilación incluidas en el análisis anterior arrojaban resultados significativos y acordes con las previsiones de los teóricos clásicos, en lo que se refiere al contraste entre identidades unívocas de origen e identidades transnacionales. Quienes tienen un trabajo, y en este sentido pueden considerarse más incorporados a la sociedad de destino, tienden más a combinar su identidad más antigua con la nueva que quienes carecen de empleo o permanecen inactivos. También se muestran más transnacionales quienes tienen la ciudadanía del país europeo y no se perciben como parte de una minoría discriminada en él. Puede afirmarse así que participar del empleo y la ciudadanía, y no sentirse discriminados ayuda a los inmigrantes a definirse como miembros de la nación europea en cuestión (además de la de origen). Sin embargo, estos factores no parecen facilitar igualmente el paso de la identidad transnacional a la identidad unívoca de destino: los ciudadanos ocupados y no discriminados tienden a abrazar la primera más que la segunda.

Además, otras medidas de asimilación a las que los teóricos clásicos habrían concedido mucha influencia en el discurrir de las identidades colectivas no parecen influir en las actitudes a este respecto de los inmigrantes musulmanes en Europa. Muy notable resulta el hecho de que el tiempo residido en el país de destino no propicia la identificación con el mismo. Tampoco dos indicadores claves de status socioeconómico como son el nivel educativo y de ingresos guardan una relación significativa con las identidades nacionales. No puede afirmarse por tanto que los inmigrantes que llevan más tiempo en Europa, y están más asimilados en cuanto al éxito en el sistema educativo y en el mercado laboral, tiendan más a abrazar los sentimientos de pertenencia a la nación de destino. No puede tam-Page 147poco generalizarse la transición hacia la identidad nacional de destino a todos los grupos de inmigrantes, puesto que las diferencias registradas entre comunidades étnicas son muy marcadas.

En conclusión, las respuestas de los inmigrantes musulmanes a la encuesta de 2004 vienen a confirmar sólo parcialmente las teorías clásicas de la asimilación, y refuerzan las propuestas de los escritos más recientes sobre transnacionalismo según los cuales esta solución identitaria híbrida podría ser una opción a largo plazo para algunos grupos, independientemente de la antigüedad de su migración y del status socioeconómico adquirido en la sociedad de destino. Vienen también a dar la razón a quienes afirman que la confesión y la práctica del Islam incentivan el mantenimiento de identidades con la nación de origen, ya que los inmigrantes musulmanes más religiosos tienden a identificarse con su país de nacimiento únicamente, mientras que quienes dan menos importancia a la religión en sus vidas adoptan identidades transnacionales más frecuentemente.

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[1] Agradezco a HÉCTOR CEBOLLA su ayuda fundamental en el tratamiento de los datos analizados en este artículo, y a JOACHIM BRUESS, MARK TESSLER y KEN KOLLMAN sus comentarios a una versión previa de este trabajo presentada en el seminario «Muslims in Europe: A Research Workshop», celebrado en la Universidad de Michigan, Ann Arbor, en noviembre de 2007. Más información sobre las relaciones transnacionales y comunitarias de los inmigrantes musulmanes en Europa, y sobre su religiosidad, puede consultarse en ÁLVAREZ-MIRANDA 2005, 2007 y 2008.

[2] Las unidades de la Universidad de Michigan que han financiado esta investigación incluyen, principalmente, el European Union Center, que recibe apoyo de la delegación en Washington de la Comisión Europea, con el fin de mejorar los conocimientos de los americanos sobre la Europa contemporánea; así como la Office of Vice President for Research, Center for Political Studies, Research Center for Group Dynamics, y el International Institute.

[3] Recurro a este método porque las categorías de respuesta («identidad nacional de origen», «identidad transnacional», e «identidad nacional de destino») no guardan entre si un orden que permita suponer una distancia similar entre ellas, en cuyo caso habría convenido un análisis de regresión logística ordinal.

[4] Los desempleados parecen tener actitudes parecidas a las de los ocupados cuando sólo se tienen en cuenta en el análisis el grupo étnico, el tiempo de residencia y el status legal y socioeconómico, pero esta semejanza desaparece al introducir la religiosidad y los sentimientos de discriminación en los últimos dos modelos de regresión.